El Papa Francisco: «Repetid conmigo: "Dios, el Viviente y Misericordioso"»
El Papa Francisco, durante su bendición a los seguidores de Harley, que han celebrado su 110 aniversario - efe

El Papa Francisco: «Repetid conmigo: "Dios, el Viviente y Misericordioso"»

Presidió la misa del «Evangelio de la Vida» en el Año de la Fe

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Las cien mil personas que asistieron el domingo a la misa del “Evangelio de la Vida” no esperaban repetir varias veces con el Papa Francisco una oración brevísima y original: “Dios, el Viviente y Misericordioso”. En su homilía, el Santo Padre lo comentó fuera del texto y, para dejarlo en la memoria de todos, invitó a repetirlo.

La plaza de San Pedro y la Vía de la Conciliación se convirtieron en una especia de gran catequesis dominical a cielo abierto, en torno a una fórmula muy sencilla para recordar que toda vida humana es en cierto modo divina y que el creador de esa vida es, esencialmente, amor y misericordia.

“Vamos a repetir”, les dijo el Papa, “Dios, el Viviente y Misericordioso”. Francisco les invitó una segunda vez diciendo “¡Todos!”, y todavía una tercera “¡Otra vez!”. En total, llegó a la media docena. El Santo Padre lo disfrutaba, y también la inmensa multitud de fieles, entre los que había varios miles de moteros participantes en la gran peregrinación europea con motivo del 110 aniversario de Harley-Davidson.

Entre las docenas de enfermos a los que el Papa saludó uno por uno al final de la misa durante un cuarto de hora había un motero discapacitado, que recibió una caricia de Francisco sentado en su moto de tres ruedas.

Como es habitual, el Santo Padre añadió muchos comentarios al texto escrito de su homilía. Así, comentando el mandamiento “No matarás”, explico que su verdadero significado es proteger la vida, y el mismo sentido positivo tienen los otros nueve ya que “los diez mandamientos no son una lista de noes sino de síes”.

El Papa comentó el pasaje de Jesús cuando reprende en un ufano fariseo El Papa comentó el bellísimo pasaje de Jesús que reprende a un fariseo engreído –a pesar de que era su anfitrión en ese momento- mientras elogia la delicadeza de una mujer a la que dijo: “Te son perdonados tus muchos pecados porque has amado mucho”.

Todos los mensajes del Papa eran positivos, destinados a centrar la atención en Dios pero, al mismo tiempo, a actuar para mejorar de modo concreto la pequeña parte del mundo que rodea a cada uno. Lo explicó con toda claridad: “El cristiano es un hombre espiritual pero no es una persona que vive en las nubes, fuera de la realidad como si fuese un fantasma. ¡No! El cristiano es una persona que piensa y actúa según Dios en la vida de cada día”.