¿Por qué cuando estamos tristes comemos más grasas?
Como en Bridget Jones, cuando se está triste se escoge tomar alimentos con más grasas - abc

¿Por qué cuando estamos tristes comemos más grasas?

EUn estudio revela que el ánimo alicaído dificulta la percepción de alimentos poco saludables. No sucede lo mismo con el amargor o la acidez

irene gómez peña
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A veces, cuando una persona se siente triste se lanza a tomar pasteles, chocolate o incluso patatas fritas de una manera insaciable, como le ocurría a la protagonista de Bridget Jones con las tarrinas de helado. Esta actitud, si bien es poco saludable, ahora tiene una explicación científica.

Una investigación de la Universidad de Wuzuburg de Alemania, publicada en la revista científica «Plos One», ha revelado que cuando se está triste o de malhumor se ingiere una mayor cantidad de grasas sin ser consciente de ello. Esto no ocurre en cuanto a otras características de los mismos alimentos como el amargor, la acidez y la dulzura.

Para llegar a esta conclusión se realizó un test sobre un grupo de personas a las que se les pidió indicar entre diversas bebidas cremosas las que les parecía que tenían más grasa. Antes del experimento se les mostró vídeos que transmitían sensaciones de felicidad, tristeza y aburrimiento. Al finalizar la proyección de las imágenes tristes, los científicos evidenciaron que casi ninguno de los usuarios era capaz de indicar qué bebida tenía el mayor contenido de hidratos de carbono o glúcidos.

Comemos peor por la crisis

«Cuando una persona está con el ánimo más alicaído, el control cognitivo sobre la alimentación falla y comer algo grasiento es lo más fácil y automático», asegura el doctor Paul Beslin, uno de los autores del estudio. De este modo, las personas con depresión leve o problemas de frustración tienden a comer más alimentos con mayor cantidad de grasas

Paul Beslin explica además que estos resultados podrían justificar uno de los fenómenos observados en los últimos años. El investigador señala que a causa de las dificultades económicas debidas a la crisis y a la falta de trabajo, el sentido de depresión y tristeza ha llevado a muchas personas a alimentarse peor y a coger peso.