Francisco dice que no vivir en el apartamento del Papa «me hace bien y evita que quede aislado»
El Papa durante una visita a una parroquia de Roma - efe

Francisco dice que no vivir en el apartamento del Papa «me hace bien y evita que quede aislado»

Escribe a un sacerdote argentino: «Estoy bien y no he perdido la paz»

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En una carta a un sacerdote amigo suyo en La Rioja (Argentina), el Papa Francisco le asegura que “estoy bien y no he perdido la paz frente a un hecho totalmente sorpresivo, y esto lo considero un don de Dios”.

Del mismo modo que sigue haciendo muchas llamadas telefónicas a las personas que conoce, Francisco mantiene su costumbre de escribir breves cartas a mano para contestar a todas las que recibe de sus amigos.

Al sacerdote argentino Enrique Rodríguez le da las gracias por “la carta del uno de mayo. Me trajo mucha alegría. La descripción de la Fiesta Patronal me trajo aire fresco”. El sacerdote leyó el texto en la radio “La Red La Rioja” y lo facilitó también al diario “Clarín”.

En su carta, Francisco le informa con toda naturalidad que “procuro tener el mismo modo de ser y actuar que tenía en Buenos Aires, porque si a mi edad cambio, seguro que hago el ridículo”. En esa línea cuenta que “No quise ir al Palacio Apostólico a vivir, voy sólo a trabajar y a las audiencias”.

Según el Papa, “me quedé a vivir en la Casa Santa Marta, que es una casa (donde nos alojábamos durante el Cónclave) de huéspedes para obispos, curas y laicos”.

A la vista de la gente

En esa residencia, explica Francisco, “estoy a la vista de la gente y hago vida normal: misa pública por la mañana, como en el comedor con todos, etc. Esto me hace bien y evita que quede aislado”.

A la misa de las siete de la mañana, asistieron el martes algunos trabajadores de los servicios de calefacción, electricidad y carpintería del Vaticano, igual que algunos obispos y sacerdotes.

En la homilía, el Papa afirmó que “seguir verdaderamente a Jesús significa seguir sus huellas” y, por lo tanto, en algún momento “encontrar la Cruz”. Eso “no significa que el cristiano deba hacerse daño” pero sí que debe aceptar el dolor y la dificultad.

Con toda claridad, repitió que no tiene sentido seguir a Jesús para hacer “carrera eclesiástica”. Tras recordar que en la historia de la Iglesia ha habido emperadores y gobernantes que han usado la religión para aumentar su poder, Francisco añadió que “también algunos –no quiero decir muchos, pero sí algunos- sacerdotes y algunos obispos. ¿No? Hay quien dice que son muchos… En todo caso, hay algunos que piensan que seguir a Jesús es hacer carrera”.

En conjunto, las breves homilías de cada mañana son invitaciones a superar el afán de ascensos y de poder burocrático; a vivir la propia tarea como servicio a los demás; y a descubrir que la responsabilidad de evangelizar es común a todos los cristianos, sacerdotes, religiosos o laicos.