Células madre humanas regeneran la capacidad motora en ratas con lesión medular
El experimento podría demostrar que el daño neuronal en la médula espinal sí puede ser reparado - abc

Células madre humanas regeneran la capacidad motora en ratas con lesión medular

Rehabilitan las neuronas del animal y sustituyen parcialmente las funciones de las neuronas perdidas

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Poco a poco la terapia celular basada en las investigaciones en células madre empieza a ofrecer resultados muy esperanzadores para algunos pacientes, como los lesionados medulares, para los que hay muy pocas alternativas. Lo último es lo que han logrado un equipo de investigadores de Escuela de Medicina de la Universidad de California San Diego (EE.UU.), cuyo trabajo aparece publicado en Stem Cell Research & Therapy.

Los investigadores aseguran, gracia al uso de células madre neuronales humanas, administradas a través de una única inyección, haber logrado regeneración neuronal en un modelo de ratas con una lesión aguda en la médula espinal. Además, los animales mejoraron su función motora y su movilidad.

A pesar de que se sabe que el sistema nervioso posee una increíble capacidad para forjar nuevas conexiones alrededor de una lesión, se considera que el daño neuronal que se produce al partir una médula espinal es demasiado grave como para que pueda ser reparado. Sin embargo no es éste el primer trabajo que trata de demostrar que sí es posible recuperar dicha función, aunque sí uno de los primeros en usar células madre humanas.

Beneficios terapéuticos

Lo que ha hecho el equipo de Martin Marsala, en el que también han intervenido expertos de Eslovaquia, República Checa y Países Bajos, es injertar células madre neurales derivadas de la médula espinal de un feto humano en el mismo lugar en el que se produjo la lesión medular en las animales. Los resultados, tal y como explican en la revista, fueron una serie beneficios terapéuticos que van desde una menor espasticidad muscular hasta una nuevas conexiones entre las células madre inyectadas y las neuronas del animal.

Marsala destaca que los beneficios principales fueron una mejoría en el posicionamiento y el control de las patas durante la pruebas de marcha y la supresión de la espasticidad muscular, lo que facilitaba el movimiento del animal -la espasticidad, tono muscular exagerado o espasmos incontrolados, es una complicación seria y común de lesión traumática de la médula espinal-.

Un aspecto interesante de la investigación es que las células madre injertadas se enraizaron en el área lesionada sin problemas aparentes.

Rechazo

Los animales recibieron las células madre a los tres días de la lesión; además, recibieron fármacos inmunosupresores para evitar el rechazo a las células injertadas. Según Marsala, las células injertadas parecen estar actuando en dos direcciones: por un lado, estimular la regeneración de las neuronas del animal y, por otro, sustituir parcialmente las funciones de las neuronas perdidas.

Debido a que las células madre injertadas son ricas en diferentes factores de crecimiento que puede tener un efecto neuroprotector pueden promover la formación de las fibras nerviosas de las neuronas del huésped. El trabajo demuestra además que las neuronas injertadas pueden desarrollar nuevas conexiones con las neuronas de los animales y, en cierta medida, restaurar la conectividad entre los centros, por encima y por debajo de la lesión, que están implicados en el motor y el procesamiento sensorial.

Ensayo Fase I

Los científicos utilizaron un linaje de células madre embrionarias humanas recientemente aprobadas para ensayos en humanos de fase I en pacientes con lesiones de la médula traumáticas crónicas. Marsala explica que el objetivo final es el desarrollo de las células precursoras neurales -capaces de convertirse en cualquiera de los tres tipos de células principales en el sistema nervioso- a partir de células madre pluripotentes inducidas derivadas de pacientes, que probablemente eliminan la necesidad del tratamiento inmunosupresor.

El paso siguiente, todavía a la espera de aprobación por la Junta de Revisión Institucional de la Universidad de California-San Diego, es iniciar un pequeño ensayo de fase I para probar la seguridad y eficacia en pacientes que han sufrido una lesión en la médula espinal dorsal -entre las vértebras T2-T12-, con una antigüedad no más de dos años, y que no tienen función motora o sensorial ni por arriba ni por debajo área de la lesión medular.

«Históricamente ha habido muy poco que ofrecer a los pacientes con lesión medular aguda», señala el coautor del estudio, Joseph Ciacci, que asegura que si el estudio inicial confirma la seguridad y eficacia, así como la viabilidad de las células implantadas, la regeneración neuronal y disminución de la espasticidad, el protocolo se puede ampliar a otros pacientes con otras formas de lesión de la médula espinal grave.