Se acabó el querer ser como los americanos
ABC
ENTREVISTA A ALEJANDRO SUÁREZ

Se acabó el querer ser como los americanos

El empresario y «Business Angel» considera que «nos hacemos a la idea de quienes somos en base a la prensa extranjera, y eso nos acompleja»

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Es un hecho que el peso de la crisis ha vuelto a convertir a España en un país de emigrantes. Cada vez son más - jóvenes y no tanto - los que deciden salir en busca de una opción laboral acorde a su formación, pero menos los que encuentran alternativas dentro de nuestras fronteras. Emprender es cuestión aparte pues, aunque el Gobierno es consciente de que fomentar la creación de un tejido empresarial fuerte constituye la base de un modelo económico próspero, las medidas llevadas a cabo para recuperar la confianza del nuevo empresario y potenciar la creación de negocios siguen sin convencer a muchos que, ante el miedo al fracaso personal y profesional y la elevada repercusión económica deciden optar por alternativas menos arriesgadas.

Lo cierto es que no arriesgar puede ser, para muchos, un error de consecuencias graves. Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña es, entre muchas cosas, uno de esos emprendedores incansables de nuestro país, además de «Business Angel» y escritor. Autor de «¡Sí, puedes!, 40 píldoras estimulantes para mentes inquietas», Suárez considera que la motivación debe de ser una de las principales bases para que España logre la ansiada recuperación económica y salga «de la espiral negativa en la que se encuentra». «Lo que ocurre ahora mismo en España es que corremos sin ilusión y sin tener muy claro hacia dónde y durante cuánto tiempo», considera el empresario al tiempo que apunta que, a día de hoy, los españoles tenemos dos opciones: «Ser parte del problema o parte de la solución. No hay más y, o te quejas de lo que ves alrededor, o intentas tomar el control de tu vida y aportar. Mi percepción es que cada vez más gente empieza a verlo claro y pretende aportar su granito de arena».

«Estamos inactivos por el susto»

En el libro, Suárez proporciona historias y reflexiones que, como asegura, «pretenden ser un rayito de ánimo y esperanza y provocar una reflexión personal». «La gente cree que está triste porque las cosas van mal, pero yo creo que más bien las cosas van mal porque estamos tristes». Como este «Business Angel» relata, «no tenemos más remedio que superar estos momentos ya que esta situación de crisis comienza a ser larga, pero en este país hemos pasado por cosas peores y, mucho me temo, esto durará hasta que todos juntos, un número significativo de personas, nos hartemos y nos pongamos en marcha. Hay que replantearlo todo, pero no permanecer inactivos por el susto, y todavía estamos así».

Es por ello por lo que el hecho de que cada vez sean más aquellos que deciden probar suerte fuera de España supone, para el autor, todo un síntoma de valentía. «Si piensas que no hay posibilidades para ti en España es muy lícito irte. Es una lástima que no haya políticos emigrantes, ellos sí parecen tener presente (y futuro) por estos lares».

Jugando a ser «Silicon Valley»

Que nuestra juventud sea una «generación perdida» tampoco queda del todo claro para este experto de los negocios, para el que nuestra realidad es bien distinta, ya que España dispone «de una generación de jóvenes bien formada pese a los intentos de la Universidad de dormirlos y aletargarlos, y de algunas cadenas de televisión de agilipollarlos». Sin embargo esto no es suficiente, pues todavía debemos aprender a vencer a nuestros peores enemigos: los complejos.

«Nos hacemos a la idea de quienes somos o de cómo van las cosas leyendo la prensa extranjera, que hace un análisis en ocasiones distante y ridículo. Somos nuestro peor enemigo. Si cada español no está pendiente de si el de la mesa de al lado gana más o menos que él todo irá bien. Tenemos que superar nuestras miserias históricas». ¿Cómo conseguirlo? «Dejando de echar la culpa a los bancos, los emigrantes, la crisis o los políticos. Sí, todos tienen parte de culpa, pero eso nos incluye a toda la sociedad. El día que dejemos de perder el tiempo con reproches y críticas y analicemos que parte de culpa la tenemos nosotros, todo este lío se terminará».

Una de las principales quejas de los emprendedores españoles es la que hace referencia a la errónea perspectiva al fracaso que se tiene en nuestro país, contraria a la existente en otros puntos del mundo, como EE.UU., donde el fracaso incluso se entiende como una etapa más del proceso. «El fracaso es parte del juego y hay que aceptarlo. Al que fracasa hay que tolerarlo, esperar que haya aprendido y darle otra oportunidad, y eso no pasa en este país. Si el director del banco que te prestó dinero te ve entrar por la puerta tras un fracaso, dirá que no te puede atender y no te recibirá. Sin embargo, también me gustaría decir que últimamente hay mucho cantamañanas diciendo que el fracaso es positivo y haciendo encíclicas sobre ello... A ellos les digo: ¡fracasa tú, macho! Lo positivo es recuperarse y aprender».

En este sentido, también Suárez considera que no debemos aspirar eternamente a que España se parezca a EE.UU. en lo que a emprendimiento se refiere. «El emprendedor español debe aprender a subsistir en este país y dejar de quererse parecer al americano. ¿Sabes cuantos cargos han acercado a mí comentándome que quieren construir en su localidad el "Silicon Valley" español? Bastante tendríamos con construir algo válido en nuestro mercado y dejarnos de ideas trasnochadas. Esforcémonos en ser nosotros mismos».

«Somos nosotros, afrontémoslo»

El sistema educativo es otro de los puntos que el autor considera cruciales para comenzar a fortalecer nuestro tejido empresarial. Para Suárez, «si colegios y universidades nos enseñaran a ver al empresario como alguien que aporta a la sociedad y no como un mal necesario, ya habríamos avanzado bastante». Del mismo modo, el experto se muestra molesto por la desinformación que todavía existe sobre cuestiones de emprendimiento en España: «No sé si me molesta o me irrita. Espero cualquier día de estos que al comprar unos yogures me regalen un emprendedor, pues se ha abaratado y trivializado con el concepto».

Suárez aclara, no obstante, que las ganas y la motivación no son, lamentablemente, los únicos ingredientes que hacen falta para emprender con éxito, pues la formación es imprescindible en esta tarea. «Querer no es poder si no hay unos mínimos de los que partir». Sin embargo, creer en nosotros mismos constituirá una de las mejores claves del éxito: «No somos ni peores ni mejores que el resto. Somos nosotros, afrontémoslo, y con la cabeza bien alta sigamos adelante. Ya lo hemos hecho otras veces y no veo motivo por el que no lo podamos hacer de nuevo».