Ocho consejos para sobrevivir al cambio de hora
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Ocho consejos para sobrevivir al cambio de hora

Este año, los trastornos asociados al adelanto de la hora pueden intensificarse por la vuelta de vacaciones de Semana Santa

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El domingo perdimos una hora de nuestra vida. A las dos de la madrugada tuvimos que adelantar los relojes y algunos todavía arrastran las consecuencias de este cambio. Este año, con el añadido de que ha coincidido con la vuelta de las vacaciones de Semana Santa, lo que puede intensificar los trastornos motivados por el desajuste entre nuestro reloj biológico y la hora real. «Habitualmente se necesitan entre uno y cinco días para que nuestro cerebro se ajuste al nuevo horario. Si ya de por sí, perder una hora suele entrañar más dificultades que ganarla, el hecho de que además este año haya coincidido con el final de la Semana Santa y tengamos que volver al día a día, puede significar más dificultades de adaptación», asegura el doctor Carlos Tejero, vocal de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Tras la finalización de las vacaciones, nuestro cerebro tiene que adaptarse nuevamente a los horarios y a la rutina diaria ya que, por lo general, acostumbramos a posponer la hora de inicio del sueño y a despertamos más tarde. Además, la vuelta a la rutina puede llevar implícito preocupaciones, estrés, o un bajo estado de ánimo, que pueden ser causa y consecuencia de algunos trastornos del sueño. Por otro lado, al cambiar la hora, nuestro cerebro debe adaptarse a la nueva luz ambiental que actúa a modo de sincronizador externo sobre el reloj biológico.

En la población sana, es relativamente habitual que el cambio de hora provoque alteraciones de sueño, dificultad para levantarse por las mañanas y cansancio. Algunas personas también pueden ver su estado de ánimo alterado. «Pero, en general, las consecuencias del cambio de horario son leves y transitorias. No obstante, personas mayores y aquellas que sufran alguna enfermedad que necesiten mantener sus rutinas y descansar de forma adecuada para no experimentar cambios en la frecuencia e intensidad de sus síntomas, son las que se pueden ver más perturbadas por el cambio de horario», apunta el doctor Tejero. «Sobre todo se da en personas que sufren cefaleas, epilepsia o algún trastorno del sueño. Lo aconsejable para todos, pero en especial para estas personas, es que traten de tomar ciertas medidas para adaptarse de forma progresiva al cambio de horario y la vuelta a la rutina».

A continuación, ocho consejos para sobrevivir al cambio de hora y la vuelta a la rutina:

-Intentar, en la medida de lo posible, mantener regularidad en los horarios de alimentación y sueño.

-Tratar de armonizar nuestra actividad con los tiempos de luz solar. Así veremos mejorado nuestro rendimiento.

-Afrontar el cambio de forma progresiva y natural. No es aconsejable utilizar fármacos por mucho que creamos que nos puede ayudar en la adaptación al cambio.

-Evitar o limitar el consumo de cafeína, alcohol, tabaco y otros productos estimulantes.

-Evitar las siestas diurnas, en especial aquellas que superen los 20 minutos, para tener más sueño a la hora de acostarnos.

-Antes de acostarnos se deben realizar únicamente actividades relajantes. Por ejemplo, se debe evitar realizar ejercicio físico justo antes de la hora de dormir.

-Seguir otra serie de normas básicas de higiene de sueño: Nuestro dormitorio debe ser confortable, aislado de ruidos y tener una temperatura agradable. También es conveniente eliminar relojes y referencias temporales durante el sueño (tan solo deberíamos acordarnos del reloj cuando sonase el despertador).

-Mantener una actitud positiva.