El matrimonio homosexual llega al Tribunal Supremo de Estados Unidos
Vigilia de personas que apoyan el matrimonio gay afuera de la Suprema Corte de Estados Unidos - efe

El matrimonio homosexual llega al Tribunal Supremo de Estados Unidos

Debe pronunciarse sobre dos leyes contrarias a las bodas de personas del mismo sexo

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El Tribunal Supremo de Estados Unidos escuchó este martes los argumentos a favor y en contra del matrimonio homosexual. Es la primera ocasión que el máximo órgano judicial del país aborda este controvertido asunto. Partidarios y detractores se manifestaron en Washington frente a la sede del Supremo, en la colina del Capitolio.

Las bodas gay son legales en nueve estados de la Unión y están prohibidas en cuarenta. Los impulsores de una revisión del Supremo de dos leyes contrarias al enlace conyugal entre personas del mismo sexo –la reforma constitucional en California de 2008 y una normativa federal de 1996 que define matrimonio como el de un hombre y una mujer– buscan una sentencia que reconozca en todo el país el derecho a casarse independientemente del sexo de los contrayentes, alegando un criterio de igualdad.

Los expertos consideran difícil, no obstante, que el Supremo emita una sentencia que imponga el matrimonio gay en todo el país. Más bien se espera algún tipo de reconocimiento parcial que deje espacio a los legisladores de cada estado. Pero incluso podría ocurrir que el alto tribunal considere que no es su misión entrometerse en algo que en algunos estados ha sido aprobado por referéndum.

«Tendría que explicarnos por qué debemos tomar este caso y decidir sobre él», advirtió en la primera de las dos jornadas de vistas preliminares uno de los jueces decisivos en el pronunciamiento, Robert Kennedy. A menudo el péndulo que bascula otorgando mayorías en un Supremo de nueve miembros profundamente dividido ideológicamente, Kennedy ha sido sensible en otras ocasiones al reconocimiento de los derechos de los homosexuales, pero esta vez parecía sugerir un defecto de forma en el proceso. También un par de jueces situados a la izquierda expresaron sus dudas sobre que el Supremo deba ocuparse del caso. Si finalmente deciden seguir adelante, probablemente no habría sentencia hasta junio.

Lo que está sobre la mesa son dos alegaciones. Una es contra la reforma constitucional de California de 2008, aprobada en referéndum, prohibiendo el matrimonio homosexual, a pesar de que la Corte Suprema del estado había dado por bueno previamente el enlace entre personas del mismo sexo. La otra, abordada en la vista de este miércoles, es la ley federal de 1996 que define matrimonio como el de un hombre y una mujer, y que fue firmada por el presidente Bill Clinton ante la presión republicana y el miedo a perder las elecciones.

Clinton se ha convertido estos días en adalid del matrimonio homosexual, renegando de aquella ley. Esta formó parte de una ofensiva republicana para blindar la legislación federal y la de los estados, que entonces también comenzaron a aprobar leyes contrarias a las bodas gay, ante la constatación de que la causa homosexual avanzaba en la sociedad. Cuando en el último año el fiel de la balanza de la opinión pública ha comenzado a inclinarse hacia el otro lado (el 58% de la población ahora lo defiende, en una cifra que está en ascenso), esos muros de contención legales se han convertido en problema para la gestión política.

El matrimonio homosexual es legal en nueve estados: Connecticut, Iowa, Maine, Maryland, Massachusetts, New Hampshire, Nueva York, Vermont y Washington. También lo es en el distrito de la capital federal.

Está prohibido en cuarenta estados, treinta de los cuales tienen incluida la prohibición en su constitución. En diversos estados el rechazo expreso del matrimonio entre personas del mismo sexo fue aprobado los últimos años en referéndums. La última consulta popular que avaló la ilegalidad de las bodas gay se celebró el año pasado en Carolina del Norte.