Cardenal Antonio Cañizares: «La sencillez y la humildad del Papa no están reñidas con la firmeza»
El cardenal Antonio Cañizares en la plaza de San Pedro - manuel trillo

Cardenal Antonio Cañizares: «La sencillez y la humildad del Papa no están reñidas con la firmeza»

El purpurado español cree que Dios ha regalado a la Iglesia un «Papa de los pobres», que acometerá las reformas necesarias en la Curia

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El cardenal español Antonio Cañizares conoce bien el Vaticano por dentro y ha tratado con el ahora Papa como miembro de la Congregación de Culto Divino de la que él es prefecto. Está convencido de que Dios ha regalado a la Iglesia un «Papa de los pobres» y de que acometerá las reformas necesarias en la Curia.

-Del nuevo Papa se ha destacado su sencillez y humildad. Usted ha tenido un tratado directo con él como miembro de la Congregación de Culto Divino. ¿Cómo lo describiría?

-Creo que el nombre elegido, Francisco, es su mejor descripción: un hombre de Dios, un hombre de fe, que ama con pasión a la Iglesia y desea una Iglesia renovada y santa; una persona humilde y sencilla; un hombre evangélico, de las bienaventuranzas que proclaman dichoso a los pobres y a los sufridos; es una persona que vive la pobreza y ama a los pobres y está con ellos y a favor de ellos, de verdad. Una persona libre.

-En sus primeras horas ha habido ya detalles muy significativos: su renuncia al coche oficial, acudir a pagar la cuenta de la residencia, etc. Seguro que usted recuerda muchos otros...

-Recuerdo siempre su trato cordial y exquisito, su cercanía; mis recuerdos son los que corresponden a una relación con quien siempre me he entendido muy bien y sin ningún problema.

-Y en estos días en las congregaciones y en la Casa Santa Marta, ¿cómo ha sido su convivencia con él?

- Como con el resto de los cardenales, espléndida, de verdadera fraternidad y confianza; particularmente hemos compartido momentos muy significativos en los que hemos hablado con una gran amistad, apertura y esperanza de temas diversos, compartiendo semejantes inquietudes.

-Junto a esa sencillez, ¿es el Papa fuerte, enérgico, que muchos reclamaban para la Iglesia?

-La sencillez y la humildad no están reñidas con la firmeza. Es más, si, como decía santa Teresa, «humildad es caminar en verdad», la humildad del Papa se trasparenta en la verdad, en la proclamación y defensa de la verdad, acompañada de la caridad. Como jesuita, provincial de la Compañía en Argentina, obispo auxiliar y arzobispo de Buenos Aires, ha sido un hombre de la verdad, y ha actuado en conformidad con ella con decisión, tomando decisiones importantes y no andando con medias tintas. Su amor y entrega a los más pobres, no es concebible sin la firmeza de la verdad que nos hace libres.

-¿Qué significado tiene que haya escogido el nombre de Francisco?

-Creo que el elegir el nombre de Francisco, en memoria del «Poverello» de Asís, es todo un signo y una llamada para la Iglesia y para el mundo. Es todo un programa de vida y de acción. Necesitamos un Francisco de Asís que introduzca en el mundo el frescor de la vida evangélica y del seguimiento de Jesús, como únicamente se le puede seguir: con la cruz y las bienaventuranzas.

-¿Qué espera del nuevo Papa ante el reto de la nueva evangelización?

-Que la impulse decididamente, que a los pobres, a los últimos, a los que sufren, a los desalentados se les entregue la Buena Noticia del Evangelio. Aportará, como estamos viendo, una gran esperanza a los débiles. Dios nos regala un «Papa de los débiles» para fortalecerlos y darles esperanza.

-Es el primer Papa americano. ¿Qué implica este hecho?

-Caben muchas lecturas. Una es que, de un país que ha sido evangelizado hace sólo 500 años, nos viene un Papa que confirma a toda la Iglesia en la fe, recibida por la evangelización llevada a cabo por España. América el continente de la esperanza, con mayor número de católicos. Hay que añadir es que la Iglesia es universal, es una, y está extendida, y llamada a extenderse, hasta los confines de la tierra, hasta llegar a todos sus rincones.

-América presenta importantes desafíos para la Iglesia, como las sectas ¿Cómo puede afrontarlos el Papa Francisco?

-El tema de las sectas es un desafío importante al fortalecimiento de la fe y a la unidad de la Iglesia: es en esa unidad de la misma y única fe recibida una vez por todas por los Apóstoles donde está el futuro de la humanidad. Sin olvidar jamás que la proliferación de sectas creadas a imagen y semejanza de los hombres es manifestación del relativismo que corroe a los hombres de hoy. Se afrontará el desafío de las sectas con una nueva evangelización, con una renovación de la pastoral de iniciación cristiana, con una intensificación en la catequesis y en la formación, y de manera muy destacada con una profundización de la renovación litúrgica querida por el Vaticano II.

-Problemas como la pobreza, el narcotráfico o la violencia castigan duramente a América. ¿Qué papel puede tener la Iglesia en esta nueva etapa?

-El que ha tenido hasta ahora: ser voz de los que no tienen voz, denunciar las injusticias, ser defensora de los derechos humanos, estar junto a los pobres, con una gran atención a la promoción humana, impulsar una decidida evangelización para la transmisión de la fe, fortalecer la formación cristiana y moral, llevar a cabo y desplegar una gran obra de educación, dar toda la prioridad a la afirmación y reconocimiento de Dios.

-La Jornada Mundial de la Juventud en Brasil está a la vuelta de la esquina. ¿Qué importancia tendrá en el inicio del nuevo Pontificado?

-También el Pontificado de Benedicto se encontró a los pocos meses con la JMJ en Colonia (Alemania), en la que los jóvenes se sintieron la «juventud del Papa». Me consta que el Papa Francisco quiere mucho a los jóvenes y está muy cercano a ellos, y los jóvenes lo saben. Por eso la JMJ de Brasil será un nuevo paso para esa juventud que es el futuro de una humanidad nueva.

-Entre las «primeras cosas» de este Papa también está su condición de jesuita. ¿Qué impronta marcará en su Pontificado?

-Añado a su condición de jesuita, el que este Cónclave se comenzó el 12 de marzo, aniversario de la canonización de San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier, Santa Teresa de Jesús, San Isidro Labrador, y San Felipe Neri. Es todo un signo, sin duda. Y el ser jesuita el nuevo Papa, el primero, no es casual, es providencial, y veremos en el futuro el alcance de este hecho.

-Usted trabaja en Roma y conoce bien la maquinaria vaticana. ¿Qué cambios podría introducir el nuevo Papa en la Curia?

- El Papa conoce la Curia, conoce muy bien la Iglesia, ha escuchado todas las intervenciones en la congregaciones generales previas al Cónclave. Llevará a cabo las reformas y la renovación necesarias en las personas y en la Curia, no me cabe la menor duda, para que se transparente cada día más el rostro de una Iglesia que recibe la luz de Jesucristo y que se muestra ante los hombres con el rostro de Jesucristo; una Curia, pues, que sea reflejo de servicio, de misericordia, de las bienaventuranzas, que toda ella esté al servicio de la evangelización y sea transparencia de esa Luz que ella recibe; así será «motor», también, en toda la Iglesia.