Entrada al North American College, en Roma
Entrada al North American College, en Roma - manuel trillo
el relevo de benedicto xvi

El cuartel de los «revolucionarios»

ABC entra en el North American College, donde se alojan los cardenales de EE.UU. que están rompiendo moldes

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En el rígido mundo del Vaticano, encorsetado por rituales seculares y la opacidad de su maquinaria interna, los cardenales de Estados Unidos están rompiendo moldes estos días de pre-Cónclave. Con la mayor naturalidad, habían organizado ruedas de prensa diarias tras las reuniones, hasta que el pasado miércoles la ley del silencio se ha impuesto en el Colegio Cardenalicio y tuvieron que cesar esta práctica para muchos demasiado transgresora. Para descubrir las claves de esta «revolución americana» en la Santa Sede, nada mejor que penetrar en el cuartel general de los purpurados estadounidenses en Roma, el Pontifical North American College.

Se trata de un centro donde 250 seminaristas, seleccionados entre los mejores de cada diócesis y llamados a ser los líderes de la Iglesia estadounidense, se alojan para estudiar una especialidad. Pese a estar enclavado en pleno corazón de Roma, no deja de recordar a los típicos campus universitarios norteamericanos, con jóvenes jugando al béisbol entre clase y clase. Fundado hace siglo y medio, es una institución de referencia en la Santa Sede para los católicos de EE.UU. y entre sus visitantes se cuenta John F. Kennedy, el primer presidente del país que profesaba esta confesión cristiana. Sirve, además, para albergar a los cardenales estadounidenses cada vez que se desplazan al Vaticano y donde se habían empezado a celebrar los encuentros con los periodistas.

Sesiones en directo

«En EE.UU., los obispos están acostumbrados a dar cuenta a la prensa», explica Mar Muñoz-Visoso, una valenciana que ocupa el cargo de directora ejecutiva de Diversidad Cultural en la Conferencia Episcopal estadounidense y que forma parte del equipo de comunicación de los purpurados. Más aún, explica, en ese país los periodistas pueden seguir en directo las deliberaciones de las asambleas de obispos, que después comparecen para someterse a sus preguntas.

De hecho, esta apertura de los cardenales a la prensa ya se dio antes del Cónclave de 2005, del que salió elegido Benedicto XVI. Hace ocho años se organizaban corrillos con los periodistas a la salida de las reuniones y ahora, en cambio, se habían organizado ruedas de prensa ante la gran cantidad de periodistas desplazados desde EE.UU. No se trataba de romper el secreto de las deliberaciones, explica Muñoz-Visoso, sino de «poner las cosas en contexto» en un proceso desconocido para muchos y explicar qué aportan los cardenales estadounidenses. Siempre «con respeto al padre Lombardi», el portavoz vaticano, aclara.

Pero el «estilo USA» no sólo se nota en la actitud ante la prensa. «Allá la Iglesia está organizada de otra manera, casi como una empresa, está más profesionalizada», señala esta valenciana. De hecho, comenta, es frecuente ver a laicos trabajando en las parroquias, incluso en puestos que en otros países están reservados a religiosos, como director de Liturgia, por ejemplo.

La relación con las autoridades también es diferente, ya que en EE.UU. la Iglesia no recibe ni un dólar de las arcas públicas, sino que se financia exclusivamente con las aportaciones de los fieles, si bien los donantes obtienen con ello desgravaciones fiscales. «Nosotros soportamos el sistema de enseñanza, de salud y acciones de beneficencia, algo de los que en otros países se encarga el estado», explica la hermana Mary Ann Walsh, la máxima responsable de las relaciones con los medios de la Conferencia Episcopal estadounidense.

El catolicismo viene creciendo desde el siglo pasado en Estados Unidos, donde ha pasado de ser una religión perseguida por la mayoría protestante a convertirse en la confesión mayoritaria, con cerca de 80 millones de fieles, en las últimas décadas sobre todo por la inmigración latinoamericana.

Su influencia se deja notar cada vez más en el Vaticano, pero los cardenales de EE.UU. dicen no aspirar al papado. Además, tampoco creen que el resto del mundo quiera un Pontífice de un país que es ya una «superpotencia» en muchos campos y que al frente de la Iglesia «tendría aún más poder», asegura la hermana Mary Ann.

No obstante, hay quien no descarta esa posibilidad. Es la opinión del colombiano Jhonatan Barbosa, un seminarista de la diócesis de Bridgeport (Connecticut) que ejerce de guía para ABC por las instalaciones del colegio. Barbosa, que ha convivido estos días con los cardenales de EE.UU. en el College, cree que pueden aportar mucho a la Iglesia y, por qué, no también un nuevo Pontífice. En todo caso, está convencido de que no van a actuar como un «lobby» y de que «cada uno decidirá por sí mismo» el candidato que considere más adecuado. En todo caso, considera que todos ellos esperan un Papa «abierto de mente» para recibir las distintas culturas de la Iglesia que existen en el mundo.