Los obispos no ven correlación entre el paro y el aumento en el número de seminaristas
Un grupo de seminaristas en Sevilla - vanessa gomez

Los obispos no ven correlación entre el paro y el aumento en el número de seminaristas

Los aspirantes a sacerdotes aumentaron este curso un 2,3% con respecto al anterior

Actualizado:

El presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios, el obispo de Terrassa José Ángel Saiz Meneses, explicó este martes que «no hay ninguna correlación» entre la alta tasa de paro y el aumento del 2,3% de los seminaristas durante este curso con respecto al anterior.

Durante la presentación del documento «Vocaciones sacerdotales para el Siglo XXI», el prelado aseguró que «consagrar la vida a Dios en pobreza y obediencia es una decisión que compromete toda la vida de una persona por lo que no puede estar determinado por una situación coyuntural como la del paro». «No hay correlación entre un dato y el otro porque el sacerdocio compromete muchas más cosas que encontrar un trabajo», insistió monseñor Saiz Meneses.

El prelado atribuyó, en cambio, «estas buenas y esperanzadoras cifras» a la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebró en Madrid en agosto de 2011. «La JMJ es un ámbito para que los jóvenes se hagan las grandes preguntas vocacionales y sus frutos se verán durante varios años porque el discernimiento vocacional es un proceso que dura mucho tiempo», apuntó.

Monseñor Saiz Meneses explicó que el documento, aprobado por la última Asamblea Plenaria de los obispos, y todo el trabajo que realiza la Iglesia en el ámbito de la pastoral vocacional «no pretende llenar los seminarios o convencer a los jóvenes para que sean sacerdotes, pero sí ayudarles a que descubran la voluntad de Dios en sus vidas para que encuentren la paz y la felicidad».

El documento, que se presentó este martes a pocos días de la celebración del Día del Seminario, el próximo 19 de marzo, consta de tres capítulos. El primero está dedicado al actual contexto sociocultural en el que vivimos y los efectos negativos que conlleva el proceso de secularización. En el segundo se analiza la vocación sacerdotal como «una gracia y un don de Dios», mientras que en el tercero y último se plantea el rol que en el fomento de las vocaciones tiene la familia; las instituciones educativas, la parroquia y los grandes eventos diocesanos, nacionales e internacionales, además del papel fundamental que juega el testimonio del propio sacerdote.