Propuesta sorpresa de un Papa brasileño con un secretario de Estado italiano
Odilo Scherer, arzobispo de Sao Paulo, es el «papable» brasileño - ABC

Propuesta sorpresa de un Papa brasileño con un secretario de Estado italiano

Las «reuniones generales» del Colegio Cardenalicio empiezan hoy a preparar el cónclave que elegirá al nuevo Papa

Actualizado:

Resignados a que llegue por fin la hora de América, algunos cardenales de Curia italianos han comenzado a sondear la posibilidad de un «ticket» Papa-secretario de Estado para reservar al menos la maquinaria administrativa de la Iglesia a un italiano, según informa el vaticanista Andrea Tornielli, del diario « La Stampa». La operación consistiría en apoyar al cardenal de Sao Paulo, Odilo Scherer, de 63 años, si se compromete a nombrar un secretario de Estado italiano a gusto de la Curia como Mauro Piacenza, prefecto del Clero, o Leonardo Sandri, prefecto de las Iglesias Orientales.

El cardenal de Sao Paulo es un candidato estupendo pues cuenta con seis años de buena experiencia al frente de una de las mayores diócesis del mundo. Scherer es uno de los «pesos pesados» que han ayudado a Benedicto XVI en el selecto Consejo de Cardenales para los problemas organizativos y económicos de la Santa Sede, del que forma parte también el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela.

«Don Odilo», como se le llama, combina un alto nivel teológico- como doctor por la Universidad Gregoriana y profesor de Teología- , con la preocupación por la justicia social. Es brasileño pero de familia alemana y mentalidad europea. Tiene experiencia como consultor de la Congregación de los Obispos desde 1994 hasta 2001, a las órdenes del cardenal Giovanni Battista Re, otro de los «grandes electores» italianos.

Programa de gobierno

En cambio, las candidaturas del cardenal italiano Mauro Piacenza o del italo-argentino Leonardo Sandri a la secretaría de Estado no van a levantar entusiasmo entre los electores del resto del mundo. Mauro Piacenza mantiene una actitud discreta en estos momentos. Leonardo Sandri, en cambio, se despachó ayer con una larga entrevista a una agencia de prensa en la que formula un programa de gobierno.

A estas alturas está claro que algunos de los problemas de la Curia vaticana provienen de la excesiva presencia de italianos, y que la teoría de que «para arreglar la Curia hace falta un italiano que la entienda» es un mero sofisma.Las grandes organizaciones internacionales funcionan si los italianos constituyen la dosis justa en lugar de la absoluta sobredosis de ocupar casi la mitad de los altos cargos.

Su presencia resulta también desproporcionada en el Cónclave, donde subió de los 20 electores del 2005 a los 28 actuales. Pero la desproporción dentro de la Capilla Sixtina crea menos problema que la desproporción en la maquinaria que ayuda al Papa a dirigir la Iglesia. Tanto Andrea Tornielli como otros dos vaticanistas veteranos identifican al cardenal Decano, Ángelo Sodano, de 85 años, y al cardenal Camarlengo y ex secretario de Estado, Tarcisio Bertone, de 78 años, como los instigadores de una maniobra para salvar a menos el equipo curial en un momento en que muchos cardenales electores van a plantear la necesidad de una profunda renovación de la Curia, cuya actividad no ha estado a la altura de lo que merecía Benedicto XVI.

Aunque Sodano no entre en el Cónclave, el peso de cincuenta años de presencia continua en la secretaría de Estado se traduce todavía en la capacidad de orientar el voto de media docena de cardenales electores que sí entrarán en la Capilla Sixtina el próximo 11 de marzo.

El Camarlengo Tarcisio Bertone, secretario de Estado hasta el cese automático por inicio de la «Sede vacante», es el mayor entre los «grandes electores», pues orienta el voto de unos doce purpurados. Es muy probable que en la primera votación voten a Bertone, aun sabiendo que no es elegible, para poder «ver» mejor cuál es el apoyo que reciben los verdaderos «papables» y escoger uno de entre ellos.

La constitución apostólica que regula el Cónclave declara inválidos y, por supuesto, no vinculantes para el Papa elegido, cualquier tipo de acuerdos o promesas previas a la votación. No se hace campaña para ser Papa. Aun así, dar una cierta idea de preferencias es un ejercicio útil para que nadie se llame a engaño.

Hoy arrancan las reuniones generales

En todo caso, es todavía demasiado pronto para que cualquier apoyo público que aspire a ser eficaz. Un verdadero «papable» necesita un mínimo de presencia en la Prensa que confirme su capacidad de liderazgo, pero no una presencia excesiva, que termina por «quemar» sus posibilidades.

Algunos apoyos demasiado prematuros, sobre todo si van unidos a maniobras extrañas como la de un posible «ticket» contrario a las reglas, pueden hundir las probabilidades incluso de un buen candidato.

Las «reuniones generales» de todo el Colegio Cardenalicio –los 115 electores y los octogenarios que puedan venir- empiezan hoy lunes a las nueve y media de la mañana. Ese es el comienzo del debate real. Rigurosamente a puerta cerrada.