Armadas sobre tacones
Armas rosas para la autodefensa - r&ll

Armadas sobre tacones

Radiografía del consumo femenino de artículos para la autodefensa en Estados Unidos y España

l. riestra / g. llona
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El consumo femenino de armas de fuego para la autodefensa está creciendo en España y Estados Unidos. Muchas americanas y españolas, que viven solas o son madres solteras, ven en estos artilugios el modo de defender a sus hijos y a sí mismas de todo tipo de intrusos, asaltantes, ladrones y violadores. ABC.es radiografía esta tendencia al alza en nuestro país y en la nación que alberga el 40% de las armas en manos civiles de todo el planeta.

A Paxton Quigley el ruido de su primer disparo le produjo dolor de cabeza. «No me gustó aquel sonido. Cuando llegué a casa caí en un sueño muy profundo y al despertar, me sentía tan bien... ¡Sabía disparar con una pistola!». The Daily Beast recoge la historia de esta instructora de tiro para mujeres antes contraria al uso de armas. Una noche una amiga le llamó por teléfono y le contó que un intruso la había violado brutalmente en su propia casa. La policía llegó demasiado tarde. «Le pregunté: si hubieras tenido un arma, ¿crees que podrías haber evitado el ataque? Y ella respondió que sí».

«Caí en un sueño profundo y al despertar, me sentía tan bien... ¡Sabía disparar!»Paxton pensaba que algo así nunca le podría pasar a ella, pero poco después de conocer lo sucedido a su amiga se hizo con un arma. A día de hoy ha enseñado a disparar a más de 7.000 mujeres y ha escrito cuatro libros que explican por qué, en su opinión, todas deberían ir armadas. Claro que no es la única que se dedica a propagar las bondades de estos artículos.

En su blog Women and Guns (mujeres y pistolas) Janice Talaroc, otra estadounidense entusiasta de las armas de fuego, afirma que «la conveniencia muchas veces menoscaba la seguridad. Llevar un arma no es siempre conveniente, pero da seguridad». «Todas las mañanas me levanto y elijo mi ropa, calcetines, zapatos y, por supuesto, mi pistola», confiesa. Internet no es ajena a esta demanda. En Armed in Heels (armada sobre tacones) las mujeres disponen de un amplio catálogo de productos para la autodefensa, y en Pink Gun (pistola rosa) pueden adquirir un arma previamente diseñada a medida por ellas mismas: culatas de piel de leopardo o cebra, cañones en rosa…

La seguridad como prioridad

De acuerdo con una encuesta de Gallup de 2011, el 47% de los estadounidenses estaba armado, y el 15% de las mujeres poseía al menos un arma, normalmente de tamaño pequeño. Esta cifra suponía un crecimiento del 3% desde 2007, cuando el 12% de las féminas tenía uno de estos dispositivos. Se trata de mujeres que, en la mayoría de los casos, por encima del deporte o la caza dan prioridad a su seguridad.

Según Julio Cañero Serrano, subdirector del Instituto Franklin de Investigación en estudios Norteamericanos de la Universidad de Alcalá, a muchas mujeres estadounidenses, que cada vez permanecen solteras más tiempo y en muchos casos viven solas, tener un arma les aporta confianza. «Los defensores de las armas en los Estados Unidos conocen esta realidad, y por eso utilizan de manera recurrente el ejemplo de la madre en casa cuya vida y las de sus hijos se ven amenazadas por la irrupción violenta de un asaltante o un atracador», explica el experto.

Ellas muestran más reticencias que ellos a tener un arma. De acuerdo con los estudios más recientes, en los Estados Unidos un 62% de mujeres, frente a un 40% de los hombres, apoyan leyes mucho más estrictas para el control de la venta de armas. En cualquier caso, la percepción femenina al respecto varía de una región del país a otra. «Al igual que los hombres, las que viven en el Medio Oeste, y sobre todo en el Sur, son más proclives a poseer un arma. Se trata de mujeres de raza blanca, con educación no universitaria y votantes del Partido Republicano», señala Cañero.

En España, móvil en mano

En España la cultura de las armas de fuego no está tan arraigada como en los Estados Unidos, sin embargo, las españolas también se sirven de algunos artículos para fortalecer su defensa frente a un potencial ataque. Una de ellas es Ana, una joven madrileña que en ocasiones ha llevado en su bolso un spray de pimienta o «antivioladores», un artilugio que irrita los ojos y llega a causar lágrimas, dolor e incluso ceguera temporal. Esta arma, aunque no es letal, sí tiene especial riesgo para los asmáticos, a los que puede llegar a provocar la muerte.

«Heredé el spray de mi hermana, que lo tenía porque una amiga se lo dio al ver que iba a regresar sola a casa. Yo sólo lo he llevado en alguna ocasión, ya que no diría que nuestro barrio es peligroso, pero una vez se coló un chico en mi portal e intentó violar a una vecina. En mi grupo de amigas algunas sí confiesan que a veces fingen estar hablando por el móvil o lo mantienen en la mano, dentro del bolso, en el trayecto a casa», cuenta la joven.

«Fingen estar hablando por el móvil o lo mantienen en la mano, dentro del bolso»Con todo, según las cifras aportadas a ABC.es por la Guardia Civil, el número de españolas en posesión de armas no es muy significativo. En lo que respecta a la tenencia de los sprays de defensa personal, en virtud de lo aprobado por el Ministerio de Sanidad y Consumo, algunos de estos podrán venderse en las armerías a personas que acrediten su mayoría de edad. Sin embargo otros muchos aerosoles, así como los «taser» (pistolas de electrochoque que inhabilitan al atacante mediante descargas eléctricas), están prohibidos de acuerdo con lo establecido en el artículo 5 del Reglamento de Armas. [Consulta aquí el Reglamento de Armas vigente].

De todas formas, tal y como explican las fuentes de la benemérita, «las licencias de armas no se conceden para fines de autodefensa, sino por la dedicación del interesado al ejercicio de la caza o para acreditar la habilitación deportiva, con la excepción de las armas cortas». En este último caso, informa la Guardia Civil, la mera razón de la defensa de personas o bienes, por sí sola, no justifica la concesión de la licencia, por lo que se lleva a cabo un estudio personalizado de cada una de las peticiones.