Los símbolos papales que dejará Benedicto XVI
El Papa vestirá de negro - agencias

Los símbolos papales que dejará Benedicto XVI

Desde el 28 de febrero a las ocho de la tarde Joseph Ratzinger, ya como «Papa Emérito», podría volver a vestir de negro clériman y púrpura cardenalicio

Actualizado:

Desde el momento en que sea nombrado el sucesor de Benedicto XVI, dos papas convivirán dentro de las murallas de la Ciudad del Vaticano: el nuevo y el «Emérito». Pero sólo el primero será poseedor de los símbolos propios del Ministerio Petrino, ya que el ahora Santo Padre los perderá cuando se haga efectiva su renuncia, el 28 de febrero a las ocho de la tarde. Desde esa hora -la misma a la que suele dar por finalizada su jornada-, Joseph Ratzinger podría volver a vestir de negro clériman y púrpura cardenalicio.

«Recuperó el camauro, un gorro rojo para los tiempos invernales»

Aunque por ahora son todo incertidumbres en lo que se refiere al título que recibirá el Sumo Pontífice una vez abandone el Trono de Pedro, parece que el Papa alemán paseará el resto de sus días por los jardines del Monasterio Mater Ecclesiae como «Obispo Emérito de Roma».

Tal y como afirma Miguel Ángel Malavia, del semanario de información religiosa Vida Nueva, «el antiguo Benedicto XVI será ya exactamente el mismo que, cuando fue elegido Papa casi ocho años atrás, al saludar a la multitud congregada entonces en la Plaza de San Pedro y por la improvisación del momento, dejaba entrever las mangas negras de su anterior función bajo las nuevas e inmaculadas prendas pontificias». El blanco ya no será el color que acapare todas las prendas de Joseph Ratzinger.

Benedicto XVI tampoco llevará consigo otros signos propios del Ministerio Petrino. «En algunos casos, su uso ya estaba perdido: como la tiara, formada por tres coronas superpuestas. Y en otros, Ratzinger los recuperó eventualmente: como el camauro, un gorro rojo para los tiempos invernales», explica Malavia.

Los símbolos del pontificado, en versiones diferentes, son compartidos por el Santo Padre y los obispos: así, el cayado o báculo pastoral, la cruz pectoral, el solideo -especie de «kipá» que cubre la coronilla y se retira «sólo ante Dios» durante la Eucaristía y la lectura del Evangelio-, el palio -una estola con cruces que se coloca sobre los hombros y rodea el cuello- y la mitra -tocado puntiagudo-. Con todo, hay un signo que porta en exclusiva el Sumo Pontífice. Todos los obispos llevan un anillo que representa su cargo en la jerarquía católica, pero el Papa es la única persona que tiene en su poder el del Pescador.

Pescador de hombres

«Si hay un símbolo que tradicionalmente representa el fin de un papado, ese es el anillo del Pescador, signo de la sucesión de San Pedro con el que antes se ratificaban todos los documentos oficiales», afirma Miguel Ángel Malavia. Paradójicamente, pese a su importancia este símbolo, que recoge un relieve de San Pedro y el nombre del Papa, será destruido de acuerdo con lo establecido en la Constitución Apostólica « Universi Dominici Gregis».

Según Malavia, aunque desde hace mucho tiempo este gesto no significa otra cosa que el mantenimiento de una tradición, «antiguamente, en los tiempos en los que la Iglesia estaba estrechamente unida al poder temporal y las corruptelas e intrigas pontificias hacían del Papa casi un soberano político al uso, tenía un sentido real».

El redactor de Vida Nueva pone como ejemplo el oscuro episodio que protagonizó en 1469 el arzobispo de Toledo Alfonso Carrillo de Acuña, quien, con el fin de apoyar el matrimonio entre los Reyes Católicos -en aquella época no se podían celebrar uniones entre primos- presentó una bula papal falsificada que otorgaba la dispensa necesaria. «Todo un arzobispo de Toledo haciendo una burda estafa con un falso sello papal. Lecciones como estas, a buen seguro, harían que se planteara como algo necesario romper los anillos de los papas a su muerte», concluye Malavia.