La mayoría de los curas pederastas planeó sus abusos, según la Conferencia Episcopal alemana
El obispo Stephan Ackermann, responsable de la comisión de investigación de la Conferencia Episcopal alemana, presentó los resultados del estudio - reuters

La mayoría de los curas pederastas planeó sus abusos, según la Conferencia Episcopal alemana

Las conclusiones se desprenden de un estudio basado en las consultas a una línea telefónica de la propia Iglesia para la atención de sus víctimas

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Hace exactamente una semana, la Conferencia Episcopal alemana despedía al criminólogo Christian Pfeiffer, encargado por esta institución para investigar abusos a menores en la Iglesia. Ocho días después de esta desvinculación catalogada por Pfeiffer como «censura», el obispo Stephan Ackermann –encargado por la Conferencia Episcopal para esclarecer los casos de pederastia en instituciones católicas– ha presentado un informe sobre este escándalo detonado en 2010. Se trata de las conclusiones de un estudio basado en las consultas a una línea telefónica de la propia Iglesia para la atención de sus víctimas.

Uno de los hallazgos más «estremecedores» del estudio, en palabras de Ackermann, ha sido que la gran mayoría de los curas católicos alemanes que cometieron abusos sexuales contra menores planificaron sus actos y se ganaron previamente la

El 60% de los que llamaron fueron las propias víctimas

confianza de sus víctimas. Las consultas a la línea telefónica, en funcionamiento desde marzo de 2010 –año en que el caso del internado berlinés Canisius-Kolleg detona una investigación local y mundial sobre abusos a menores en la Iglesia–, revelan que la mayoría de esos religiosos «se ganaban premeditadamente la confianza de los niños paro luego abusar de ellos», señala el obispo.

Un alto porcentaje de las personas que llamaron a la línea telefónica –un 60 por ciento– fueron las propias víctimas, principalmente hombres, mientras que en otros fueron familiares o personas de su entorno. «Especialmente grave es el hecho de que la mayoría de los abusadores engañaban a los menores asegurándoles que sus actos eran expresión de amor a Dios», apuntó Ackermann. La mayoría de las llamadas se remitían a casos ocurridos entre 1950 y 1980 y, según las conclusiones del estudio, «en casi ningún caso puede hablarse de situaciones casuales o actos repentinos».

La Conferencia Episcopal alemana justificaba la semana pasada la finalización del contrato con Pfeiffer ya que «se ha roto la confianza en el jefe del proyecto de investigación», declaró Ackermann. Pfeiffer recibió el encargo de la Conferencia Episcopal de esclarecer los casos de abusos sexuales a menores revelados en prácticamente todas las diócesis alemanas durante décadas.

El equipo de Pfeiffer sustentó su trabajo en actas recabadas desde 1945 y según ha declarado a la televisión pública ARD, «no querían que viera el contenido de algunos expedientes que desvelan errores masivos de la Iglesia». Según la ministra liberal de Justicia, Sabine Leutheusser-Schnarrenberger, el equipo de Pfeiffer es «una de las principales instituciones para esclarecer científicamente» este tipo de delitos cometidos en Alemania desde 1945.