Entrevista
Pedro García, candidato de la Macarena: «Cuando vi fotos de la Virgen repuesta al culto, pensé que era cosa de la inteligencia artificial»
El candidato a hermano mayor de la corporación de la Madrugada destaca su experiencia tras doce años en la junta de gobierno y cree que el regreso de la Esperanza servirá para «recuperar la alegría»
Así es el programa electoral de Pedro García para la hermandad de la Macarena
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Iniciar sesiónPedro Ignacio García Rivero (Sevilla, 1965) fue el último de los tres candidatos a las elecciones de la hermandad de la Macarena en anunciar que se presentaba a hermano mayor. Lo hizo a finales del mes de agosto, después de dos de los meses ... más duros que ha vivido la corporación de la Madrugada en su historia reciente. Este macareno de cuna, cornetín de los armaos y miembro de junta durante doce años (de 2001 a 2013), presenta su proyecto a ABC y valora la situación actual de la hermandad en los días previos al cabildo de elecciones del 30 de noviembre.
—El verano pasado no comenzó ni terminó como esperaba, con la intervención de la Virgen de la Esperanza y el anuncio de su candidatura a hermano mayor, respectivamente.
—Efectivamente, al principio del verano viví una de las sorpresas más desagradables de mi vida. Y a mediados de agosto tomé la decisión de presentarme a hermano mayor sin habérmelo planteado jamás, pero lo hice por responsabilidad hacia la hermandad.
—Esa decisión que anunció el 21 de agosto llegó varias semanas después de la renuncia de Eduardo Dávila Miura. ¿Hasta qué punto considera su candidatura continuista de aquella?
—No es continuista, pero sí tiene muchos puntos en común. Eduardo era el candidato al que apoyaba. Tras su renuncia, hicimos ese intento con los otros dos candidatos de que sólo hubiera una candidatura en unas circunstancias tan especiales para la hermandad. Creía que era lo más conveniente, pero fue imposible, porque los otros dos candidatos no quisieron. Ante eso, decidí presentarme, no como continuación de la de Eduardo, pero sí con bastantes puntos en común, porque tenemos una manera de entender la hermandad y el gobierno de la misma muy similar.
—Habla de que trató sin éxito de hacer una lista de consenso, e incluso ha llegado a comentar que un candidato externo llegó a plantear una lista pidiendo a los que estaban en el camino que se apartasen.
—Es cierto. Por un lado, hubo unos intentos previos a mi anuncio para llegar a un acuerdo entre las distintas sensibilidades que optábamos a presentarnos y, una vez llegado a ese consenso, haber buscado un hermano mayor que lo hubiera liderado. Pero como fue imposible ese acuerdo, decidí dar el paso. Sin embargo, después fue un hermano el que tomó la iniciativa de intentar organizar una candidatura de consenso. Es un hermano bastante conocido en la hermandad y en el ámbito cofrade de Sevilla. A mí me pareció que podía reunir unas cualidades buenas para encabezar esa candidatura. Me preguntó y le dije que, por supuesto, yo estaba dispuesto a dar el paso atrás si los otros dos candidatos también lo daban, y que contara con mi apoyo y mi ayuda, porque era lo que yo llevaba peleando desde hacía un año. Lo que ocurre es que los otros dos candidatos no quisieron dar el paso atrás.
—En una hermandad como la Macarena, que cuenta con más de 17.000 hermanos, resulta casi inevitable que surjan varias candidaturas.
—Yo creo que sí es evitable. Es cierto que es señal de que la hermandad está viva, pero también que tantas elecciones seguidas con dos candidaturas, y ya en este caso con tres, no es algo deseable. En la época de Juan Ruiz, la hermandad tenía 13.000 hermanos, que no son pocos, y él estuvo dos mandatos sin que hubiera ninguna candidatura más en las elecciones. Es decir, es complicado porque somos una hermandad muy grande, con gente que piensa de diversas maneras, pero no es imposible. Lo que hay que buscar son los puntos de acuerdo común, los que nos unen, y no los que nos diferencian.
—No puede decirse que sea un neófito en la Macarena. Lleva toda la vida vinculado a la hermandad y ha ostentado cargos como prioste del Rosario y de la Esperanza.
—Llevo en la hermandad de la Macarena desde que nací, 60 años. En mi casa se ha hablado de la Macarena todos los días del año. Mi padre era teniente de los armaos, después fue capitán, era íntimo amigo de los oficiales de junta que entonces gobernaban la hermandad. Después, ya con 36 años, entré en la junta de gobierno, cuatro años como prioste de la Virgen del Rosario y ocho como prioste de la Esperanza. Tengo experiencia de todo tipo, como hermano que no ha estado en la junta, como hermano que ha estado en la junta y como hermano que ha dejado de estar en ella. Son tres maneras muy distintas de ver la hermandad.
—Ese vínculo familiar con los armaos y el hecho de llevar en la lista al capitán, ¿cómo influyen a la hora de plantear proyectos orientados a este grupo? Por ejemplo, el nuevo local de ensayo que ha propuesto para la Centuria.
—Llevo en la Junta a dos armaos: a Fernando Vaz, el capitán, y también a Antonio Luis Martín. El local de ensayo de la banda es una necesidad que detectamos y que la propia banda nos hace llegar porque verdaderamente el que tienen en el parque empresarial Arte Sacro se les ha quedado pequeño. La banda es mucho más numerosa. Ensayan ellos, ensaya la banda infantil, y el local es insuficiente para lo que necesitan.
—Muchas de sus propuestas están vinculadas al patrimonio, tanto a la consecución de nuevos enseres como al mantenimiento y la recuperación de otros. ¿Se ha quedado la hermandad de la Macarena atrás en este ámbito en los últimos años?
—Nosotros ponemos sobre todo énfasis en la conservación del patrimonio, más que en la creación de obras nuevas. La conservación es fundamental. Ya en mi época de prioste, intervine y dirigí muchas comisiones de restauraciones de piezas: el manto celeste de la Virgen del Rosario, el techo de palio, la saya de los volantes y la morada. Pero la obra más importante fue la restauración del manto de tisú de Juan Manuel, que nos llevó cinco años. Soy una persona sensible hacia estas cosas. Además, en cuestión de patrimonio, la primera obligación de una hermandad es conservarlo y, de manera muy especial, las imágenes titulares, para que no vuelva a pasar nunca más lo de junio. Eso es prioritario.
«En algunos casos, la calidad de lo que se ha hecho ha sido discutible y no ha estado a la altura de la historia de la hermandad»
Pedro Ignacio García Rivero
Candidato a hermano mayor de la Macarena
En cuanto a la obra nueva, en todas las hermandades, el patrimonio es mejorable. Nosotros tenemos un patrimonio muy rico, irrepetible, pero hay cosas mejorables y que además hay que ir incorporando. Ocurre con las nuevas insignias, porque, dado el número de nazarenos que tenemos, tenemos que tener más tramos, y los tramos los abren las insignias. Yo no diría que se ha quedado atrás, pero a lo mejor en algunos casos la calidad de lo que se ha hecho ha sido discutible. Quizá no haya estado a la altura de la historia de la hermandad.
—¿Cómo vivió todo lo ocurrido cuando volvió la Virgen de la intervención de junio con su hermano en la junta de gobierno?
—Me enteré por la mañana el día que se repuso la Virgen al culto porque me llamaron algunos hermanos que habían estado allí. Yo no había ido, pero me mandaron fotos y al principio pensé que era cosa de la inteligencia artificial, que era algo trucado. Yo no me lo podía creer. Pero ya me llamaron esos hermanos literalmente llorando, y me di cuenta de que era verdad. Fue un disgusto enorme, un gran desconcierto, una cosa inexplicable. El hecho de que estuviera mi hermano lo hizo todavía más doloroso, porque ha sufrido mucho, como toda la junta de gobierno. Creo que lo que la junta, independientemente de la responsabilidad que tenga, ha sufrido es indudable, porque es gente de la hermandad y que quiere a la hermandad.
—¿Servirá la vuelta de la Virgen tras su restauración en el taller de Pedro Manzano para cerrar esa herida y pasar página en la hermandad?
—La vuelta de la Virgen va a servir para que recuperemos la alegría. Yo creo que lo que pasó con la Virgen no ha supuesto ninguna herida. La división y los distanciamientos en la hermandad son anteriores a la intervención en la Virgen. Lo que sí ha supuesto es un gran disgusto, desconcierto y pesimismo, una pérdida de confianza de los hermanos hacia la institución y un desgaste también del prestigio de la hermandad fuera de nuestra casa. Cuando la Virgen esté otra vez con nosotros, recuperaremos la alegría y podremos empezar a trabajar para recuperar esa confianza y prestigio.
—Propone un plan específico de conservación para las imágenes titulares en el que tendrá mucho que decir un miembro de la candidatura experto en la materia como es Enrique Gutiérrez Carrasquilla.
—Sí. Cuando conformé la candidatura, busqué el perfil de Enrique, un restaurador conservador que nos garantizara llevar a cabo esas tareas, y compaginar eso con un prioste más creativo que se dedicara más al exorno y el montaje de altares. Quería hacer un dúo que se complementara en ambas tareas: la conservación y la parte más creativa de la priostía.
—La Madrugada es la jornada más complicada de la Semana Santa. ¿Qué plantea para garantizar que los 4.000 nazarenos macarenos puedan seguir realizando una estación de penitencia lo más digna y segura posible?
—Quizá la Madrugada no sea el día más complicado de la Semana Santa. Hay días que históricamente han sufrido más retrasos que la Madrugada, pero puede ser el más complicado por el número de nazarenos. A la vista está cómo tienen que hacer estación de penitencia los nazarenos de la Macarena, sobre todo en la carrera oficial: pasamos prácticamente en tropel. Vamos a intentar que nuestros hermanos puedan hacer la estación de penitencia con más decoro y también con más seguridad. Y lo vamos a hacer buscando siempre acuerdos con las demás cofradías y buscando el bien común de la jornada. No vamos a entrar en conflicto con nadie, pero tenemos que defender los intereses y los derechos de la Macarena porque es nuestra responsabilidad.
—El propio presidente del Consejo de Cofradías ha mencionado como una posible medida el adelanto general de la jornada. ¿Cómo valora esa opción?
—Estamos abiertos a estudiar cualquier propuesta que facilite que nuestros hermanos puedan discurrir con más decoro y más seguridad y también que contribuya a que la jornada transcurra de la mejor manera. Si el Consejo se está planteando esa posibilidad, la estudiaremos, aunque entiendo que eso también supondría que el Jueves Santo estuviera de acuerdo.
—¿Su candidatura, en caso de llegar a la junta de gobierno, aceptaría un cambio de posición dentro del orden de la Madrugada en aras de mejorar la jornada?
—Es una decisión que deberá tomar la junta de gobierno. Nosotros no hemos hablado todavía de ese asunto, entre otras cosas porque no nos ha llegado esa propuesta. Cuando seamos junta de gobierno y nos llegue, veremos los pros y contras y tomaremos la decisión que creamos mejor para nosotros y para el resto de la jornada.
—Cerrando con la Madrugada, ¿cómo de satisfechos están con el actual recorrido de vuelta que lleva ya unos años, cambiando el entorno de la Encarnación por la Alfalfa?
—Creo que ese recorrido ya ha cuajado como el más lógico para la cofradía. Yo sentimentalmente me siento más vinculado al de la calle Cuna, porque es por donde he pasado toda mi vida. Pero creo que es un cambio que ha sido bueno para nuestra cofradía. Además, es un recorrido muy bonito y con puntos muy emocionantes.
—¿Tiene estimaciones acerca del respaldo de su candidatura de cara a las elecciones? ¿Cuántos apoyos cree que debería conseguir la lista ganadora en un cabildo que se prevé multitudinario?
—Cálculos no tenemos, aunque palpamos en el ambiente mucha receptividad hacia nuestra candidatura. Somos los que hemos empezado más tarde. No llevamos ni tres meses en este empeño. Pero el jueves pasado, por ejemplo, tuvimos un acto de presentación de la candidatura con una noche que estaba fatal de tiempo, y fueron más de 400 personas, un indicativo de que hay mucho apoyo. ¿Cuántos votos van a hacer falta? No lo sé. Yo creo que los votantes van a estar más cerca de los 5.000 que de los 4.000. Con ese cálculo, habrá que tener unos 2.300 o 2.400 votos para salir elegidos.
—¿Qué mensaje quiere transmitir a los hermanos de cara al 30 de noviembre?
—Creo sinceramente que lo mejor que le puede pasar a la hermandad de la Macarena en estos momentos es que resulte elegida nuestra candidatura. Estamos convencidos de que somos la lista más preparada, la que tiene más conocimiento de la hermandad. Yo me presento porque considero que nuestra manera de entender el gobierno de la hermandad es mejor para la hermandad que lo que presentan los otros dos candidatos. Lo sabe todo el que nos conoce.
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