Entrevista
Ignacio Soro, hermano mayor del Gran Poder: «Estaríamos dispuestos a ampliar la Madrugada por el principio»
El actual dirigente de la corporación de San Lorenzo será reelegido el viernes con el reto de dar cabida a un cortejo de nazarenos que ha crecido un 20% en sólo dos años
Ignacio Soro: «Queremos preparar los actos que se celebrarán por los 600 años de la hermandad»
La Madrugada vuelve al tablero con la opción del adelanto horario
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Iniciar sesiónIgnacio Soro tomó posesión como hermano mayor del Gran Poder el 1 de julio de 2021. Una misión evangelizadora y una participación en la Magna después, el máximo dirigente de la corporación de San Lorenzo será reelegido para los próximos cuatro años con el reto ... de dar cabida a una nómina de nazarenos que no deja de crecer proporcionalmente a la devoción del Señor de Sevilla. El hermano mayor conversa con ABC sobre las claves de la Madrugada en vísperas del cabildo de elecciones al que concurre en solitario este viernes 28 de noviembre.
—Se presenta a la reelección como único candidato, algo que ya es cada vez menos habitual en el mundo de las cofradías. ¿Qué tiene la hermandad del Gran Poder para que no le afecte este fenómeno?
—Francamente, no sé qué tiene. Sí te puedo decir que, desde hace muchos años, la hermandad goza de una estabilidad absoluta. No ha habido más que una candidatura continuista desde una época a esta parte. No hay un secreto. Yo creo que el secreto, por encima de todo, está en la transparencia en la gestión, en la naturalidad en la gestión, y, sobre todo, en poner al Señor en el centro de todo. Somos muy estrictos para eso: el Señor es la base y el centro de todo. Alrededor giran todas las actividades que se puedan realizar, todo para mayor gloria del Señor, que es el verdadero protagonista de la hermandad. Además, todos estamos de paso.
—El Gran Poder mantiene un crecimiento sostenido en cuanto a hermanos y nazarenos. Según los datos del último conteo, sólo en estos dos últimos años el cortejo de túnicas en la Madrugada se ha incrementado en un 20%. ¿Son suficientes las dependencias y espacios habilitados actualmente por la hermandad para formar la cofradía?
—El año pasado observamos que, como ese crecimiento que había habido, ya las dependencias quedaban pequeñas. Formamos desde cuatro puntos distintos. En la basílica estaba todo el cuerpo de nazarenos del Señor, más las parejas nombradas de la Virgen. En la parroquia estaba todo el cuerpo de nazarenos de la Virgen. Y ya también en la parroquia se detectaba una falta de espacio importante. Hemos pensado que este año, si esta dinámica sigue igual, con un crecimiento exponencial en el número de nazarenos, tenemos que estar preparados para poder organizar con más comodidad y con más fluidez la formación de la cofradía y, sobre todo, proporcionar cierta comodidad a los hermanos dentro de lo incómodo que siempre es la formación de la cofradía. Por lo menos intentar buscar una solución para que sea un poco más cómoda esa espera y esa organización. Si tenemos que recurrir a las calles aledañas para formar, buscaremos espacios donde podamos ubicar los tramos.
—Y en la calle, ¿están satisfechos el hermano mayor y la hermandad del Gran Poder con su estación de penitencia tal y como se desarrolla actualmente?
—Si atendemos, por ejemplo, al año pasado y el anterior, no estamos satisfechos. Pero no por cuestiones de la hermandad, sino por cuestiones externas. Desde que salimos vamos a un ritmo considerable por cumplir estrictamente el horario establecido. Pero llega después un momento en el que salimos de la Catedral, tenemos que dejar expedita la carrera oficial por el bien de la jornada y salimos a una velocidad inusitada para después tener que estar parados alrededor de 40 minutos antes de poder cruzar la zona de San Pablo y Reyes Católicos. Comprimimos al máximo la cofradía hasta el punto de que ya no pueden andar los pasos. Es un parón que sufren los nazarenos a una hora intempestiva, las cuatro y media o cinco de la mañana. Es una de las cuestiones que habría que volver a tratar para buscarles solución, porque si van creciendo todos los cortejos, no sé qué solución les vamos a dar. El tiempo es el mismo y el espacio es el mismo.
«No estamos satisfechos actualmente con nuestra estación de penitencia, se han tomado soluciones cortoplacistas»
Ignacio Soro Cañas
Hermano mayor del Gran Poder
—No ha servido el rodeo que da la hermandad por el Baratillo ni el que da la Esperanza de Triana por Zaragoza, entonces.
—En absoluto. Esas han sido soluciones cortoplacistas, como dije en su día. Tenían los días contados y ya se ha demostrado que no es una solución definitiva. Hace falta, por lo menos, una solución a largo plazo.
—¿Cuál podría ser esa solución?
Yo creo que los hermanos mayores de la Madrugada tendríamos que volver a sentarnos y retomar ese tema, un tema ya recurrente y que a veces resulta hasta tedioso. Pero entre nosotros tendremos que ir solucionándolo. Yo no tengo una única solución, ojalá la tuviera. Creo que ahí debemos poner en común todas nuestras opiniones y hacer un esfuerzo común. Que todas las hermandades nos esforcemos por que se solucione de una manera, si no definitiva, por lo menos más a largo plazo. El beneficio de una hermandad no puede pasar por el perjuicio de otra. Eso lo tengo claro.
—¿Qué opinión le merece la propuesta que lanzó el presidente del Consejo acerca de adelantar en bloque la Madrugada?
—A mí en primera instancia no me parece mal. Nosotros estaríamos dispuestos. Habría que empezar un poco antes, pero también hay que tener en cuenta que, si los cortejos son mayores, el tiempo de paso es mayor, así que por un lado o por otro habrá que ampliar la jornada. Ampliarla más tarde no lo veo, porque la última hermandad, la de los Gitanos, ya pasa de día, a una hora bastante tardía, como para encima agravarlo con un aumento de tiempo. Sin embargo, ampliando la jornada al principio podría ser una solución. También hay una serie de factores que intervienen: el Jueves Santo, la logística necesaria, la seguridad, la limpieza... y habría que coordinar todo eso. En pos de la solución, habría que sacrificar alguna de esas cuestiones. No podemos ser tan puristas de seguir anclados en lo que fue hasta hace pocos años la Madrugada.
—La movilidad y la seguridad han copado estos últimos años los debates al término de la Semana Santa. Parece que todavía no se ha dado con la tecla con los aforamientos de las calles.
—Todo esto nace de un problema de formación del público que está viendo las cofradías en cada momento. El comportamiento de ciertos sectores de la sociedad en este tipo de actos deja mucho que desear. Hay mucho alcohol, hay mucha falta de respeto y de educación. Todo esto se ha querido paliar con un aforamiento de ciertas zonas. La búsqueda de la seguridad y la integridad de quienes presencian las cofradías no la discuto, por supuesto. Pero tampoco debemos desnaturalizar tanto la Semana Santa, porque hay zonas por las que pasa el Señor que están absolutamente vacías por esas prohibiciones y aforamientos tan desmesurados como estamos viviendo en los últimos tiempos en muchos lugares. Personalmente me resulta muy chocante pasar por la zona del Postigo y la calle Arfe sin nadie alrededor de la cofradía, todos detrás de una valla a 15 o 20 metros. Creo que se desnaturaliza. Pierde sentido. La participación del público es fundamental dentro de la celebración de la Semana Santa. Pero también es cierto que la falta de formación, de educación y de respeto que hay en las calles es un tema muy complicado de solucionar.
—¿Se mantiene firmemente en contra de los numerus clausus?
—Sí, me mantengo en contra de los numerus clausus. La hermandad intentará por todos los medios de dar cabida a todo aquel que quiera hacer la estación de penitencia acompañando al Señor o a la Virgen adaptándonos a lo que tengamos que adaptarnos. Daremos el sitio que merece a cada hermano y el derecho que le asiste de participar como nazareno en la Madrugada. Una parte importantísima e inalienable de la Semana Santa son los nazarenos. La participación de los nazarenos en cada hermandad, que es una herencia heredada de siglos, no se puede cercenar así como así. Hay que fomentarla y proteger al nazareno, que es el protagonista de la cofradía en la calle.
—En estos últimos años, se ha podido ver al Señor de formas muy distintas en la calle, tanto con túnica lisa como con varias de sus túnicas bordadas. ¿Va a continuar esa tendencia?
—El Señor es una imagen que puede con todo y que está imponente tanto con túnica lisa como con túnica bordada. Yo creo que el secreto está en la naturalidad, en cambiar de túnica al Señor sin tener una efeméride ni un motivo determinados. Hay que alternar las túnicas bordadas y las túnicas lisas. Habrá a quien le llegue más de una forma y a quien le llegue más de otra, como cada uno tiene una imagen del Señor que le llega más al corazón. Hay que darle sitio a todo, teniendo en cuenta además que son piezas de un valor patrimonial e histórico indudable que hay que utilizar. Las túnicas bordadas se hicieron para realzar aún más si cabe la grandeza de la imagen del Señor. Tradicionalmente en el camarín se las han ido poniendo, ¿por qué no también en la calle? Con eso rompimos la tendencia que había de túnica lisa, y siendo yo prioste, en el año 2008 salió el Señor, después de 60 años, con la túnica de los cardos recién restaurada. Por ahí seguiremos.
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