Ramón Serrera analiza en la Real Academia Sevillana de Buenas Letras el proceso de formación del Virreinato del Perú
El historiador destacó el papel económico de Potosí en su conferencia 'Las guerras civiles y la implantación del virreinato peruano'
La Cabalgata de Reyes Magos de Sevilla amplía su recorrido por Triana por las obras de Pagés del Corro
Sevilla
Esta funcionalidad es sólo para registrados
Iniciar sesiónLa Real Academia Sevillana de Buenas Letras acogió este miércoles 26 de noviembre una nueva sesión del ciclo 'Los inicios del virreinato del Perú', un conjunto de conferencias de la Fundación Unicaja y la institución que, desde 2018, busca profundizar en ... el conocimiento de la presencia española en América. Tras el recorrido dedicado a Nueva España el año anterior, este 2025 la atención se centra en las figuras que marcaron la época, así como el proceso de formación del virreinato peruano.
La jornada reunió dos sesiones consecutivas. La primera, a cargo de Miguel Molina, y profundizó en el encuentro entre Pizarro y Atahualpa. La segunda, estuvo protagonizada por el historiador Ramón Serrera Contreras, considerado por colegas como Pablo Pérez-Mallaina, -coordinador de la jornada-, «uno de los mejores americanistas que ha tenido nuestro gremio». Su intervención, titulada 'Las guerras civiles y la implantación del virreinato peruano', abordó el convulso escenario político que marcó los primeros años de la presencia española en el territorio.
Serrera inició su exposición evocando el enfrentamiento decisivo entre Gonzalo Pizarro y Pedro de la Gasca en Jaquijahuana. A partir de este episodio, definió las guerras civiles como conflictos nacidos «por el reparto», impulsados por «el egoísmo humano». Algo que cobra sentido teniendo en cuenta que el recién creado Virreinato del Perú abarcaba entonces prácticamente toda América del Sur, exceptuando Brasil, «un territorio impresionante debido a su extensión subcontinental».
El ponente repasó las atribuciones del poder virreinal -gobernador, presidente, capitán general, supervisor y vicepatrón- y subrayó que la magnitud del territorio exigía una reorganización profunda que no tardaría en llegar. De ahí que se hiciera referencia a la figura del virrey Francisco de Toledo, al que calificó «un personaje único». Destacó su empeño en ordenar el virreinato «siguiendo las directrices filipinas» y recordó que, en términos generales, «el virreinato tuvo buenos gobernantes».
Potosí como motor económico
En su discurso, el historiador señaló que la Corona interpretó la riqueza peruana como un obsequio espiritual: «A cambio de cristianizar el mundo, les habían regalado los filones de plata». Esa abundancia tomó forma, especialmente en el Cerro Rico de Potosí, cuyo descubrimiento impulsó un núcleo urbano de enormes dimensiones. Tal y como subrayó el historiador, Potosí alcanzó los 160.000 habitantes, «una cifra comparable a la de Londres o Milán, centros neurálgicos de la época».
Si bien el cerro contiene minerales como plata, zinc, plomo y estaño, la plata fue la gran protagonista del periodo colonial. «Potosí llegó a producir cuatro veces más que la mina de Zacatecas», en México. Según expuso Ramón, «dos tercios de la plata que llegaba a España procedían del Perú, mientras que Nueva España aportaba el tercio restante». Llegado a este punto, el conferenciante aludió al papel de las llamas, animales que jugaron un papel clave al ser los encargados de trasladar los lingotes hasta el puerto de Arica, desde donde emprendían su ruta hacia las principales ciudades.
Otro de los aspectos tratados durante la cita fue la elección de Lima como capital virreinal: situarla en Cuzco, aunque pudiera parecer históricamente lógico, habría supuesto «incomunicar el reino». Por el contrario, «Lima garantizaba mejores conexiones y un control más eficaz».
El ponente cerró su intervención con los tratados de Tordesillas, Madrid y San Ildefonso, así como con las cesiones de territorio por parte de Bolivia a Brasil. También aludió a la geografía política actual de América del Sur y a la vigencia de los límites derivados de aquel proceso histórico. Finalmente, Serrera concluyó expresando su entusiasmo por seguir estudiando sobre el tema, a pesar de que lleva años jubilado: «Es nuestra vida, nuestra ilusión. Con la edad que tengo, estoy disfrutando con este mundo lo que difícilmente he disfrutado en mi vida».
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para registrados
Iniciar sesiónEsta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete