Una pareja joven tarda casi 10 años en ahorrar para la entrada de una vivienda en Sevilla
Los precios del mercado inmobiliario y la precariedad laboral hacen que sea prácticamente imposible poder comprar una casa siendo joven
¿Dónde viven los menores de 35 años en Sevilla?
En Sevilla es cada vez más difícil ser joven. Los bajos salarios y la presión del mercado inmobiliario hacen casi imposible que un menor de 35 años pueda acceder a la vivienda. Una realidad que no sólo provoca una fuga de cerebros sino ... que quien decide permanecer en la ciudad se ve obligado a retrasar sus planes de futuro por mera necesidad económica.
Una pareja menor de 35 años tarda casi 10 años en ahorrar para la entrada de una vivienda. Teniendo en cuenta que el salario medio de los jóvenes en la provincia hispalense es de 17.770 euros brutos anuales según datos de la Agencia Tributaria y que en Sevilla capital el salario medio del trabajador, es de 23.216 euros, según datos del Instituto Andaluz de Cartografía, podríamos estimar que un joven en la capital hispalense cobra de media unos 19.500 euros brutos anuales ya que la ciudad es principal motor económico de la provincia. Por una vivienda de 90 metros cuadrados, tamaño acorde para una pareja, actualmente se piden de media 216.600 euros en Sevilla. Si para la entrada de una casa se aporta de media un 20% implicaría un desembolso de 43.320 euros.
Dos personas sumarían un salario de media de 39.000 € (antes de impuestos), por lo que el neto mensual conjunto puede rondar unos 2.600–2.800 €, dependiendo de retenciones e IRPF. En octubre de 2025, el metro cuadrado de alquiler en Sevilla se situó en 12,9 euros, por lo que un piso de 80 metros cuadrados de media supera ya los 1.000 euros. De esta forma en alquiler, suministros, alimentación, transporte (gasolina, abonos...) y otros gastos personales como ocio o ropa el total mensual de una pareja puede llegar a 1.900 euros al mes. Si se ahorra aproximadamente un 15% al año podríamos estimar que les lleva unos 9,4 años reunir el dinero necesario para pagar la entrada de una vivienda. Unos plazos que pueden verse reducidos si entran factores como un aumento de sueldo, por ejemplo si los ingresos totales de la pareja aumentan a 45.000 euros teniendo los mismos gastos se reduce a 6,7 años. Todo ello teniendo en cuenta que además hay que hacer frente a gastos de notaría, registro, ITP o IVA que ascienden hasta el 10% del gasto total del inmueble.
Ayudas y subvenciones
La Junta otorga la posibilidad de financiar el importe restante de la adquisición que quede sin cubrir en el préstamo hipotecario (hasta el 100%) a los menores de 40 años que compren una primera vivienda nueva o usada con un precio de hasta 295.240 euros con carácter general, pudiéndose incrementar hasta 354.288 euros si se trata de un inmueble eficiente energéticamente en grado A o B. Además, en Andalucía los menores de 35 años que accedan a una vivienda habitual de un importe inferior a los 150.000 euros pueden optar a la bonificación del 3,5 %, del impuesto de transmisión patrimonial cuando el tipo general es del 7%. Esto hace que muchos de ellos estén comprando en zonas periféricas de Sevilla donde puedan optar al gravamen reducido, según indica a este periódico Carlos Banqueri, director de expansión de la Inmobiliaria Redpiso en Sevilla. El problema está en que hasta las viviendas protegidas sobrepasan esta cuantía. Otra de las rebajas a las que pueden optar los jóvenes es el gravamen reducido del 0,3% en las primeras copias de escrituras y actas notariales que documenten transmisiones de inmuebles.
Por parte del Estado también existe la línea de avales ICO en la que los menores de 36 años que accedan a una primera vivienda pueden solicitar una ayuda de hasta el 20% del importe del préstamo hipotecario o de hasta 10.800 euros.
Según la Estadística Registral Inmobiliaria del segundo trimestre de 2025, en Andalucía el periodo medio de contratación de los créditos inmobiliarios fue de 25,17 años. La media de edad de aquellos que reciben este tipo de hipotecas se sitúa en los 38,5 años. Aquellos por debajo de esa edad suelen recibir hipotecas con amortización a 30 años, lo que implica que una persona tal y como está la situación puede estar pagando su casa hasta pasados los 60 años. No obstante, en España lo habitual es que los bancos tengan como tope de edad para devolver un préstamo hipotecario los 75 años.
Un asesor financiero, experto en crédito hipotecario, explica a este periódico que los bancos piden a los solicitantes la antigüedad y vida laboral para contrastar la estabilidad del cliente, así como la declaración de IRPF, y a través de la Cirbe -la relación oficial de deudas del solicitante- se valora el ratio o 'score' de riesgo para saber si la operación es viable. «De nada sirve dentro de nuestro asesoramiento dar un servicio a un cliente sabiendo que hay un riesgo elevado de impago, porque va a generarle un sobre endeudamiento que no podrá afrontar», explica, aunque matiza que depende de cada entidad bancaria. Señala como problema añadido la falta de ahorro, debido a la poca cultura financiera que existe en España, pero principalmente ve la precariedad laboral como «el mayor de los problemas al que se enfrentan los jóvenes» en lo que el acceso de la vivienda se refiere. «Una precariedad laboral, tanto en la cuantía de la nómina que recibe una persona como en el tipo de contrato, hace que la valoración de la viabilidad para el acceso a una hipoteca sea, a veces, compleja, aunque cada caso es diferente y se estudia detalladamente", añade.
En ese sentido relata que hace diez años en Sevilla una persona podía acceder con 30 o 35 años a una vivienda de dos habitaciones (alrededor de 90 metros cuadrados) por unos 140.000 euros, mientras que en la actualidad por lo mismo se paga entre 170.000 o 200.000 euros. «Si a eso se le suman los gastos de compraventa de la vivienda, la operación se encarece un 10 por ciento, por mucho que los tipos de interés hayan bajado», aclara este asesor. «Tomando de referencia una vivienda de 170.000 euros con hipoteca básica al 80%, una persona que cobra 2.000 euros al mes que no haya hecho una previsión de pago de la entrada podría tener problemas para asumir la hipoteca», declara este asesor financiero. Pese a que los intereses bajos hacen que haya voluntad de compra no hay oferta suficiente. «En Sevilla se está haciendo bien promoviendo la vivienda protegida, si se sigue esta tendencia el mercado se regulará», aclara este asesor; quien, no obstante, señala que debido a la precariedad laboral «los ratios de endeudamiento no pueden ser favorables». «Es cierto que las calidades de la vivienda protegida son mejores, pero los precios se están encareciendo hasta el punto que la gente tiene que pagar cuotas de 1.000 a 1.600 euros», apostilla.
Herencias en vida
La poca capacidad de ahorro hace que a muchos de estos jóvenes compradores no les quede otra que recurrir a préstamos de sus padres para poder hacer frente a la operación. Es la realidad de la gran mayoría de los menores de 35, una de las razones por las que la edad media del comprador de vivienda en Sevilla es de 46 años y que los menores de 31 que compraron en el último año apenas representan el 10%. «Se está dando el caso de mucha gente que llega a la jubilación y de sus fondos de pensiones destinan para ayudar a sus hijos a comprar una vivienda, o incluso quienes las herencias las están donando en vida», explica el asesor financiero.
Esta difícil situación hace que se trunquen otros planes entre los que puede estar formar una familia. La natalidad nacional continúa cayendo en picado año a año (sólo remonta gracias a los hijos de los inmigrantes). Puede que haya quien a diferencia de hace unas décadas no vea los niños como algo imprescindible en su vida, pero la realidad es que una gran parte de la juventud española a diferencia de los discursos que se acostumbran a escuchar «ni son más egoístas, ni prefieren viajar, ni tienen otras prioridades», simplemente no pueden permitírselo. Los nacimientos han sido un 41% en los últimos 15 años, en 2024 fueron 14.057 desde 2008 cuando se alcanzó el tope tras un avance progresivo desde principios de los 2.000 nacieron 25.193 sevillanos. Y una de las razones principales de esta caída de la natalidad es que cuando la pareja dispone de la capacidad económica suficiente ya es bilógicamente tarde. En España la media es de 1,19 nacimientos por cada mujer.
El éxodo es otro de los efectos que provoca el panorama laboral y de vivienda actual. Cerca de 50.000 sevillanos viven actualmente en el extranjero. Así lo reflejan los datos de 2024 del Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero publicado por el INE. De esos 48.636 sevillanos, 24.044 son hombres y 24.592 son mujeres. En 2021 (últimos datos) fueron 14.871 sevillanos los que se marcharon a otra provincia española y 686 al extranjero. Muchos de ellos son jóvenes, que aunque es cierto que están más predispuestos a salir y vivir fuera su ciudad natal que generaciones anteriores, se van porque no tienen más remedio que marcharse. Madrid es uno de los principales destinos que año a año se llenan de sevillanos en búsqueda de oportunidades profesionales.
Borja, 33 años
Comprador sin ayuda
Es Borja uno de los que no ha necesitado ningún tipo de ayuda para adquirir su primera vivienda, porque sus ahorros así se lo permitieron. A sus 33 años, trabaja en el asesoramiento de fincas y adquirió sobre plano una Vivienda de Protección pública de Precio Limitado (VPPL) en Palmas Altas, pero no accederá a ella hasta junio de 2027. El precio total de la misma asciende aproximadamente a 300.000 euros, una cifra sensiblemente superior a la que se empezó abonando en esta zona de la capital, donde los precios también se han disparado. «Tiene tres dormitorios y dos baños. En mi caso pude ahorrar en los últimos años unos 60.000 euros de entrada para el piso», redunda. Borja soñaba con vivir en el Porvenir o en Reina Mercedes, pero pronto se percató de que esa misión sería imposible. «Lo que sucede es que vives hasta los treinta y pico en casa de tus padres para dar el salto y comprarte una vivienda, pero comprársela uno solo es muy complicado», expresa. Al ser VPPL le exigían como condición tener menos de 35 años, algo que ahora dice se ha ampliado a los 40. «El precio de la vivienda está intratable», asegura. De ahí que «muchos tengan que irse de Sevilla a buscarse la vida».
Irene, 29 años
Búsqueda sin éxito
Irene, de 29 años, se encuentra en búsqueda activa de una vivienda que comprar. «Llevo 11 años de alquiler y 10 mudanzas, quiero comprar ya», explica esta periodista que ha vivido siempre por la zona de Triana. Cuando llegó a Sevilla como estudiante en 2014 una habitación en esa misma zona costaba entre 180 y 200 euros; ahora la horquilla de precios es de 350 a 400 euros. Durante su etapa universitaria se mantuvo gracias a la beca del ministerio al no tener ingresos ni tenía capacidad de ahorro. «Cobrando 1.300 euros y pagando 350 euros por el piso sin gastos, estos años atrás no he podido ahorrar más de 200 euros al mes», comenta. Este último año ha tenido una subida salarial y ha encontrado un piso por 250 euros la habitación, ya que comparte piso con otros jóvenes. Es ahora cuando ha decidido que quiere asentarse. Su búsqueda está siendo en Sevilla capital, no cuenta con ayuda familiar que le pueda avalar y no tiene lo suficiente ahorrado para optar a las ayudas del Estado. «Me gustaría que fuera en Triana, pero no me limito a otros barrios, aunque ahora mismo no encuentro nada que entre en mi presupuesto», reconoce. Su capacidad de ahorro es muy pequeña aunque su alquiler sea más barato; necesita juntar alrededor de 30.000 euros y por ahora lleva la mitad. «No tengo coche, no tengo casa, sólo seis cajas en las que cabe toda mi vida».
Berta, 26 años
Con ayuda para pagar la entrada de una VPO
A Berta, de 26 años, le han subido el sueldo en su trabajo pero no podría haber conseguido su piso de VPO sin la ayuda de sus padres, que fueron quienes adelantaron el 10% de la entrada, unos 16.000 euros. Es una de las vecinas que van llegando al núcleo residencial de Entrenúcleos. «La compré en plano hace dos años por 160.000 euros. Tiene unos 70 metros, piscina y garaje con trastero», especifica. Berta dice que de no ser por que en su promoción le dejaban tener dos años para abonar ese otro 10% restante, un receso clave. «Conozco vecinos que se enteraron tarde de esto y tuvieron que pagar mensualidades más caras», afirma. Ella forma parte de empresa global en soluciones de salud digital y diagnóstico, donde ha doblado prácticamente su retribución en poco tiempo. «Ahora cobro más», establece. Dinero que le ayudará a seguir pagando su vivienda, y que en parte, también paliará la falta en su caso de otra persona con la que compartiría gastos. «También pude estar viviendo con mis padres para ahorrar lo suficiente, pero conozco amigos que quieren irse ya y no saben ni cómo pagar la entrada».
Riki, 35 años
Hacer dinero fuera para poder comprar
Otro de los que ha realizado un plan de futuro a largo plazo es Riki. Este contrastado arquitecto de 35 años se buscó la vida en Londres pese a que su sueño era regresar a la capital andaluza. «Estuvimos entre dos y tres años mirando en Idealista, cuando vimos un piso en Los Remedios que nos cuadraba bien de precio», relata. Al haber tenido la capacidad de ahorrar con un salario alto respecto a España y durante tanto tiempo en Reino Unido, su pareja Ángela y él, pudieron afrontar la condición exigida de la inmobiliaria al no tener que meterse de lleno en una hipoteca. Abonaron directamente 225.000 euros para hacerse con esta vivienda a la que tuvieron que añadirle otros gastos de remodelación. «Me vine para Sevilla y ahora soy autónomo. Seguimos trabajando para empresas ingenieras telemáticamente. No sé cómo están los precios de Sevilla así, con los sueldos que hay», declara. «A la gente joven sólo nos queda ahorrar y conseguir hipotecas en buenas condiciones», lamenta.
María y Manuel, 28 años
Sin fecha de vuelta
María y Manuel son un matrimonio de 28 años que pese a ser de Sevilla vive en Madrid. Ella, auditora, y él, abogado, están en su quinto curso en la capital. «Por nuestro trabajo tenemos que permanecer aquí», declara María. Por su piso de alquiler muy cerca del Retiro pagan nada menos que 1.600 euros. Aunque su vida esté allí ahora mismo, están al tanto de cualquier oferta en Sevilla por si en un par de años pudieran regresar. «Lo que más me sorprende es que los pisos están equiparándose a los precios de Madrid», reconoce la joven. Busca en barrios como El Porvenir, El Prado o La Buhaira, aunque los precios son «imposibles». «Pensé en comprar a modo de inversión un piso en El Plantinar, pero aún así son muy caros», apostilla.
Créditos
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Textos: Cristina Rubio e Ignacio Liaño
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Vídeos y gráficos: Inma Guisado
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Montaje: Juan Soldán
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