Chema Barroso

Rusia estudia prohibir las actividades de los Testigos de Jehová

El Tribunal Supremo dictaminará el próximo 5 de abril si esta confesión pasa a formar parte de la lista de organizaciones religiosas «extremistas»

Corresponsal en MoscúActualizado:

El Tribunal Supremo de Rusia dictaminará el próximo 5 de abril si los Testigos de Jehová pasarán o no a formar parte de la lista de organizaciones religiosas «extremistas», lo que acarrearía la prohibición total y definitiva de su actividad en el territorio del país.

La petición de proscribir a los Testigos de Jehová, cuyos miembros en Rusia superan los 175.000, fue cursada hace dos semanas por el Ministerio de Justicia ruso por considerar que violan la ley. A la espera del fallo, ese Ministerio suspendió ya el pasado día 23 de forma preventiva sus actividades. Ante esta situación, se ha organizado una campaña en su defensa a nivel mundial.

La muy probable prohibición traería consigo el cierre de las casi 400 entidades locales que los Testigos de Jehová tienen en Rusia, incluido su centro rector en las inmediaciones de San Petersburgo, y el cese de los servicios religiosos de las más de 2.300 congregaciones diseminadas por Rusia. Sus propiedades podrían además ser confiscadas.

El portavoz de los Testigos de Jehová en Rusia, Iván Belenko, dice no entender bien qué pretenden las autoridades rusas, ya que «no hay nada que permita acusarnos de extremismo». Sin embargo, en algunas regiones de Rusia ya lleva vigente su prohibición desde hace tiempo y contaron para ello con el respaldo del Tribunal Supremo. Les incriminan por el almacenamiento y difusión de literatura «extremista», circunstancia que hace pensar que lo más plausible es que terminen siendo vetados definitivamente en todo el país la semana que viene.

Según Belenko, una cita de Miguel de Unamuno estuvo ya muy cerca de causar el cierre de una de las organizaciones territoriales. «Unamuno escribió que para creer en la inmortalidad del alma hay que desearlo, y el deseo debe ser tan fuerte como para silenciar la voz de la razón. Incluimos la cita en un discurso y la Fiscalía nos acusó de extremistas. Sólo a última hora alguien paró la denuncia, seguramente por respeto al filósofo», asegura el portavoz en declaraciones a la agencia Efe.