Plaza de toros de Pamplona
Plaza de toros de Pamplona - Reuters
San Fermín 2018

Así han evolucionado los encierros: son el doble de rápidos y dejan la mitad de heridos

La evolución de la fiesta ha permitido reducir la peligrosidad de las carreras

Hay debate, pues hay quien sostiene que se ha perdido uno de los atractivos

MadridActualizado:

Los encierros de este San Fermín 2018 están siendo más limpios que nunca. Ya sea por la pericia de los corredores, la mediación del santo o por un mayor conocimiento del festejo, los heridos se han reducido drásticamente. Hacía tiempo que no salían carreras ni tan limpias (con una media de tres heridos por encierro) ni tan rápidas (con una duración media inferior a los dos minutos y medio). Algo está cambiando en nuestra fiesta más internacional.

El año pasado, 44 personas fueron atentidas por traumatismos y otras 7 personas por heridas de asta de toro. Un dato que, pese a no ser especialmente alto en comparación con otras ediciones, se ha reducido mucho en este 2018 a la espera de lo que ocurra en el encierro de mañana sábado.

EP Data
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La seguridad de las carreras ha crecido notablemente. Atrás han quedado ediciones como la de 2003 (en la que la media de las carreras superó ampliamente los cuatro minutos y medio) o la de 2004 (en la que las fiestas acabaron con 16 heridos por asta).

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Estos datos, recopilados por la web sanfermin.com y la Universidad Pública de Navarra reflejan el cambio que ha experimentado la fiesta. El aumento de la seguridad supone una bendición para corredores y sanitarios, pero no está exento de debate. Hay quien sostiene que con el aumento de la velocidad se hace más difícil participar, y que se ha discriminado a los corredores menos atléticos. Todo es debatible.

Buena culpa de este cambio en las carreras lo tiene el uso de antideslizante. El Ayuntamiento de Pamplona lleva trece años aplicando de forma manual un producto que evita los resbalones. Desde que se utiliza las carreras son unos 40 segundos más rápidas, cosa que también agradecen los ganaderos, que se juegan el prestigio de sus animales en las corridas más que en los encierros.