«Se sufre cuando no sabemos amar ni amarnos»
María Jesús Álava Reyes / ABC

«Se sufre cuando no sabemos amar ni amarnos»

María Jesús Álava Reyes lleva 30 años ayudando desde la Psicología y está arrasando con «La inutilidad del sufrimiento»

ANTONIO ASTORGA
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En tiempo de catástrofe, visita al diván: «La felicidad está en nosotros. Podemos aprender a ser felices».

—¿Por qué nos hacen sufrir? —Por la educación que recibimos. Porque no sensibilizamos a los niños hacia lo positivo, hacia lo que hacen bien, hacia lo que les puede dar seguridad y confianza.

—¿Se sufre de amor o desamor? —Se sufre cuando no sabemos amarnos a nosotros y amar a los demás. Cuando dejamos nuestra felicidad en manos de otras personas.

—¿Dios nos dejó en este valle de lágrimas para sufrir? —No imagino a un Dios negativo e injusto, que se sienta bien con nuestro sufrimiento.

—¿Cómo no se puede sufrir inútilmente? —Utilizando nuestra inteligencia emocional, siendo conscientes de que cada instante de nuestra vida tiene sentido si aprendemos de él.

—¿El sufrimiento, como el pensamiento único, es una lacra? —Cuando lleva a la desesperación sí; cuando te ayuda a descubrir el sentido de la vida y te prepara para sacar lo mejor de cada experiencia, no.

—¿El pensamiento, previo a la emoción, nos sienta bien o mal? —Efectivamente, lo crucial no es lo que nos «pasa», sino lo que pensamos. Y explica cómo personas que han vivido un mismo hecho experimenten emociones diferentes.

—¿Por qué hoy los jóvenes han perdido los valores de respeto a nuestros mayores? —Porque hemos abdicado de nuestra misión con ellos. No hemos puesto unos límites, unas normas básicas, unas reglas que les ayudasen a su crecimiento y desarrollo.

—¿Qué habitos debemos disminuir y cuáles potenciar? —Disminuir: sufrir inútilmente y machacarnos por lo que no tiene solución. Dejar que los demás nos responsabilicen de sus insatisfacciones. Potenciar: asumir que nos podemos equivocar. Animarnos cuando «todo esté en contra». Pensar en positivo. Confiar en nuestras posibilidades, incluso después de un fracaso. Hay que sonreír al máximo.

—¿La sensibilidad engrandece al ser humano? —Sí, pero ser sensible no significa dejar de luchar ante los acontecimientos hostiles o difíciles, ni «hundirse» ante la adversidad o «tirar la toalla».

—¿Debemos educar a los niños para no castigar a los hombres? (Pitágoras) ¿Así son educados? —No. La Educación no los prepara para la vida «real».

—¿Por qué no se sienten felices hoy los adolescentes con la «dolce vita» que disfrutan? —Porque saben que tienen lo que no se han ganado y no aprecian lo que les regalan sin haberlo merecido con su esfuerzo. Porque además no poseen lo fundamental: el tiempo de sus padres.

—¿Cuándo acaba la formación? —Como dice Josefina Aldecoa, «la educación es un proceso que no termina nunca».

—¿Dónde anida la felicidad? —Después de 30 años de Psicología, afirmo con rotundidad que la felicidad está dentro de nosotros y podemos aprender a ser felices. Dirigiremos nuestros esfuerzos y energías a ser dueños de nuestros pensamientos; así lograremos vivir la felicidad.

—A la irritación, ¿autocontrol? —Es la mejor opción y afortunadamente el autocontrol puede aprenderse. Enfocaremos la estrategia a controlar nuestra irritación en las primeras fases: ganaremos eficacia y ahorraremos energía.

—¿Por qué el amor es felicidad y plenitud, dolor y sufrimiento? —Muchas personas piensan que su felicidad está en manos de los demás porque dependen de su amor para sentirse bien. Es erróneo. El amor tiene explicación y misterio, grandeza y miseria.

—¿Lo que más le hizo sufrir? —La muerte de mi madre.

—¿Lo que más le ha hecho feliz? —Saber que soy responsable de mi propia felicidad. La profesión que tengo me ayuda mucho, pero lo más importante es que aplico todos los principios de la psicología útiles.