Algunos científicos minimizaron el riesgo del tabaco a cambio de dinero.ABC

Philip Morris sobornó a científicos del prestigioso Instituto Karolinska

El Instituto Karolinska de Estocolmo, conocido en todo el mundo por sus pioneras investigaciones biomédicas y por la concesión anual del Nobel de Medicina, acaba de anunciar que rompe toda colaboración con la industria del tabaco. La razón aducida es que Philip Morris sobornó a alguno de sus científicos.

CARMEN VILLAR MIR. Corresponsal ESTOCOLMO.
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El Instituto Karolinska ha roto su relación con la industria del tabaco, una decisión que le costará muchos millones de coronas, como resultado del escándalo levantado por una noticia publicada en el Upsala Nya Tidning. Según ese rotativo, Philip Morris ha pagado sumas millonarias a algunos investigadores en activo del Instituto sueco para que «filtraran» sus informes sobre la peligrosidad del tabaco y «dulcificaran» sus textos sobre el riesgo que corren los fumadores. Por si eso fuera poco, la citada tabacalera pagaba sumas astronómicas a asesores médicos, cuyo único objetivo era influir en los políticos para que promovieran enmiendas a las rígidas leyes contra el tabaco de este país.

El rector del Karolinska, Hans Wigzell, explicó ayer que la primera sospecha sobre «la presión» que la citada tabacalera ha ejercido sobre sus investigadores, surgió cuando directivos de Philip Morris le ofrecieron una importantísima suma de dinero para la investigación y la creación de un fondo con el nombre de Philips Morris-Fund. Ahora bien, esa donación tenía como condición que el Karolinska se comprometiera a satisfacer «algunos deseos» de la compañia. Aunque Wigzel no quiso ser explícito sobre cuáles eran esos deseos, sí explicó que «la tabaquera tenía que ser nombrada y recordada en todos los estudios del Karolinska sobre el tabaco». Tambien dijo que, profundizando en el tema de las donaciones, descubrió que autores de brillantes trabajos, habían recibido dinero directo de esa empresa. El único fin de tanta generosidad era sobornarles para que demostraran al mundo que fumar no es malo.

El profesor del Karolinska, Göran Pershage, uno de los investigadores suecos que más años ha dedicado a demostrar lo fatal que el humo es para el fumador pasivo, comentó que en sus largos contactos con la industria del tabaco, descubrió el juego sucio y los métodos tan poco éticos que emplean algunas empresas del sector: «Las tabaqueras han realizado campañas activas para reclutar a médicos y científicos dispuestos a vender su alma al diablo», aseguró.