El estigma sigue presente 28 años después

C. GARRIDO | MADRID
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Vías de contagio

La sangre, el semen, las secreciones vaginales y la leche materna de las personas infectadas tienen una concentración suficiente de virus como para transmitirlo. Así, el VIH puede transmitirse por tres vías: sexual, sanguínea y de madre a hijo/a, y para que se produzca la infección es necesario que el VIH penetre en el organismo y entre en contacto con la sangre o mucosas (revestimiento del interior de la boca, vagina, pene y recto) de la persona. Pero no existe riesgo de contagio en los contactos cotidianos como besos, caricias, WC públicos, duchas, tos, estornudos, vasos, cubiertos, alimentos, lugares de trabajo, colegios, gimnasios, piscinas, etc... Tampoco se transmite a través de la saliva, las lágrimas o el sudor; ni por picaduras de insectos o por el contacto con animales domésticos, según explica el Ministerio de Sanidad en su web.

«Aún hoy, las personas que viven con VIH y sida se enfrentan a unos estigmas y prejuicios que están muy arraigados en la sociedad, lo que por desgracia sigue produciendo situaciones discriminatorias. Este miedo al rechazo y a la discriminación son elementos fundamentales a la hora de ocultar su situación y tomar la decisión de no visibilizarse», afirma Santiago Pérez, presidente de Cesida, que junto con Pfizer y la Universidad Carlos III han puesto en marcha la campaña «La diferencia la pones tú».

Por su parte, Mario Torbado, Jefe de Asociaciones de Pacientes y Ciudadanos de Pfizer, asegura que «la visibilidad es crucial para poder luchar contra los prejuicios, el miedo y la desinformación que son, hoy por hoy, la principal fuente de dificultades para quienes tienen que convivir cada día con esta situación».