Bruselas reconoce que siguen los fallos en la red de alerta sanitaria

BRUSELAS. Amadeu Altafaj, corresponsal
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El comisario europeo de Sanidad y Protección del Consumidor, David Byrne, afirmó ayer que «hubo deficiencias» en el Sistema de Alerta Rápida de la UE y amonestó a Alemania y Holanda por no informar a tiempo sobre la carne de vacuno contaminada por cloramfenicol, un antibiótico prohibido que disminuye la producción de glóbulos rojos y blancos en el hombre. Por otra parte, la UE aprobó ayer el último instrumento legal necesario para crear la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria.

Aunque no figuraba en el orden del día del Consejo de Ministros de Agricultura de la UE, el primero bajo presidencia española, la constatación de que el Sistema de Alerta sigue sin funcionar generó una fuerte discusión entre Byrne y los ministros holandés y alemán. Según el comisario irlandés, aunque «parece que no ha habido riesgo para los consumidores», este nuevo caso de negligencia y retención de información «es un toque de alerta, una nueva lección que hay que sacar».

AGENCIA DE SEGURIDAD

Precisamente ayer, la UE aprobó la extensión de estas alertas inmediatas a los piensos y no sólo a los alimentos destinados a consumo humano, como ocurre hasta ahora. Además, los titulares de Agricultura aprobaron por unanimidad el reglamento que pone en marcha la Autoridad Alimentaria que empezará a trabajar este año de forma provisional en Bruselas, mientras no se aclare la trifulca de las sedes de agencias comunitarias a repartir y que quedó aplazada en el Consejo Europeo de Laeken, en diciembre pasado. Barcelona pero también Parma, Helsinki y Lille son candidatas a acoger esta pieza fundamental de la nueva política de seguridad alimentaria puesta en pie por la UE en respuesta a los sobresaltos registrados los últimos años.

Pero de poco parecen haber servido las crisis de las dioxinas, las vacas locas o la fiebre aftosa, cuando Berlín y La Haya optaron por prescindir de Bruselas y anunciar por su cuenta de la aparición de residuos de cloramfenicol en carne de vacuno importada desde un matadero holandés a Alemania, Francia y Austria por parte de una empresa cárnica alemana. Fuentes comunitarias confirmaron ayer que este caso está ligado al hallazgo del mismo antibiótico en residuos de pescado importados de Extremo Oriente y que se usaban para fabricar piensos para ganado.