El entrenamiento en suspensión permite hacer ejercicio empleando el propio peso del cuerpo - S. SÁNCHEZ

Entrenamiento en suspensión: cómo ejercitarse con el propio peso del cuerpo

Esta modalidad permite una gran variedad de movimientos y ejercicios que se pueden hacer en un mínimo espacio posible

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El entrenamiento en suspensión fue ideado por los Navy SEAL (equipos de Mar, Aire y Tierra de la Armada de los EEUU) fruto de la necesidad de mantener una forma física óptima en condiciones poco favorables. Haciendo uso de cintas de paracaidismo y materiales de asalto desarrollaron esta modalidad que, hoy en día, es practicada por personas con muy variada condición física y que simplemente quieren mantener un buen estado de forma.

Para practicarlo, hay que establecer un punto de anclaje lo suficientemente fuerte para fijar un arnés, que permita soportar el doble del peso del cuerpo y que deberá estar situado a una altura elevada para permitir anclar y desanclar las cintas y trabajar cómodamente utilizando simplemente la fuerza de la gravedad con infinidad de posiciones posibles.

Según explica José Miguel del Castillo, Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y entrenador personal, antes de diseñar la sesión de entrenamiento hay que tener en cuenta el nivel de condición física valorando parámetros como fuerza, resistencia muscular y cardiorrespiratoria, flexibilidad, coordinación, equilibrio y agilidad de la persona en cuestión. Además de establecer la composición corporal y los objetivos deseados a alcanzar. Saber si hay lesiones previas también es fundamental para diseñar unos ejercicios que se adapten a las posibilidades de cada persona y que no agudizen la molestia. Por ello, al principio es recomendable contar con la pauta y la orientación de una persona experta para poder desarrollar correctamente este entrenamiento funcional.

A la hora de iniciarse, y si no se cuenta con una buena forma física, lo más recomendable es hacerlo con un sistema de arneses sin polea que podrá sustituirse por otro con polea conforme se mejore la condición física, ya que éste último presenta un mayor grado de complejidad en su adaptación para no perder equilibrio. Por otra parte, si se quiere intensificar el ejercicio se deberá variar el punto de apoyo del cuerpo, colocando las piernas abiertas si se busca una menor intensidad, los pies a la anchura de los hombros si se quiere optar por una intensidad media y colocarlos completamente juntos e incluso con uno de los pies sin apoyar si se quiere maximizar la intensidad del ejercicio. Teniendo en cuenta también que, cuanto más cerca estén los pies del punto de anclaje mayor será la dificultad a la hora de realizarlo.

La técnica correcta para llevar a cabo la mayoría de los ejercicios, según explica el experto, es manteniendo una línea recta entre hombro, cadera, rodilla y tobillo contrayendo la zona abdominal para evitar problemas como lumbalgias. En cuanto a la posición de los brazos, lo ideal es colocarlos a la anchura de los hombros con las muñecas en posición neutra, de manera que formen una línea recta con el codo y el hombro.

Accede al vídeo para ver cómo se realiza un entrenamiento en suspensión.