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Los antioxidantes podrían favorecer la metástasis de las células cancerígenas

Serían beneficiosos para aquellas personas sanas sin cáncer, ya que pueden ayudar a reducir el daño causado por el estrés oxidativo, pero nunca estarían indicados en las personas con un tumor

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Los antioxidantes podrían tener un efecto totalmente contrario al que se espera de ellos; así, las células cancerosas podrían beneficiarse más de los antioxidantes que las células normales, favoreciendo la diseminación de un tumor. Un estudio de la Universidad de Texas Southwestern (EE.UU.), que se publica en « Nature», aviva la polémica sobre el uso de antioxidantes en la dieta de los pacientes con cáncer.

Los investigadores han trabajado con ratones a los que se había trasplantado células de melanoma de pacientes. Se sabe que la metástasis de las células de melanoma humano en estos ratones predice la metástasis en los pacientes. Además, se ha demostrado que la propagación de las células cancerosas en el organismo es un proceso ineficiente en el que la gran mayoría de las células cancerosas que entran en la sangre no sobreviven.

Lo que ahora ha hecho este trabajo es, tras administrar antioxidantes a los animales, ver que el cáncer se extendía más rápidamente en los tratados con antioxidantes que en los roedores que no recibieron antioxidantes. Es decir, explica el investigador Sean Morrison: «hemos descubierto que las células del melanoma metastásicas sufren altos niveles de estrés oxidativo, lo que conduce a la muerte de la mayoría de las células metastásicas. Pero, administrar antioxidantes a los ratones permitió que sobrevivieran más células de melanoma metastático».

Polémico estudio

Lo cierto es que el ‘lado oscuro’ de los antioxidantes no es nada nuevo. El nobel James Watson, padre científico de la doble hélice de ADN, al que siempre le ha inquietado la investigación del cáncer, advirtió hace tiempo en un polémico estudio que tomar antioxidantes como la vitamina E o C no solo no reducían el riesgo de cáncer sino que podría agravarlo. Aseguraba entonces que aunque todo el mundo pensara que los antioxidantes eran buenos podían anular el efecto de la quimioterapia y evitar la muerte de las células cancerosas. Y hace 1 año un estudio de la Universidad de Gotemburgo (Suecia) demostraba, solo en ratones y en células humanas, que los suplementos con antioxidantes como la vitamina E el medicamento N-acetilcisteína podrían acelerar el crecimiento de pequeños tumores o lesiones precancerosas. Esto ocurriría solo en pacientes de alto riesgo, como los fumadores. Es decir más que protegerles, como tradicionalmente se ha pensado, facilitaría la progresión o aparición de un tumor, detallaban en la revista « Science Medical Translational».

Algunos ensayos clínicos en humanos han tenido que detenerse debido a que los pacientes que recibieron los antioxidantes se estaban muriendo más rápido

De hecho, señala Morrison, en el trabajo que se publica en « Nature», algunos ensayos clínicos en humanos «han tenido que detenerse debido a que los pacientes que recibieron los antioxidantes se estaban muriendo más rápido». Nuestros datos, sostiene, «sugieren que la razón está en que las células tumorales se benefician más de los antioxidantes que las normales».

Es decir, los antioxidantes serían beneficiosos para aquellas personas sanas sin cáncer, ya que pueden ayudar a reducir el daño causado por el estrés oxidativo, pero nunca estarían indicados en las personas con un tumor. De hecho, los investigadores, aunque sus resultados no se han obtenido en personas, plantean la posibilidad de que el cáncer se pueda tratar con sustancias prooxidantes y que las personas con cáncer se olviden de las dietas con grandes dosis de antioxidantes.

Creemos, apunta Morrison, que los resultados también plantean la posibilidad de investigar si el aumento de estrés oxidativo mediante el uso de prooxidantes podría evitar la metástasis.

Lo cierto es que son cada vez más los estudios que ‘advierten’ sobre un efecto pernicioso en los antioxidantes en determinadas situaciones. Son numerosos los estudios que han mostrado que tomar antioxidantes, como la vitamina E, no reduce el riesgo de cáncer y tampoco parece que tomando litros de zumo de naranja ayude a luchar contra la enfermedad.