El ébola ha provocado que se desatiendan otros problemas sanitarios
El ébola ha provocado que se desatiendan otros problemas sanitarios - EFE

La otra cara del Ébola: entre 2.000 y 16.000 muertes por sarampión

Las epidemias de sarampión a son frecuentes tras las crisis humanitarias debido a su gran capacidad de transmisión y a que las tasas de vacunación tienden a ser más bajas

Actualizado:

El brote del virus de ébola en África Occidental ha causado la muerte de cerca de 10.000 personas en los países más afectados pero sus efectos sobre la salud pueden ir más lejos. Según un riguroso artículo que publica la revista « Science», los esfuerzos sobre el Ébola han provocado una interrupción en los programas de inmunización infantil en países como Guinea, Liberia y Sierra Leona que ha hecho que apenas una cuarta parte de los niños que deberían ser vacunados haya recibido la vacuna. Y, como advierte el artículo, el brote de sarampión podría pasar de 127.000 al inicio de la epidemia de ébola en 2014 a 227.000 tras 18 meses de brote, lo que podría causar entre 2.000 o 16.000 muertes por sarampión.

«Puede ser una tragedia sanitaria del mismo calibre que la del virus del ébola», comenta a ABC Margarita del Val, del Instituto de Biología Molecular Eladio Viñuela del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El sarampión, explica, es uno de los virus más contagiosos, «por cada caso, se infectan 15 personas». Además, subraya, la epidemia en esos países es «distinta», no solo por la falta de un sistema sanitario eficaz, sino por problemas añadidos como la «malnutrición», que agrava la infección.

En el informe realizado por investigadores de las universidades de Princeton y Johns Hopkins (EE.UU.) y Southampton (Reino Unido), se advierte que «la interrupción en los últimos meses ha hecho que se acumule un grupo de niños no vacunados por África Occidental, dejándolos susceptibles al sarampión y abriendo la puerta a un gran aumento de los casos». Se calcula que podría haber 1.129.376 niños de entre 9 meses y 5 años de edad sin vacunar, en comparación con los 778.000 de antes de la crisis. «Hay miles de niños sin protección», señala Del Val, lo que puede provocar que, cuando llegue la epidemia «se extienda muy rápidamente». No hay olvidar que en una epidemia de sarampión, «las personas no protegidas –no vacunadas- son las que tienen una mayor probabilidad de muerte».

Gráfico que muestra el riesgo de sarampión antesy después de la crisis por el virus del ébola y después de una campaña de vacunación. En roj0 las muertes
Gráfico que muestra el riesgo de sarampión antesy después de la crisis por el virus del ébola y después de una campaña de vacunación. En roj0 las muertes

Las epidemias de sarampión son frecuentes tras las crisis humanitarias debido a su gran capacidad de transmisión y a que las tasas de vacunación tienden a ser más bajas. Pero, advierte Margarita del Val, el sarampión es sólo una de varias enfermedades de la infancia cuya vacunación se ha visto limitada a causa del ébola. Según el artículo, la inmunización contra la meningitis, la tuberculosis y la poliomielitis también se ha visto afectada. La polio, dice la experta, es «una enfermedad a punto de erradicarse, apenas hay mil o dos mil muertes de polio al año y, si dejamos de vacunar contra esta enfermedad, corremos el riesgo de que pueda rebrotar una enfermedad que podría desaparecer».

Podemos estar ante un escenario trágico: entre 2.000 y 16.0000 muertes, la mayoría en niños menores de 5 años

La buena noticia es que prevenir el sarampión es fácil. «Bastaría con revacunar a todos esos niños». De esta forma, señala la experta del CSIC, «sí se podría parar». En este sentido, el estudio afirma que resulta fundamental contar con un programa regional de vacunación listo para empezar tan pronto como la amenaza del ébola comience a retroceder para contrarrestar la caída en las tasas de inmunización.

Para Del Val la respuesta no debe ser solo competencia de las autoridades locales, «ellos son conscientes que deben vacunar a la población», sino también de los «países ricos», que deben esforzarse para incentivar los programas de vacunación. De lo contrario, «podemos estar ante un escenario trágico: entre 2.000 y 16.0000 muertes, la mayoría en niños menores de 5 años».