JESÚS CUESTA

Ictus: la importancia de la rehabilitación

Los pacientes que sobreviven a un ictus puede tener graves secuelas; sin embargo la rehabilitación puede hacer que muchos lleven una vida normal

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Una de cada 6 personas va a sufrir un ictus. Solo en España el accidente cerebrovascular afecta a unas 120.000 personas cada año y deja con alguna discapacidad a alrededor del 40% (48.000), según datos de la Federación Española de Ictus (FEI).

Julio es uno de esos 120.000 españoles al que el ictus le ha visitado. Aunque, como él mismo dice tuvo mucho suerte. «Tuve un ictus cerebeloso en 2011 y afortunadamente no me dejó secuelas cognitivas». Es decir, su capacidad de memoria, aprendizaje y hablar no se vio alterada. «Pero sí tuve secuelas físicas: equilibrio y coordinación. Y también ha perdido motricidad fina, fuerza y tono muscular». Es decir, nos cuenta, «la motricidad fina es el día a día y no te das cuenta hasta que no la pierdes: lavarse los dientes, atarse las zapatillas o escribir».

Prevenir

La probabilidad de tener un ictus aumenta en las personas que presentan ciertos factores de riesgo controlables como la hipertensión, el colesterol, el tabaquismo, el sedentarismo o la obesidad, entre otros. La probabilidad de tener un ictus aumenta en las personas que presentan ciertos factores de riesgo controlables como la hipertensión, el colesterol, el tabaquismo, el sedentarismo o la obesidad, entre otros. «El paciente puede actuar para modificarlos, disminuir e, incluso, evitar el accidente cerebrovascular», asegura Carmen Aleix, presidenta de la FEI, con motivo del Día Mundial de esta patología, que se celebra hoy 29 de octubre.

Este año, bajo el lema «La prevención del ictus es tu responsabilidad», la FEI quiere concienciar a los ciudadanos de la importancia de controlar los factores de riesgo. Pero además, hace hincapié en que el ictus «es cosa de todos, porque en la prevención y en la atención sociosanitaria todos contamos y todos somos corresponsables: pacientes, administración y profesionales».

Mujeres y mayores

Según datos del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología, el 30% de las personas que lo sufre fallece, es decir 36.000 cada año, y en el 40% provoca una discapacidad grave. Aunque también se produce en población joven, suele afectar más a personas mayores, al aumentarse el riesgo con la edad.

La mejora de la atención a pacientes con ictus en España es uno de los objetivos estratégicos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad desde que en 2008 se aprobara la Estrategia en Ictus del Sistema Nacional de Salud (SNS). Según la evaluación de esta estrategia, en general todas las comunidades autónomas han desarrollado de forma parcial la estructura necesaria para disponer de una red asistencial de Unidades o Equipos de Ictus de referencia accesibles en menos de 60 minutos, así como la implantación del código Ictus, de vías clínicas, protocolos o procesos asistenciales.

«Por el momento son 12 las comunidades autónomas las que tienen totalmente implantado el código ictus en sus zonas básicas de salud, lo que significa prácticamente un 80% de zonas básicas cubiertas», apunta la presidenta de FEI, quien recalca la necesidad de tratar a los pacientes que sobreviven a un ictus. «Hasta el 45% presenta hemiparesia como secuela, hasta un 15% afasia (trastorno del habla), el 20% no podrá caminar, el 30% sufre depresión o deterioro cognitivo y entre el 20% y 55% precisaran de ayuda parcial o total», añade.

Freno al ictus

«Pero la rehabilitación no acaba cuando te dan alta», advierte Julio. «Ese es el momento más difícil porque dejas la rehabilitación controlada y tienes que hacerla tu». Julio se enganchó a la bicicleta, después de casa ahogarse en la piscina o de intentar correr arrastrando la pierna. «»Y eso que la bici necesita mucho equilibrio».

Desde su ictus Julio se ha embarcado en proyecto de comunicación, Freno al Ictus, que nace con la única aspiración de sensibilizar al mayor número de personas sobre una enfermedad que es la primera causa de discapacidad en nuestro país. Gracias al deporte Julio ha ido recuperando su vida normal y por ello está muy presente en todos los proyectos y retos. El deporte, apunta, «ha sido y es una palanca fundamental en el proceso de recuperación y en la forma que tengo ahora de entender la vida».