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Científicos descubren cómo evitar los efectos del «jet lag»

Investigadores estadounidenses han descubierto que el gen Lhx1 es el que controla los patrones de sueño

A.V.G.
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Un medicamento para tratar el temido «jet-lag» podría ser una realidad en un plazo de tiempo relativamente corto gracias a que unos científicos estadounidenses han descubierto el gen que causa uno de los mayores inconvenientes de los viajes entre los diferentes husos horarios como recoge el diario británico Daily Mail. El gen Lhx1 controla los patrones de sueño y podría también afectar a controlar la demencia, los trastornos de sueño e, incluso, podría ser de gran ayuda a los trabajadores por turnos.

Cada célula del cuerpo tiene un «reloj» que sube o baja de forma periódica cada 24 horas y que está regulado por el núcleo supraquiasmático (NSQ) alojado en el hipotálamo, que actúa como el sistema de procesamiento central para nuestro reloj biológico y mantiene las células del cuerpo sincronizadas.

Según los autores del estudio, las neuronas del NSQ están en estrecha y constante comunicación entre ellas, «más que el resto de neuronas del resto de áreas del cerebro», afirman los investigadores. Esta interacción unida a la exposición a la luz y la oscuridad a través de los conductos de la visión mantiene al reloj biológico sincronizado y permite a la personas mantener un horario diario más o menos permanente. Sin embargo, esta estrecha unión entre las neuronas es la también la causa de que seamos tan resistentes a los cambios horarios y suframos el llamado «jet lag».

Los investigadores del Instituto Salk de Estudios Biológicos provocaron cambios en los ciclos de luz-oscuridad en ratones y vieron que aquéllos con menor o casi nula presencia de Lhx1 se ajustaban mucho más rápido a los nuevos ritmos que el resto de ratones. Por lo que llegaron a la conclusión de que las neuronas que están menos sincronizadas entre ellas se adaptan más fácilmente a los nuevos horarios aunque les cueste más mantenerlo.

Estos ratones además veían reducida la actividad de los genes que producen el péptido intestinal vasoactivo (PIV), una molécula que, en el cerebro, afecta a la comunicación celular pero «nadie sabía que estaba regulado por el Lhx1» como afirma el estudio del profesor Satchidananda Panda, así como que el PIV restaura la sincronización celular. Según el profesor este descubrimiento ayudará a crear un medicamento que controle los niveles de PIV y «resetear nuestro reloj biológico rápidamente» para evitar los desagradables efectos del «jet lag» así como ayudar a las personas con demencia, enfermedad que muchas veces «tienen su origen en trastornos del sueño», asegura Panda.