Cirugía para remodelar los pies y no sufrir con los tacones de aguja
Tacones de más de 5 centímetros y horma estrecha son el origen de los temidos «juanetes» y de daños en los tobillos - ABC

Cirugía para remodelar los pies y no sufrir con los tacones de aguja

¿No soporta enfundarse unos zapatos de horma estrecha y tacones altos? Las últimas cirugías diseñan los pies a la medida de los zapatos más exclusivos. Nunca andar con taconazos fue tan cómodo

Actualizado:

Cuando hace 13 años el podólogo Ali Sadrieh abrió su clínica en Beverly Hills, no imaginó que una de las demandas más solicitadas sería «opéreme el pie para andar cómoda en mis Jimmy Choo». Aunque nos dé la risa, a este especialista le parece un asunto muy serio. «El tipo de mujeres que viene a verme necesita estos zapatos para proyectar confianza, en su mundo los tacones son parte de su "look" y no pueden prescindir de ellos», declaraba en una entrevista reciente en Nueva York. «Pero estas señoras no quieren oír hablar de que tienen que tratarse unos juanetes, y me inventé el nombre de ‘proceso Cenicienta’, que consiste en operar los pies para que se puedan poner un zapato que antes no encajaba bien en sus pies».

Pero Sadrieh no está solo. El doctor Neal Blitz, que interviene en el Hospital Mount Sinai, confesó en una entrevista reciente que su clientela se ha disparado gracias a los diseños de zapateros prodigiosos como Manolo Blahnik, Christian Louboutin y Jimmy Choo. En su clínica privada, recibe con un texto que reza «pies de diseño para zapatos de diseño». Y hay más. La doctora Suzanne Levine, con un Instituto en pleno Park Avenue, en NY, se ha hecho famosa porque aconseja a sus clientas el diseñador al que deben acudir según la forma de sus pies.

Así sabemos, por ejemplo, que si se tienen los pies anchos son mejores Prada y Michael Kors que Jimmy Choo y Manolo Blanick, que hacen zapatos más estrechos. ¿La solicitud más loca que ha recibido? «Un paciente llegó a pedirme una liposucción del dedo gordo del pie».

Lo que se hace en España

En España, las dos operaciones más realizadas son el acortamiento de ciertos metatarsianos, que por ser más largos de lo normal no se adaptan a los tacones altos y el estrechamiento del pie, en casos en que es tan ancho que generan sobre cargas externas con el calzado. «No nos llega una paciente con un zapato de Louboutin y nos dice que le operemos el pie para hacerlo a su medida, pero si viene para que intervengamos sobre los problemas que ese tipo de zapato le ha ocasionado», afirma el traumatólogo Ángel Villamor. director de la Clínica iQtra Medicina Avanzada.

El cirujano del pie Rafael Durá añade que en iQtra estudian la biomecánica de la marcha del paciente, no solo a la hora de decidir la cirugía sino también para el diseño de plantillas o ejercicios específicos que eviten sobrecargas y prevengan lesiones por el uso de zapatos de tacón o la práctica de algunos deportes.

«Los tacones no son un capricho»

El doctor Mariano de Prado, especialista en cirugía del pie en el Hospital Quirón de Murcia, considera que otra de las intervenciones debidas al uso de calzado estrecho es la reducción del «juanete de sastre» (llamado así porque lo tenían los sastres en la época de Luis XIV porque cosían con las piernas cruzadas como los hindús), que es la protuberancia que aparece después del quinto dedo, el más pequeño.

«Las intervenciones de pie son la parte de la traumatología que más ha avanzado en cuanto a demanda y esto se debe a la incorporación de la mujer a la vida laboral. Los zapatos de tacón no son un capricho, sino muchas veces, una necesidad. A estas mujeres les aconsejo que hagan estiramientos de los gemelos, del talón de Aquiles, porque evitarán que se produzca la hiperpresión en la planta de los pies, y por tanto las metatarsalgias (dolor en el antepie, donde los dedos se articulan con la zona delantera)».

Para amortiguar la pisada

Los médicos estéticos si reciben solicitudes tan curiosas como «engórdeme los pies porque los tengo muy huesudos». Le ha sucedido a la doctora Purificación Espallargas, que infiltra ácido hialurónico (AH) para esos pies en los que los huesos se marcan demasiado. «Se inyecta AH de densidad media en forma de mariposa, rellenando los huecos que interóseos y AH de baja densidad con la finalidad de hidratar e iluminar la piel». Los resultados se aprecian de inmediato, pero son definitivos a los dos meses y duran entre 8 y 10 meses.

Para el dolor de las plantas de los pies y entre los dedos, en la clínica de la doctora María José Barba realizan un tratamiento importado de EEUU que consiste en introducir una «plantilla» de 2 a 4 centímetros de ácido hialurónico inyectado en la zona de apoyo del pie, para que amortigüe el dolor de la pisada. «Mejora los dolores metatarsiano, almohadilla los espolones calcáreos del talón etc., indica esta doctora.

A este respecto, el doctor Moisés Amselem es reticente: «No creo que el hialurónico soporte la presión mecánica del peso del cuerpo sin destruir la molécula, y eso lo convertiría en agua, por lo que el efecto duraría días». Otros especialistas son partidarios de las infiltraciones de grasa propia, tomadas de zonas donde sobra como el tobillo o rodillas. «Duran más tiempo que el ácido hialurónico y la grasa se mantiene intacta por lo menos un par de años». La doctora Mar Mira, de la Clínica Mira & Cueto, cuenta que otra sustancia que se inyecta en la planta son corticoides, «que producen una mejoría temporal, pero no me parecen una solución. Lo mejor es utilizar un corticoide en crema o unas plantillas indoloras».