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NUTRICIÓN

Granada: buena de corazón

Su potente acción antioxidante consigue neutralizar los efectos negativos de una dieta rica en grasas saturadas y colesterol. La granada es un gran aliado cardiovascular

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En las casas del Al Ándalus se obsequiaba a los visitantes con zumo de granada, que además de agasajar a los amigos era una forma de desearles buena salud. Sabios como eran en conocimientos de medicina, ya sabían de las buenas cualidades de esta fruta que cultivaban en sus huertos, introducida por lo fenicios en Europa y que los árabes extendieron por toda la península.

De las ventajas nutricionales de la granada ya hemos hablado, en especial de sus propiedades antioxidantes, muy superiores a la de alimentos como la uva, el vino tinto o el té verde, considerados como los que contienen más antioxidantes. Ahora estamos en el mejor momento del año para consumir granadas y también hemos conocido un reciente estudio del Instituto Catalán de Ciencias Cardiovasculares, que demuestra por primera vez el mecanismo de acción en vivo de los beneficios de la granada sobre la salud cardiovascular, motivo por el cual comentamos una vez más las ventajas del consumo de esta fruta estacional, «punicum granatum» en su nombre latino, además de sus cualidades organolépticas, que la hacen de las más agradables de consumir en otoño.

Dice el citado instituto que dentro del aporte dietético, las frutas y verduras ocupan un lugar fundamental para asegurar una correcta salud cardiovascular y que en el caso de las frutas, la granada, hasta ahora, ha concentrado la mayor atención de los expertos en nutrición por su potente acción antioxidante y modulador de otros parámetros biológicos. Ahora esa atención es mucho mayor al conocer los efectos de la administración de extractos de granada desarrollados y comercializados por una empresa murciana, sobre dos grupo de cerdos a los cuales a uno se le administró una dieta normal y al otro una dieta rica en colesterol y se comprobó que el grupo con una dieta rica en grasas había desarrollado una reducción en su capacidad de vasodilatación en la arteria coronaria, pero que la ingestión de los extractos de granada habían contrarrestado el efecto nocivo de la dieta rica en grasas.

Con estrógenos

También es necesario destacar que la granada es un alimento natural que contiene estrógenos, lo que hace que su consumo sea muy recomendable en la prevención de las molestias de los procesos de menopausia. Así mismo, gracias a la presencia de ácido elágico tiene una gran acción positiva para frenar el desarrollo de tumoraciones mamarias. Otro elemento presente en la granada es el potasio, fundamental en la transmisión y generación del impulso nervioso y la actividad muscular.

La granada también ha tenido un destacado lugar en la farmacopea natural, donde siempre ha sido considerada una fruta con poderes antisépticos y antiinflamatorios, que se debe a su contenido en ácido cítrico y málico. A su vez, los taninos le aportan propiedades astringentes y antiinflamatorias en las mucosas intestinales.

Para terminar con las cualidades nutricionales de la granada, tener en cuenta que el contenido calórico de esta fruta es muy bajo, con 65 calorías por cada 100 gramos, por lo que su consumo es recomendado en regímenes de adelgazamiento y personas con diabetes.

Seis meses en la nevera

Como hemos dicho estamos en las mejores fechas para el consumo de la granadas, pero hay que saber escoger las mejores piezas en el mercado. Los mejores frutos tienen el tamaño de una naranja y aunque el color rojo se asocia a un mayor grado de maduración, no hay que desdeñar los que tienen un color amarillo ocre, que simplemente han madurado a la sombra. Es más importante que la piel esté tersa y sin grietas, que es garantía de que mantiene todo su jugo. Si se tiene el cuidado de no golpearla ni aplastarla se puede conservar hasta seis meses en el frigorífico. La parte comestible de la granada son sus semillas rojas, incluida la parte central, portadora de un aceite muy nutritivo, rico en principios bioactivos con propiedades regeneradoras de la piel. Las paredes amarillas entre los granos contienen muchos taninos, tantos que son lo que dan su sabor amargo, pudiendo teñir la piel de las manos durante el proceso de desgranado de la fruta.

La mejor forma de extraer los granos consiste en cortar la granada en cuatro gajos en el sentido del eje de la fruta y golpear la parte de piel, por ejemplo con una cuchara de madera, hasta que caigan todos los granos. Hay que tener mucho cuidado con las salpicaduras pues la mancha de su jugo es muy resistente al lavado e incluso puede teñir