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¿Estamos sanos para nuestra edad?

Conocer si nuestro estado de salud corresponde con nuestra edad podría ser posible gracias a una nueva técnica que analiza el material genético de una persona y lo

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Conocer si nuestro estado de salud corresponde con nuestra edad podría ser posible gracias a una nueva técnica que analiza el material genético de una persona y lo compara con su edad. Según una investigación que se publica en Journal of Visualized Experiments (JoVE), la nueva técnica funciona como una especie de «termómetro génetico» que analiza el estado de salud de una persona a partir de sus genes y la compara con la de individuos de misma edad y podría determinar nuestra «edad biológica» (grado de envejecimiento de nuestros tejidos, independiente de nuestra edad cronológica).

El autor de este trabajo, Gil Atzmon, del Albert Einstein College of Medicine de Nueva York (EE.UU.), explica en JoVE que su método cuantifica la longitud de los telómeros, unas estructuras en los extremos de los cromosomas que protegen a las células y se van acortando a medida que el organismo envejece. El símil más utilizado para explicar cómo actúan los telómeros es la de los protectores de plástico que se colocan en el extremo del cordón de los zapatos para evitar que se deshilachen. Los telómeros, como los plásticos de los cordones, protegen el final de los cromosomas para evitar su deterioro cuando las células se dividen.

Así, señala, desde la primer replicación del material genético (ADN) y división celular los cromosomas se van acortando debido a que el proceso de replicación del ADN es imperfecto. Sin embargo, algunos órganos, como el estómago o la piel, están compuestos de tejidos que se reconstituyen con frecuencia. En estos órganos, y en individuos jóvenes, la enzima telomerasa prolonga los telómeros con cada división, impidiendo así el acortamiento cromosómico. Pero con la edad disminuye la actividad de la telomerasa, y como resultado, los telómeros se acortan.

Mejor, cuanto más largos

Se estima que los telómeros son tan importantes que algunos centros de investigación, como el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) llegó a un acuerdo con la empresa Life Length para explotar esta tecnología, desarrollada por el grupo de Telómeros y Telomerasa del CNIO. De hecho, otras compañías también ofrecen la posibilidad de medir los telómeros, por precios que oscilan entre los 100 y los 500 euros, aunque no está demasiado claro cuál es verdadero valor de la información que ofrecen

Porque, aunque algunos estudios han relacionado este acortamiento con enfermedades relacionadas con el envejecimiento, como el cáncer, o patologías cardiovasculares, y en animales la telomerasa ha permitido prolongar las expectativas de vida de los roedores, no está claro si medir la longitud de los telómeros en humanos pueda predecir la longevidad humana y la «edad biológica».

Termómetro genético

Atzom es de la opinión que los telómeros actúan como un «termómetro que mide el estado de salud a través del material genético». Es decir, explica, muestra «cómo estamos en términos de salud en relación a nuestra edad; si los telómeros son largos, mejor, pero si son cortos, nuestro estado de salud no es el propio de la edad». Y espera que esta técnica permita a los médicos clasificar y monitorizar a sus pacientes en función de su edad. Para Kira Henderson, editora de JoVE, «la longitud de los telómeros es importante para prolongar la vida con una buena salud».

Pero son muchas las voces críticas sobre este tema. El autor del estudio que demostró por vez primera que la edad biológica y la esperanza de vida se podría predecir mediante la medición del ADN de un individuo, publicado en Molecular Ecology, ya advertía que «sería prácticamente imposible hacer un estudio similar al suyo en humanos», puesto que se necesitaría mucho tiempo para estudiar una vida humana y en los hombres también influyen otras cosas, como las enfermedades, que evitaría que fuera un estudio natural». Así, matizaba David S. Richardson, cosas como fumar, comer alimentos menos saludables y someter el cuerpo a exceso de estrés físico o mental provoca un acortamiento en los telómeros.