La austeridad nos mata

La austeridad nos mata

La austeridad está teniendo un efecto devastador en la salud tanto en Europa como en América del Norte, provocando suicidios, depresión y enfermedades contagiosas,

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La austeridad está teniendo un efecto devastador en la salud tanto en Europa como en América del Norte, provocando suicidios, depresión y enfermedades contagiosas, además de reducir el acceso a medicamentos y cuidados, según los autores del libro «The Body Economic: Why Austerity Kills».

En una investigación que ha durado un decenio, el economista político de la Universidad de Oxford David Stuckler y Sanjay Basu, profesor adjunto de medicina y epidemiólogo en la Universidad de Stanford, han advertido que sus resultados muestran que la austeridad es realmente perjudicial para la salud.

En un libro que se publicará esta semana, los investigadores recogen que se han diagnosticado más de 10.000 suicidios y hasta un millón de casos de depresión durante lo que ellos denominan la «Gran Recesión» y la austeridad que viven Europa y América del Norte.

Grecia y España

Stuckler escoge dos ejemplos para fundamentar su argumento: Grecia y España.

En Grecia, medidas como el recorte de presupuesto en la prevención del VIH han coincidido con un aumento en más de un 200% de las tasas de virus causantes del VIH desde 2011, en parte por el aumento del abuso de drogas en un contexto en el que hay un 50% de desempleo juvenil.

Recientemente, un estudio publicado en American Journal of Public Health demostraba los efectos nocivos en salud pública provocados por las medidas de austeridad económica impuestas a la población de Grecia a raíz de la crisis económica mundial. Así, entre 2007 y 2009, las tasas de suicidio se han incrementado en el país heleno en un 22,7%. También han aumentado los homicidios en un porcentaje aún mayor entre las mismas fechas, un 27,6%. En conjunto ha aumentado la mortalidad en un 0,5%, en especial entre hombres menores de 65 años, los más castigados por el paro. Y las enfermedades mentales, como la depresión mayor, también van en alza.

Grecia también experimentó su primer brote de malaria en décadas tras los recortes presupuestarios para programas contra los mosquitos.

Los presupuestos del Ministerio de Salud heleno cayeron en un 23,7 por ciento entre 2009 y 2011. Mientras tanto, debido al desempleo y pérdida de la renta personal, disminuyó el uso de servicios médicos privados, con un aumento paralelo de la utilización de la red pública de hospitales, ya de por sobrecargada, y de los servicios de atención primaria en un 6,2% y 21,9%, respectivamente, entre esos dos años.

En cuanto a España, los casos de suicidios de personas que iban a perder sus viviendas han ocupado las páginas de los medios en los últimos meses, aunque no hay cifras oficiales y no siempre se puede establecer la causalidad directa entre desahucio y suicidio, dadas las situaciones personales complejas que rodean cada caso.

En el otro extremo, precisa Stuckler, aparece por ejemplo Islandia, uno de los lugares más golpeados por la crisis económica, donde los programas de estímulo y la inversión en proyectos sociales no sólo han suavizado las consecuencias sobre la salud sino que han logrado que la economía se recupere de forma más rápida que en el resto de naciones europeas.

Y más de cinco millones de estadounidenses han perdido el acceso a la asistencia médica durante la última recesión, argumentan, mientras que en Reino Unido, alrededor de 10.000 familias se han visto empujadas a perder su hogar por el presupuesto de austeridad del Gobierno.

Lecciones

«Nuestros políticos necesitan tener en cuenta las graves, y en algunos casos profundas, consecuencias que tienen en la salud las elecciones económicas », dijo Stuckler.

«Los daños que hemos encontrado incluyen brotes de VIH y malaria, escasez de medicinas básicas, pérdida del acceso a asistencia sanitaria y una epidemia evitable de abuso de alcohol, depresión y suicidios -dijo en un comunicado-. La austeridad está teniendo un efecto devastador».

Anteriores estudios realizados por Stuckler publicados en revistas como The Lancet y el British Medical Journal han vinculado el aumento de las tasas de suicidio en algunas partes de Europa con las mordaces medidas de austeridad, y descubrieron que la epidemia del VIH se está extendiendo en medio de los recortes en servicios a personas vulnerables.

ReversiblesSin embargo, Stuckler y Basu dicen que los efectos negativos en la salud pública son evitables, incluso durante los peores desastres económicos. Utilizando datos de la Gran Depresión de la década de los 30, la Rusia postcomunista y de algunos ejemplos de la actual recesión económica, señalaron que se puede evitar que las crisis financieras se conviertan en epidemias, si los gobiernos responden de forma eficaz.

Por ejemplo, los programas del mercado laboral de Suecia ayudaron a que el número de suicidios disminuyera durante su recesión, a pesar de un gran aumento del desempleo. Los países vecinos sin programas similares vieron importantes aumentos en suicidios. «Definitivamente, lo que demuestra es que empeorar la salud es una consecuencia evitable de las recesiones económicas. Es una elección política», señaló Basu en el comunicado.