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Madre a los 40

Día 04/12/2013 - 08.39h

Tener el primer hijo en lacuarta década de la vida ha dejado de ser una rareza. Los riesgos aumentan,pero retrasar la maternidad también tiene alguna ventaja 

Con un puesto de trabajo de responsabilidad,no obligatoriamente casada, con independencia económica y que aparenta menoredad de la que tiene. Ese es, a grandes rasgos, el retrato robot de la nuevamadre primeriza. Según la última encuesta del Instituto Nacional deEstadística, la natalidad cayó un 5% en 2009, después de una década de alza.Además, la edad media para tener el primer vástago se retrasa a los 31 años y, lasque deciden tenerlo, se plantan con el primero. Durante ese año, 45.440 mujeresde más 40 años dieron a luz en España. Un nuevo panorama que, en principio, requierede un nuevo abordaje por parte de los especialistas. Sin embargo, ginecólogos yobstetras se han adaptado a los nuevos tiempos y, si la futura mamá no presentacomplicaciones asociadas (diabetes, hipertensión o alteracionesendocrinológicas, entre otras) no consideran que estén ante un caso de riesgo.Según afirma Nuria Izquierdo, ginecóloga de la Unidad de Alto Riesgo del HospitalClínico San Carlos, de Madrid: "Hoy por hoy, tener el primer embarazo entre los35 y los 40 es lo normal, por lo que atendemos a las pacientes siguiendo el sistemahabitual. De hecho, en la práctica, una mujer con más de 40 años no seconsidera una paciente de riesgo (aunque así lo establezcan los protocolos) ano ser que presente complicaciones asociadas como hipertensión, diabetes oalguna anomalía endocrinológica". De lo que se deduce que los embarazos de las madresen esta franja de edad sin factores de riesgo se llevan a término por loscanales tradicionales. Eso sí, la naturaleza no perdona y está demostrado que apartir de los 35 y más aún de los 40 disminuye considerablemente la tasa defecundidad, que alcanza su pico máximo entre los 22-24 años (36%) y disminuye progresivamentea partir de los 40 años (entre el 1 y el 8%). Además, a partir de los 35 años,se duplica la posibilidad de abortos espontáneos, que pasa de un 14%en menoresde esta edad aun40% en lasque superan los 40. También aumentan los riesgos dedar a luz un bebé.

 Alos habituales consejos profesionales para un desarrollo adecuado del embarazose suman, en el caso de la maternidad tardía, algunas recomendaciones extra.Dado que aumenta el riesgo de que el bebé nazca con alguna malformacióncongénita, los expertos aconsejan a la madre que se someta a pruebasecográficas específicas y una supervisión con test genéticos, que permitendetectar problemas durante el embarazo. Pero ser mamá tardía tiene también algunascuriosas ventajas. Entre ellas la longevidad, según un estudio publicadorecientemente en la revista Nature.La investigación demostró que el retraso de la menopausia implica que las mujeresestán más tiempo protegidas por los estrógenos (las hormonas femeninas porexcelencia) de algunas enfermedades relacionadas con el envejecimiento. Porello, las madres que dan a luz a esta edad generalmente suelen envejecer más lentamentey viven más años que otras mujeres.

Aunque las posibilidades de tener un embarazolibre de complicaciones y un bebé completamente sano no cambian mucho entre los30 y los 40, sí lo hace el perfil de la futura madre. La mayor madurez, experienciay estabilidad psíquica y emocional hacen de las mamás tardías pacientes másexigentes y demandantes. "Vienen a la consulta con las ideas muy claras, sonmucho más obedientes con los recomendaciones del especialista y habitualmentepiden que se les haga una cesárea, para evitar riesgos innecesarios", señalaIzquierdo. Además, según los expertos, lo viven todo con mayor ansiedad,pensando que están ante su última oportunidad y, lógicamente, piden pruebas derefuerzo como la amniocentesis (prueba prenatal más común utilizada paradiagnosticar defectos congénitos cromosómicos y genéticos) o «screening»bioquímicos.

Pero no todos los embarazos a esta edadestán exentos de complicaciones. Las mujeres mayores de 40 que presentan factoresde riesgo, como los señalados anteriormente, requieren un seguimiento específico."Ese es el objetivo de las Unidades de Riesgo de los hospitales: seguir estos casosque requieren visitas más frecuentes, abordaje multidisciplinar y pruebasespecífica", afirma Izquierdo. El objetivo de los profesionales, y el principaldeseo de la futura madre, es facilitar un embarazo libre de complicaciones, unalumbramiento normal y un bebé sano. Algo que se consigue en la mayoría de loscasos.

Fertilidad

En cuanto a los parámetros de fertilidady éxito, en la sanidad pública se siguen los mismos que en mujeres por debajode los 35: no se considera que haya problemas de fertilidad hasta después de unaño manteniendo relaciones sexuales frecuentes sin protección. Pero dada laedad, y los cambios naturales que se producen en el ciclo reproductivo de lamujer, las posibilidades disminuyen. Por ello, quienes deciden apostar por lamaternidad tardía y no lo consiguen por la vía habitual, recurren a lastécnicas de reproducción asistida en el ámbito privado. En opinión de JorgeAlonso Zafra, vocal de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), "la SEFrecomienda que, en caso de ser necesarios los tratamientos, se apliquen en lascondiciones más seguras posibles, por profesionales expertos y con arreglo a lasguías de buena práctica y recomendaciones, proporcionando a los pacientes toda lainformación necesaria para que puedan tomar las decisiones adecuadas conarreglo a sus intereses, deseos y creencias".

Laayuda de la ciencia

 Alservicio de las nuevas tendencias de maternidad tardía, la ciencia se adapta alos tiempos ofreciendo soluciones a las mamás menos jóvenes. La reproducciónasistida ofrece un amplio abanico de técnicas, desde la fecundación in vitro hasta la inseminación artificialcon semen de donante anónimo. La situación actual es que cerca del 15% de lasparejas españolas en edad fértil tiene problemas a la hora de concebir un hijode manera natural y es por esto que, tras un oscila entre el 30 y el 50% entécnicas de fecundación in vitro ymicroinyección espermática, y entre el 15 y el 30% en inseminación artificial. Portanto, se incrementa la posibilidad de embarazos en función del número de intentosque se realicen. Es decir, de cada 10 parejas que realizan al menos cuatrointentos, ocho de ellas consiguen finalmente una gestación.

¿Me hago la amniocentesis?

Por todosconocida, la amniocentesis es la prueba prenatal más común para diagnosticardefectos congénitos cromosómicos y genéticos. Consiste en extraer una pequeñamuestra del líquido amniótico que rodea al feto para examinarlo. Por el levepero posible riesgo de aborto espontáneo, los médicos no la indican de unamanera rutinaria a todas las mujeres embarazadas, pero sí es más común que lohagan en futuras mamás mayores de 40 años, por el mayor riesgo de malformacionescongénitas. Ser madre a partir de esta edad es, en sí mismo, motivo pararealizar esta prueba. "Hoy por hoy, los marcadores bioquímicos y ecográficos enlos tres primeros meses tienen la suficiente fiabilidad para no necesitar laamiocentesis como prueba de refuerzo pero, en el caso de mujeres mayores de 40años, esta prueba está estandarizada», matiza Luis Cabero, catedrático de Obstetriciay Ginecología de la Universidad Autónoma de Barcelona. "A igualdadde condiciones, la edad de la paciente hace que aumenten los riesgos", añade. Laamiocentesis ya no es la única prueba de referencia para descartar riesgo dedefectos congénitos o cromosómicos en el feto. Recientes investigacionesdemuestran que será desbancada por una efectiva técnica que consigue resultadosfiables con un sencillo análisis de sangre de la madre. Esta prueba tiene una fiabilidadsuperior al 98% para detectar, por ejemplo, síndrome de Down en el futuro bebé."Estamos hablando de la prueba del futuro, que evitaría los riesgos de la extracciónde líquido amniótico, que puede provocar un aborto por cada 100 mujeres»,señalaron los investigadores del estudio publicado en Science. En su opinión, la tradicional amniocentesis quedaríareservada únicamente para los embarazos de riesgo, entre los que se encuentranlos de mujeres mayores de 40 años. Los expertos coinciden en el salto cualitativoque supone la nueva técnica, y la señala como una alternativa fiable, aunquecon varios inconvenientes. "Hablamos de una tecnología muy prometedora, peroplantea dos problemas: es muy costosa y sólo detecta síndrome de Down",argumenta Pablo Lapunzina, coordinador del Instituto de Genética Médica yMolecular del Hospital La Paz, de Madrid. "Por tanto, añade, si partimos de quela mitad de las patologías prenatales que hoy se pueden identificar correspondena síndrome de Down, aún queda un 50% de otras alteraciones genéticas que nopodría descartar". Algo que sí hace la amniocentesis. La opinión de losespecialistas es unánime: para desbancarla el nuevo test debería extenderse alresto de enfermedades genéticas. Sin llegar a sustituirla por el momento, y conel inconveniente de que no está generalizado, el test de sangre está ya presenteen el abordaje del embarazo de riesgo y no de riesgo. 

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