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DROGAS

Una terapia génica trata y previene la adicción a la cocaína

Este innovador enfoque, basado en células de la piel modificadas genéticamente con CRISPR, se podría utilizar para tratar el abuso del alcohol, la nicotina y los opioides y el abuso de dos o más sustancias

MADRIDActualizado:

No hay ninguna duda de que el consumo de cocaína es perjudicial para la salud. Y especialmente para la salud cerebral, dado que la cocaína altera tanto la función como la estructura del cerebro y provoca, entre otros muchos efectos negativos, que los consumidores tengan grandes dificultades para identificar sus prioridades, tomar decisiones e inhibir los comportamientos inadecuados. Por tanto, debe evitarse la cocaína a toda costa. Más aún cuando se tiene en cuenta la gran adicción que genera esta droga.

Desafortunadamente no hay medicamentos aprobados para tratar la adicción a la cocaína o la sobredosis. Los usuarios frecuentes tienden a ser cada vez menos sensibles a los fármacos, lo que lleva a dosis más fuertes o más frecuentes. El resultado típico es la adicción. La exposición a la droga, o a las señales asociadas a la droga, incluso después de largos períodos de abstención, a menudo conduce a una recaída.

La mayoría de los enfoques diseñados para tratar la adicción no han logrado los resultados esperados. Sin embargo, es posible que a corto plazo pueda haber una solución. Investigadores de la Universidad de Chicago (EE.UU.) presentan en la revista «Nature Biomedical Engineering» un innovador enfoque capaz de sofocar el deseo de consumir cocaína y de prevenir una sobredosis en ratones basado en la terapia génica.

Según explican en su trabajo, se conocen los tres mecanismos esenciales y necesarios para tratar la sobredosis y prevenir la adicción: una enzima efectiva que puede degradar la cocaína con alta eficiencia (enzima butirilcolinesterasa o BChE); las tijeras moleculares o CRISPR, una herramienta genética que permite introducir un gen dentro de la célula sin afectar otros genes, y lo más importante, tecnología, para recolocar las células de la piel genéticamente modificadas en un destinatario.

Tijeras moleculares

La enzima BChE puede degradar la cocaína. Pero debido a su corta vida media, inyectar BChE directamente en el tejido muscular tiene un efecto profundamente limitado, explica Ming Xu, el coordinador del estudio. Para resolver este problema, recogieron células progenitoras primarias epidérmicas primarias de ratones recién nacidos y emplearon CRISPR para entregar BChE humano diseñado a las células.

A continuación utilizaron una técnica para fabricar organoides de la piel y trasplantarlos a los animales donantes, donde actúan como un depósito para la expresión y la secreción de hBChE en el torrente sanguíneo. De esta forma se protegió a los ratones contra la búsqueda de cocaína y la recaída inducida por la cocaína. Incluso previno la muerte de ratones expuestos a dosis uniformemente letales de cocaína.

La terapia génica cutánea se puede utilizar como una forma segura y efectiva para el tratamiento de enfermedades que no son de la piel, incluido el abuso de drogas, un escenario que no se ha explorado antes

De acuerdo con los investigadores, la terapia génica cutánea se puede utilizar como una «forma segura y efectiva para el tratamiento de enfermedades que no son de la piel, incluido el abuso de drogas, un escenario que no se ha explorado antes». En nuestro estudio, apunta, «hemos demostrado evidencia clave de que este tipo trasplantes pueden administrar hBChE en vivo de manera eficiente y proteger contra la sobredosis y la búsqueda de cocaína».

En su estudio, los ratones que recibieron estos injertos de piel pudieron eliminar la cocaína del torrente sanguíneo mucho más rápido que los ratones normales. Y, además, fueron capaces de soportar sobredosis de cocaína que serían letales para el 100 por ciento de los ratones desprotegidos.

Y, por último, los ratones tratados eran menos propensos que los no tratados a entrar en ambientes previamente asociados con el uso de cocaína. Los ratones expuestos al alcohol, sin embargo, conservaron una afición aprendida por esa droga.

La cocaína altera tanto la función como la estructura del cerebro y provoca, entre otros muchos efectos negativos, que los consumidores tengan grandes dificultades para identificar sus prioridades, tomar decisiones e inhibir los comportamientos inadecuado

Los ratones de mayor edad en este estudio tienen ahora 12 meses de edad y están sanos, señalan los autores, lo que respalda la viabilidad de la terapia génica cutánea. «Tomados en conjunto, nuestros resultados muestran a la terapia génica cutánea como una opción terapéutica segura y rentable para el abuso de la cocaína en el futuro».

Para los adictos a la cocaína o las personas propensas al abuso de cocaína, este enfoque podría reducir la búsqueda de drogas y proteger contra la sobredosis, lo que los hace potencialmente «inmunes» a un mayor consumo de cocaína. Este enfoque basado en células de la piel se puede utilizar potencialmente para tratar el abuso del alcohol, la nicotina y los opioides y el abuso de dos o más sustancias.