Nadador
Nadador - Archivo
NEUROLOGÍA

Hacer más ejercicio reduce la gravedad de un futuro ictus

Las personas que caminan 35 minutos al día o nadan dos veces por semana pueden tener accidentes cerebrovasculares menos graves

MADRIDActualizado:

Las personas que participan en actividades físicas de intesidad leve a moderada, como caminar al menos cuatro horas a la semana o nadar de dos a tres horas a la semana, pueden tener accidentes cerebrovasculares o ictus menos severos que las que son físicamente inactivas, según un estudio publicado en «Neurology».

«El accidente cerebrovascular es una causa importante de discapacidad, por lo que es importante encontrar formas de prevenirlo o, al menos, reducir la discapacidad causada», explica la autora del estudio Katharina S. Sunnerhagen, de la Universidad de Gotemburgo (Suecia). «Si bien el ejercicio beneficia la salud de muchas maneras, nuestra investigación sugiere que incluso el simple hecho de realizar una pequeña cantidad de actividad física cada semana puede tener un gran impacto en el futuro a la hora de reducir la gravedad de un posible ictus».

Para el estudio, los investigadores analizaron dos registros suecos de accidentes cerebrovasculares e identificaron a 925 personas con una edad media de 73 años había sufrido un ictus. Los registros incluían datos sobre la gravedad basados en síntomas como los movimientos de los ojos, los brazos y la cara, el nivel de conciencia y las habilidades del lenguaje. De los participantes del estudio, el 80% tuvo un accidente cerebrovascular leve.

Incluso el simple hecho de realizar una pequeña cantidad de actividad física cada semana puede tener un gran impacto.

Para determinar la actividad física, se preguntó a todos los participantes que habías sobrevivido a un accidente cerebrovascular qué actividad física tenían antes del ataque. Las preguntas sobre la duración y la intensidad del ejercicio se usaron para determinar la cantidad media de actividad física. Además, se pidió a sus familiares que confirmasen los niveles de ejercicio cuando fue necesario.

Una actividad física leve se definió como caminar al menos cuatro horas a la semana, y la moderada como hacer un ejercicio más intenso, como nadar, caminar rápido o correr de dos a tres horas a la semana. De los participantes en el estudio, el 52% afirmó que estaba físicamente inactivo antes del accidente cerebrovascular.

Perdida de memoria

Ahora bien, el hecho de que sfueran los propios participantes los que informan sobre su actividad física después de tener un accidente cerebrovascular es una limitación del estudio. Es posible que la memoria se vea afectada por un accidente cerebrovascular, y más aun en personas que han sufrido un ictus.

Los resultados mostraron que las personas que realizaban actividad física de leve a moderada antes de sufrir un accidente cerebrovascular tenían el doble de probabilidades de tener un accidente cerebrovascular leve en lugar de un accidente cerebrovascular moderado o grave en comparación con las personas que estaban físicamente inactivas. De las 481 personas físicamente inactivas, 354 tuvieron un accidente cerebrovascular leve; de las 384 que practicaba una actvidad física ligera, 330 tuvieron un accidente cerebrovascular leve y de 59 personas que se involucraron en actividad física moderada, 53 tuvieron ictus leve. En conjunto, los investigadores vieron que la actividad física ligera y moderada era igualmente beneficiosa.

Se necesita más investigación para comprender mejor cómo la actividad física influye en la gravedad de un accidente cerebrovascular

«Cada vez hay más evidencia de que la actividad física puede tener un efecto protector en el cerebro y nuestra investigación se suma a esa evidencia –confirma Sunnerhagen-. Se necesita más investigación para comprender mejor cómo la actividad física influye en la gravedad de un accidente cerebrovascular. Por último, se debe controlar la inactividad física como un posible factor de riesgo de accidente cerebrovascular grave».