España mantiene desde hace ya 24 años el liderazgo mundial en trasplantes
España mantiene desde hace ya 24 años el liderazgo mundial en trasplantes - PIXABAY
TRASPLANTES

Duplicado el tiempo de supervivencia tras xenotrasplante entre especies animales

La prevención del rechazo de los xenoinjertos constituye uno de los mayores retos en el área de los trasplantes

MADRIDActualizado:

España mantuvo en 2015, y ya van 24 años consecutivos, el liderazgo mundial en materia de trasplantes. Un liderazgo que se explica, fundamentalmente, por la gran generosidad de los donantes españoles. Y es mientras en el conjunto de la Unión Europea y en Estados Unidos las tasas de donación se establecieron el pasado año en, respectivamente, 19,6 y 26,6 donantes por millón de habitantes, en nuestro país se volvió a batir un nuevo récord con 39,7 donantes por millón de habitantes. Pero, aun así, se requieren más órganos para trasplantes. Y la solución podría no encontrarse tanto en los donantes humanos, sino en los animales. No en vano, el trasplante de células, tejidos u órganos animales –los consabidos ‘xenotrasplantes’– proporcionaría una fuente ilimitada de injertos. El problema es que, lógicamente, los sistemas inmunitarios de los seres humanos o de cualquier otro animal no aceptan los injertos –‘xenoinjertos’– procedentes de otras especies. Sin embargo, un equipo de investigadores del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos (NHLBI) podría haber dado un salto cualitativo en este sentido.

Es cierto que el estudio, publicado en la revista « Nature Communications», muestra un incremento significativo de la supervivencia del receptor de un xenotrasplante entre dos especies animales –cerdos y babuinos–. Sin embargo, también supone un importante logro en la superación del rechazo por el sistema inmune de un xenoinjerto en cualquier especie y, por tanto, un nuevo paso en la investigación del xenotrasplante en seres humanos.

Y es que como recuerda explica Muhammad M. Mohiuddin, director de la investigación, «la prevención del rechazo de un xenoinjerto es uno de los mayores retos en el área de los trasplantes».

‘Donantes’ animales

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores utilizaron corazones de una línea de cerdos genéticamente modificados para atenuar el rechazo del injerto por el sistema inmune de los receptores –en este caso, babuinos, primates que desde un punto de vista fisiológico no resultan muy diferentes de los seres humanos–. Y asimismo, trataron a los receptores con una combinación de anticuerpos y fármacos para, de esta manera, controlar en la medida de lo posible la respuesta de su sistema inmunitario.

En total, cinco cerdos ‘donaron’ sus corazones para ser trasplantados –‘xenotrasplantados’– en cinco babuinos. Una intervención que, si bien no había contemplado la modificación genética de los donantes ni el tratamiento de los receptores con los nuevos anticuerpos y fármacos, ya había sido llevada a cabo con anterioridad por los investigadores.

La prevención del rechazo de un xenoinjerto es uno de los mayores retos en el área de los trasplantes
Muhammad Mohiuddin

Y la nueva técnica empleada, ¿supuso alguna mejora de los resultados? Pues sí, y muy significativa. No en vano, posibilitó superar el récord de supervivencia de los xenoinjertos trasplantados, pasando del promedio de 180 días anteriormente establecido a un total de 298 días. Es más; la marca de supervivencia máxima para un único xenoinjerto, establecida en 500 días, se prolongó gracias a la nueva técnica hasta los 945 días.

¿Trasplantes del futuro?

En definitiva, los resultados muestran un notable avance en el área de los xenotrasplantes. Pero aún queda mucho, muchísimo, por hacer. Y es que el trasplante entre distintas especies conlleva muchos retos, no solo inmunitarios. Como reconocen los autores, «el órgano del cerdo realmente no remplazó el corazón del babuino. Sin embargo, fue conectado al sistema circulatorio del babuino, lo que posibilitó que siguiera latiendo por un período superior a dos años».

Así, como informan los investigadores, «el siguiente paso consistirá en evaluar este tratamiento ‘inmunomodulador’ en una situación en la que el corazón del babuino sea reemplazado por uno procedente de un cerdo genéticamente modificado».