Cáncer de mama
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NUTRICIÓN

Dieta mediterránea para prevenir el cáncer de mama

Por vez primera se ha demostrado que las poblaciones de microbiomas específicas de la mama se ven afectadas por la dieta

MADRIDActualizado:

La dieta se está convirtiendo en una vía sencilla y saludable de prevenir algunos tipos de tumores, como el cáncer de mama. De acuerdo con un estudio que se publica hoy en «Cell Reports», la dieta influye en la composición de poblaciones microbianas en las glándulas mamarias de primates no humano. Y en concreto, es la famosa dieta mediterránea la que lograba un incremento mayor en el número y variedad de bacterias probióticas que previamente habían demostrado ser capaces de inhibir el crecimiento tumoral en animales.

«Por vez primera hemos demostrado que las poblaciones de microbiomas específicas de la mama se ven afectadas por la dieta. Y aunque los resultados se han obtenido en modelo primates no humanos, es más que probable que estos hallazgos sean importantes para la salud humana», señala Carol Shively, de la Escuela de Medicina de Wake Forest (EE.UU.). «El microbioma de los pechos se convierte ahora en una diana para proteger a las mujeres del cáncer de mama».

Desde siempre se ha estudiado la dieta como un factor de estilo de vida que podría influir en el desarrollo del cáncer de mama. Se ha constatado que el riesgo de tener un cáncer de mama en las mujeres se ve incrementado por el consumo de una dieta occidental rica en grasas, llena de dulces y alimentos procesados, pero en el que faltan los compuestos fundamentales de la dieta mediterránea, como verduras, pescado y aceite de oliva. Curiosamente, un reciente estudio llevado a cabo en humanos reveló que los tumores de mama malignos tienen una menor abundancia de bacterias Lactobacillus en comparación con las lesiones benignas, lo que sugiere que los desequilibrios microbianos podrían contribuir al cáncer de mama.

El riesgo de tener un cáncer de mama en las mujeres se ve incrementado por el consumo de una dieta occidental rica en grasas

Sin embargo, no se sabía qué factores podrían modular el microbioma del tejido mamario, explica la autora principal del estudio, Katherine Cook,. «La dieta es una gran influencia en el microbioma intestinal, por lo que decidimos probar la hipótesis de si la dieta puede afectar las poblaciones de microbiota de la glándula mamaria».

Las investigadoras trabajaron monos macacos porque estos animales imitan la biología de los senos humanos y se han utilizado para estudiar el riesgo de cáncer de mama. Una ventaja sobre los estudios en humanos es que la ingesta de alimentos de los monos se puede controlar cuidadosamente durante un período prolongado de tiempo, lo que aumenta las posibilidades de observar los efectos profundos de la dieta.

Lactobacillus

Los investigadores asignaron 40 monos hembras adultas a recibir una dieta u occidental o mediterránea durante 31 meses. Transcurrido este tiempo el tejido mamario, los monos que siguieron la dieta mediterránea tenían una abundancia 10 veces mayor de Lactobacillus, que se usa comúnmente en los probióticos y se ha demostrado que disminuye el crecimiento tumoral en animales con cáncer de mama. La dieta mediterránea también aumentó los niveles de metabolitos de ácidos biliares y compuestos bioactivos procesados por bacterias que pueden disminuir el riesgo de cáncer de mama.

Efecto dieta mediterránea
Efecto dieta mediterránea- Katherine Cook

En conjunto, estos resultados sugieren que la dieta influye directamente en las poblaciones de microbiomas fuera del tracto intestinal y podría afectar la salud de las glándulas mamarias. Pero por ahora, advierten las expertas, no está claro qué impacto tienen estos microbios o metabolitos modificados microbianos en el riesgo de cáncer de mama.

En el futuro, el laboratorio de Cook planea investigar el impacto fisiológico del aumento de Lactobacillus en el tejido de la glándula mamaria. También evaluarán si las intervenciones orales como el aceite de pescado o los suplementos probióticos pueden afectar las poblaciones microbianas en las glándulas mamarias y los tumores de mama. Además, están explorando el papel de los compuestos bioactivos modificados por bacterias y los ácidos biliares en la inflamación, el crecimiento tumoral del cáncer de mama y la capacidad de respuesta terapéutica.

«Nuestros próximos futuros están diseñados para validar el uso de probióticos, aceite de pescado o antibióticos durante la terapia neoadyuvante para mejorar los resultados terapéuticos –concluye Cook- Esperamos traducir nuestros estudios en la clínica en el futuro cercano».