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ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES

Confirmado: el yoga es muy eficaz para reducir los factores de riesgo cardiovascular

Combinado con ejercicio aeróbico, el yoga duplica la reducción del IMC, de la presión arterial y de los niveles de colesterol en pacientes con enfermedades cardiovasculares

MADRIDActualizado:

Cada vez es mayor el número de estudios que confirman que las técnicas tradicionales de meditación llegadas de Oriente, caso del yoga, son beneficiosas para la salud. No en vano, estas técnicas cada vez más populares en el mundo occidental y rebautizadas como ‘intervenciones mente/cuerpo’ ya han demostrado, entre otros efectos positivos, mejorar la salud cardiovascular. Sin embargo, es muy posible que el beneficio de estas ‘intervenciones’ resulte especialmente significativo en las personas que, caso de aquellas que han sufrido un infarto, ya han desarrollado una patología cardiovascular. De hecho, un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores del Hospital HG SMS en Jaipur (India) muestra que los pacientes con enfermedad cardiovascular que combinan el yoga con el ejercicio físico aeróbico experimentan, frente a aquellos que practican únicamente el yoga o ejercicio aeróbico, el doble de reducción en su índice de masa corporal (IMC), sus cifras de presión arterial y sus niveles de colesterol.

Como explica Sonal Tanwar, co-directora de esta investigación presentada en el marco de la Conferencia 2017 de la Asociación Americana de Cardiología en Oriente Medio que se está celebrando en Dubái (Emiratos Árabes Unidos), «la combinación de yoga y ejercicio aeróbico reduce el estrés mental, físico y vascular y puede inducir un descenso en la morbilidad y mortalidad cardiovascular».

Dos mejor que uno

No cabe ninguna duda de que el ejercicio físico es muy, pero que muy beneficioso para la salud. Muy especialmente en aquellas personas que, al haber desarrollado una enfermedad coronaria, presentan un mayor riesgo de sufrir un episodio cardiovascular, como sería una angina de pecho, un infarto agudo de miocardio o un ictus. Sin embargo, tampoco es necesario machacarse en el gimnasio para reducir este riesgo. También hay ejercicios eficaces cuya práctica no requiere de un gran esfuerzo físico. Es el caso del yoga, en el que además del cuerpo también se ejercita la mente, lo que resulta muy útil para reducir el estrés y, por ende, el riesgo cardiovascular. Pero, ¿qué pasa cuando este yoga se combina con una actividad física más exigente, como sería el ejercicio aeróbico o de ‘resistencia’? ¿Se suman sus beneficios para la salud, cuando menos a nivel cardiovascular?

La combinación de yoga y ejercicio aeróbico reduce el estrés mental, físico y vascular y puede reducir la morbimortalidad cardiovascular

Transcurridos seis meses, los autores evaluaron los efectos de los distintos tipos de actividad física sobre la salud cardiovascular de los participantes. Y lo que vieron es que aquellos que practicaron únicamente yoga o ejercicio aeróbico mostraron una reducción media similar en sus cifras de presión sanguínea, niveles de colesterol total, triglicéridos, colesterol LDL –el consabido colesterol ‘malo’–, peso corporal y perímetro de cintura.

Y llegados a este punto, ¿qué sucedió en aquellos que combinaron ambos ejercicios? Pues que bajaron hasta dos veces más su IMC, su presión sanguínea y sus niveles de colesterol. Es más; comparados frente a aquellos que practicaron yoga o ejercicio aeróbico, experimentaron una mejoría significativa en su fracción de eyección del ventrículo izquierdo –parámetro que evalúa el porcentaje de sangre expulsada en cada latido–, su función diastólica y su capacidad de ejercicio.

Beneficio cardiovascular

Hace tan solo unas semanas se publicó un estudio que destacaba que el Tai Chi podría ser muy eficaz en la rehabilitación de los pacientes cardiacos que, por la razón que sea, renuncia a someterse a los métodos de rehabilitación convencionales. Una evidencia que avala el beneficio cardiovascular de las técnicas tradicionales de meditación importadas desde el Lejano Oriente y a la que ahora viene a sumarse la alcanzada con el yoga.

Como concluye Naresh Sen, co-director de la investigación, «los pacientes con enfermedad cardiovascular podrían beneficiarse del aprendizaje y práctica del yoga como parte de su rutina diaria».