DEPRESIÓN

Los antidepresivos más prescritos son seguros y no aumentan el riesgo de infarto, ictus o arritmias

El tratamiento con inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), sobre todo con fluoxetina, reduce el riesgo de infarto

MADRID Actualizado: Guardar
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En torno a 2,5 millones de españoles padecen depresión, trastorno mental que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) afecta a 350 millones de personas en todo el mundo y constituye la primera causa de discapacidad global. Tal es así que el abordaje de la depresión se presenta como uno de los principales retos para los sistemas de salud de todo el planeta, más aún dada su estrecha relación con diversas enfermedades, caso principalmente de las cardiovasculares. Y a ello se suma, además, el mayor riesgo de episodios cardiovasculares –entre otros, infarto de miocardio e ictus– que, como alertan distintos estudios, conlleva el tratamiento con fármacos antidepresivos. Sin embargo, un nuevo trabajo dirigido por investigadores de la Universidad de Nottingham (Reino Unido) muestra que el tratamiento con los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), esto es, los antidepresivos más comúnmente utilizados, no supone ningún incremento del riesgo de eventos cardiovasculares.

Como explica Carol Coupland, directora de esta investigación publicada en la revista « The BMJ», «en nuestro estudio no hemos observado que los ISRS se asocien a un mayor riesgo de arritmias, ictus o accidentes isquémicos transitorios en los pacientes de 20 a 64 años de edad diagnosticados de depresión. De hecho, los resultados muestran una reducción del riesgo de infarto con los ISRS, particularmente con fluoxetina, así como un mayor riesgo con el antidepresivo tricíclico lofepramina».

Menor riesgo de infarto

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores analizaron los historiales médicos de 238.963 pacientes que, con edades comprendidas entre los 20 y los 64 años, habían sido diagnosticados de depresión entre los años 2000 y 2011 en Reino Unido. Concretamente, los autores evaluaron la incidencia de episodios desde el momento del diagnóstico de depresión hasta el año 2012 en estos pacientes, por lo general tratados con ISRS y antidepresivos tricíclicos.

Una vez descartada la influencia de otros factores de riesgo de enfermedad cardiovascular como la edad, el tabaquismo, el consumo de alcohol, las comorbilidades y el uso de otras medicaciones, los resultados muestran la ausencia de una relación entre los ISRS y un mayor riesgo de infarto, ictus, accidente isquémico transitorio o arritmias. Un resultado a tener en cuenta dado que, como recuerdan los autores, «los antidepresivos son uno de los medicamentos más comúnmente prescritos y las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte y discapacidad en todo el mundo».

De hecho, y si bien el riesgo de arritmias se duplicó durante las primeras cuatro semanas de tratamiento con los antidepresivos tricíclicos. el estudio mostró que el tratamiento con ISRS, y muy especialmente con fluoxetina, conllevaba un menor riesgo de infarto de miocardio.

Concretamente, el riesgo absoluto de infarto se estableció en 6 casos por cada 10.000 pacientes tratados con los ISRS, así como en 4 casos por cada 10.000 pacientes con la fluoxetina.

Y este riesgo de infarto, aun mínimo, ¿no es realmente atribuible a los ISRS? Pues no, dado que el riesgo en los pacientes con depresión que no toman ningún tratamiento es ostensiblemente mayor –de 10 casos por cada 10.000 pacientes.

Resultados ‘tranquilizadores’

Asimismo, los resultados también constatan la seguridad del tratamiento con citalopram, el ISRS más comúnmente prescrito entre los pacientes del estudio y sobre el que tanto la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) como la Agencia Europea del Medicamento (EMA) han emitido sendas alertas sobre un mayor riesgo de arritmias cuando se administra a dosis elevadas.

Sin embargo, indican los autores, «no se puede descartar la posibilidad de un mayor riesgo de arritmias en los pacientes que toman citalopram a altas dosis dado que solo un 18% de las prescripciones de citalopram en nuestro estudio fueron a dosis elevadas. Por tanto, debe recomendarse la no prescripción de citalopram a altas dosis, especialmente en los pacientes con factores de riesgo cardiovascular».

En definitiva, y a la luz de los resultados, ¿puede concluirse que los ISRS no solo no aumentan el riesgo cardiovascular, sino que incluso reducen el riesgo de infarto? No, pues como indica Carol Coupland, «el nuestro es un estudio observacional, por lo que no pueden establecerse conclusiones del tipo ‘causa y efecto’».

Sea como fuere, concluyen los autores, «nuestros hallazgos resultan tranquilizadores dadas las recientes preocupaciones surgidas en torno a la seguridad de los ISRS».