Tinnitus

Golpes, zumbidos, pitidos... las manifestaciones delos ruidos en los oídos (tinitus o acúfenos en la jerga médica) son tanvariadas como insoportables.  Sepa quéofrece la ciencia para tratarlo

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olpes, zumbidos, pitidos... las manifestaciones de los ruidos en los oídos (tinitus o acúfenos en la jerga médica) son tan variadas como insoportables.  Sepa qué ofrece la ciencia para tratarloCuando Mariano Esteban se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama escuchando un sonido pulsátil, cardiaco, en su oído izquierdo. Pum, pum-pum, pum-pum. «De esto hace dos años, y desde entonces no se ha ido», dice Esteban, de 62 años. El otorrino le recetó unos antihistamínicos, «como si estuviera constipado» pero el pum-pum seguía ahí. ¿Cuál es el sonido de un árbol que cae en un bosque solitario?, dice el acertijo zen. Al caer, el árbol provoca una resonancia en el aire a su alrededor que se transmite al tímpano, que es una membrana. Al vibrar, provoca el movimiento de tres pequeños huesos, martillo, yunque y estribo, que golpea en la cóclea, un tubo enrollado lleno de fluido donde retiene la vibración y la codifica en un impulso eléctrico, que las neuronas llevan al cerebro para generar la sensación de sonido: el árbol ha caído. Sin embargo, para quienes, como Esteban, padecen de tinnitus, el resto no es silencio. Tinnitus, también conocido como acúfenos, es el término médico para el hecho de escuchar ruidos cuando no hay una fuente sonora externa. Un reciente estudio del Oregon Hearing Research Center ha demostrado que, con algunos tonos, la vibración permanece en la cóclea después de que el sonido haya terminado. El artículo, publicado en el número de abril del «Biophysical Journal», apunta a que estas vibraciones secundarias sirven al cerebro como «una memoria a corto plazo de estimulaciones pasadas», de sonidos recientes. Esteban fue diagnosticado con tinnitus pulsátil, uno de los disfraces que pueden tomar estos sonidos. La enciclopedia médica de los Institutos Nacionales de Salud norteamericanos dice que los acúfenos pueden ser «silbidos, soplos, rugidos, zumbidos, o chirridos. Uno incluso puede pensar que está escuchando el viento, agua corriente, el interior de una concha marina o notas musicales». Hace cinco años, Rafaela Carrasco, enfermera en el Hospital 12 de Octubre de Madrid, comenzó a percibir una paulatina hipoacusia o pérdida de audición. El sonido del exterior comenzó a ser sustituido dentro de su cabeza por cantos lejanos que suben y bajan de tono. El diagnóstico: Tinnitus bilateral. Un estudio de 2007 realizado por la Universidad de Amberes cifraba la prevalencia del tinnitus entre el 12% y el 19% de la población. «Es muy frecuente», dice el doctor Ramírez Camacho, otorrino en el Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda. «Cuando los acúfenos son secundarios [consecuencia de una lesión, infección, alergia, anemia, etc.] el tratamiento de la causa normalmente resuelve el problema». Sin embargo, para alrededor de un 3% de la población el tinnitus es el único problema, un problema recurrente para el que «no existe una aplicación que funcione en humanos, ni vitaminas, ni estimulantes de la célula, ni acupuntura», dice Ramírez Camacho. Médicos y pacientes están de acuerdo en algo: el peor momento llega al tumbarse en la cama e intentar dormir. Existen en el mercado muchas opciones que afirman atenuar los efectos del tinnitus, desde cursos de meditación hasta reflexología. Algunos otorrinos recomiendan un audífono que emite ruido blanco, si bien el uso de este «enmascarador auditivo» ha perdido fuerza en los últimos años. Con el advenimiento de internet, los pacientes han comenzado a descargarse archivos de ruido blanco en mp3. Para los que no lo hayan oído, el ruido blanco se parece un poco a estar a medio camino entre la orilla del mar y una carretera lejana, sin estar nunca seguro de si el murmullo procede de uno u otro sitio. Para Mariano Esteban, este método «no sirve para nada. Escuchas dos ruidos en vez de uno». En su caso, lo que funciona es la relajación. Tras contactar con la Asociación Española de Afectados por el Tinnitus (APAT, con sede en Barcelona),y de la mano de un psicólogo, Esteban comenzó a aprender los beneficios de la auto-hipnosis. «Cuando la mente está relajada se la puede engañar», dice. Uno de sus métodos es imaginar que mete el acúfeno dentrote un  reloj de arena, donde cada sonido es un granito al caer. «¿Tratamiento? Nin-gu-no», dice Carrasco, «lo único que te dicen los médicos es que evites antiinflamatorios, aspirinas y la tónica, porque tiene quinina y no es bueno para los oídos». Su único aliado contra las voces de su oído interno es el orfidal, imprescindible para poder dormir. Para ella, el tinnitus bilateral ha levantado un muro cada vez mayor que la exilia del mundo». No hay tratamiento, pero podría haberlo en un futuro. 

El doctor Ramírez Camacho participa, junto a otros expertos, «en una investigación internacional con medicación ». Aunque existe confidencialidad con respecto al tipo de fármacos se están empleando, Ramírez indicó que en el momento se estaban realizando ensayos a doble ciego para comprobar su eficacia. Para el otorrino, la mayor esperanza contra el tinnitus está ahora mismo en un prometedor artículo publicado a principios de año en Nature Medicine. Un equipo de investigadores de la Universidad de Texas en Dallas descubrió que el estímulo con impulsos eléctricos del nervio vago era capaz de modificar la respuesta de la corteza cerebral, restaurando a la normalidad la actividad neuronal y eliminando por completo el tinnitus. «Hay que investigar», dice Ramírez Camacho, «sólo se ha hecho en ratones. Además, se han hecho pruebas de audimetría y han ido bien, pero es necesario hacer también modelos conductuales».