La insulina inhalada mejora los síntomas del Alzheimer

Dos investigaciones desvelan nuevos mecanismos de la enfermedad de Alzheimer.

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La insulina, el fármaco insustituible de las personas con diabetes, podría sumarse al escaso arsenal de fármacos que hoy intentan frenar los síntomas del Alzheimer. Un equipo de la Universidad de Washington (EE.UU.) ha probado el efecto de una insulina inhalada en pacientes con la enfermedad. Se trata solo de un estudio piloto, aunque los resultados son esperanzadores y demuestra que la administración de la hormona «estabiliza o mejora la cognición en los pacientes en las primeras etapas de la enfermedad», explica Suzanne Craft, uno de los autores de la investigación. La insulina inhalada compensaría los bajos niveles de esta hormona que tienen en el sistema nervioso las personas con Alzheimer. Los resultados se publican en la revista médica Archives of Neurology.

Para evaluar la mejoría en la memoria y deterioro cognitivo, los investigadores medían la capacidad de los pacientes para recordar un relato que se les acababa de contar, inmediatamente después o pasado un pequeño lapso de tiempo, según la escala utilizada para medir la demencia. Al final del tratamiento, los pacientes que recibieron una dosis media de insulina consiguieron mejores resultados y una mejoría a la hora de recordar el relato. No hubo ningún avance en los pacientes tratados con placebo (un azucarillo) y los que recibieron la dosis máxima de insulina.

El papel del colesterolEn el Alzheimer, uno de los malos de esta terrorífica película, la protagoniza el colesterol. Se sospecha que juega un papel determinante en la aparición de la enfermedad neurodegenerativa. Y esta sospecha la acaba de confirmar un nuevo estudio que publica la revista Neurology.

El trabajo asegura que las personas con colesterol alto pueden tener un riesgo mayor de desarrollar enfermedad de Alzheimer. «Hemos encontrado que los niveles elevados de colesterol se relacionaron con la presencia de placas cerebrales asociadas con la enfermedad de Alzheimer», señala el autor del estudio, Kensuke Sasaki, de la Universidad de Kyushu en Fukuoka (Japón).

Para el estudio, se valoraron los niveles de colesterol de 2.587 personas de 40 y 79 años que no tenían signos de la enfermedad de Alzheimer. A continuación se examinaron las autopsias de147 personas que habían fallecido después de un largo período de observación (10 a 15 años). De ellos, 50 personas (34%), habían sido diagnosticados de demencia antes de morir.

Proteínas

Las autopsias analizaron la presencia de las placas en el cerebro de acúmulos de la proteína amiloide o la presencia de una acumulación de una proteína diferente, tau, que se produce dentro de las células nerviosas.

Las personas con niveles altos de colesterol (más de 5,8 mmol / L), tenían más placas cerebrales en comparación con aquellos con los niveles de colesterol normales o bajos. Un total de 86% de las personas con colesterol alto tenían placas cerebrales, cifra que era sólo del 62% en las personas con bajos niveles de colesterol.

El estudio, dice Sasaki, muestra que los niveles altos de colesterol pueden contribuir directa o indirectamente a las placas en el cerebro, dijo Sasaki, «pero los fracasos en los ensayos con medicamentos reductores del colesterol en la enfermedad de Alzheimer significa que no hay una relación simple entre la reducción del colesterol y la prevención de la enfermedad de Alzheimer».