El consumo de vitaminas C y E, otros antioxidantes y minerales como el zinc pueden reducir la progresión de la DMAE
El consumo de vitaminas C y E, otros antioxidantes y minerales como el zinc pueden reducir la progresión de la DMAE - ABC

Estos son los alimentos que fortalecen tu vista

Las vitaminas A, C, D, la luteína, flavonoides y ácidos grasos omega-3 son algunos de los ingredientes beneficiosos para la salud de los ojos

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Una alimentación adecuada puede contribuir a la prevención y al control de las patologías oculares, concretamente las vitaminas A, C, D, la luteína, flavonoides y ácidos grasos omega-3, son algunos de los ingredientes beneficiosos para la salud de los ojos, según señalan especialistas del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega (IOFV) de Oviedo.

Cataratas, ojo seco, glaucoma, retinopatía diabética, oclusiones vasculares retinianas y degeneración macular asociada a la edad (DMAE) son patologías muy prevalentes y que dependen de factores diversos, señala el porfesor Luis Fernández-Vega Sanz, director médico del IOFV. Uno de ellos es la dieta, que se añade a la herencia genética, la edad, el consumo de tabaco y el estrés oxidativo.

Tal como explica, «diversas investigaciones realizadas en nuestra Fundación de Investigación Oftalmológica (FIO) y en otros centros han demostrado que los antioxidantes y determinados nutrientes pueden reducir el riesgo de desarrollar patologías oculares asociadas a la edad e incluso retrasar su progresión».

Los nutrientes son los compuestos contenidos en los alimentos indispensables para la actividad metabólica de nuestras células. En ocasiones, y siempre bajo la supervisión del oftalmólogo, se pueden prescribir suplementos nutricionales que complementen una alimentación equilibrada, aunque cada caso debe evaluarse con cautela ya que existen riesgos para el paciente.

El consumo de vitaminas C y E, otros antioxidantes y minerales como el zinc pueden reducir la progresión de la DMAE, añade el doctor Álvaro Fernández-Vega Sanz, director de la Unidad de Retina y Vítreo del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega. Específicamente, según las guías de práctica clínica de la Sociedad Española de Retina y Vítreo (SERV), cuando el riesgo de progresión a formas avanzadas de la DMAE es alto se aconseja un tratamiento combinado con vitaminas antioxidantes (vitamina C y E y betacarotenos) y minerales (zinc y cobre) en forma de suplementos nutricionales.

La vitamina D, esencial para el metabolismo y la absorción del calcio, también se ha asociado con un menor riesgo de desarrollar DMAE. Entre otros alimentos, está presente en salmón, sardinas, caballa, leche y setas.

Por otro lado, la doctora Beatriz Fernández-Vega, oftalmóloga de la Unidad de Retina y Vítreo del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega apunta que la utilización de ácidos grasos y Omega-3 unido a vitaminas C y E previene el riesgo de progresión de la DMAE. Otras moléculas parecidas a las vitaminas como la coenzima Q10 actúan como importante factor antioxidante y neuroprotector en diferentes patologías retinianas y de nervio óptico.

También las nueces y otros frutos secos, el aceite de oliva y otros alimentos ricos en vitamina E, en combinación con nutrientes como los carotenoides, son elementos de la dieta que pueden reducir el riesgo de desarrollar la forma avanzada de DMAE, además de las cataratas.

La vitamina A, presente en las verduras de color oscuro, amarillo, anaranjado o rojo; el hígado, los huevos y la leche, es una molécula importante para la salud visual, y puede prevenir las cataratas y el ojo seco. Concretamente, destacan diversos estudios que subrayan el posible efecto beneficioso de la suplementación con vitamina A (así como la luteína y los betacarotenos) frente a la progresión de la retinitis pigmentosa, aunque se requieren mayores evidencias que confirmen estas observaciones5.

Entre otros beneficios, se ha observado que la luteína y zeaxantina son antioxidantes que pueden mejorar los síntomas del ojo seco y junto con otros nutrientes pueden ralentizar la progresión hacia fases avanzadas de la DMAE. Se encuentran en frutas y verduras, pero a mayor concentración en espinacas, coles, calabaza, pistachos, brécol, maíz, naranja y yema de huevo.

Por otro lado, el consumo de ácidos grasos poliinsaturados, en los cuales son ricos pescados como el salmón y las sardinas, y ciertos alimentos de origen vegetal (aceite de soja, nueces y semillas de linaza) es una pauta nutricional que puede ayudar a prevenir el ojo seco y reducir significativamente el riesgo de desarrollar retinopatía diabética.

En paralelo, varios estudios científicos han descrito los efectos beneficiosos de los flavonoides, que pueden contribuir a la disminución del riesgo de enfermedades cardiovasculares. En el ojo pueden ayudar a proteger o retardar la aparición de las cataratas y la degeneración macular. Los flavonoides se encuentran en el té, el vino tinto, los cítricos, los arándanos, las legumbres y la soja, entre otros alimentos.

Mientras, el zinc y el selenio «son unos elementos esenciales» que pueden contribuir a detener la progresión de la DMAE, según el doctor Héctor González Iglesias, investigador principal en la FIO. Además, el zinc tiene efectos beneficiosos sobre el glaucoma y las cataratas y se encuentra en casi todos los alimentos, si bien destacan las ostras, la carne de ternera, el pavo y los cacahuetes.

Por su parte, el selenio es un elemento esencial u oligoelemento con propiedades antioxidantes, fundamental para la actividad celular, y que en combinación con carotenoides y vitaminas C y E puede reducir el riesgo de progresión de la DMAE a su forma avanzada y por sí solo puede desempeñar un papel protector durante la proliferación de la retinopatía diabética. Se encuentra en multitud de alimentos, entre ellos marisco, nueces, huevos, productos lácteos o cereales, añade el investigador.

Sin embargo, deben evaluarse los riegos de administrar suplementos nutricionales según la dosis y el paciente. Por ejemplo, en pacientes fumadores o exfumadores (menos de 8 años de cese del consumo) no deben administrarse complejos vitamínicos con betacarotenos ya que aumenta el riesgo de cáncer de pulmón. Además, la vitamina E aumenta el riesgo de fallo cardíaco en pacientes con enfermedades vasculares y el zinc puede producir enteropatía. Por último, aún existen limitadas evidencias acerca de los efectos beneficiosos de los suplementos nutricionales, por lo que se recomienda una dieta equilibrada y saludable.