Efectos sobre la salud del atentado del 11/S

Diez años después del atentado del 11 de septiembre en Nueva York, The Lancet publica una serie de artículos sobre cómo afectó el atentado en términos de salud a algunos

Actualizado:

Diez años después del atentado del 11 de septiembre en Nueva York, The Lancet publica una serie de artículos sobre cómo afectó el atentado en términos de salud a algunos de los trabajadores que intervinieron en las labores de rescate. Uno de estos trabajos, el primer estudio a largo plazo que analiza las repercusiones sanitarias del World Trade Center (WTC), un equipo de investigadores de la Mount Sinai Medical Center, en Nueva York, ha identificado importantes y persistentes problemas de salud mental y física entre más de 9.000 trabajadores sanitarios y personal de rescate que participaron en las labores de rescate.

El análisis ha evaluado los datos de más de 27.000 agentes de policía, trabajadores de la construcción, bomberos, y trabajadores municipales durante los nueve años después del atentando y ha observado que existe una alta incidencia de diversas enfermedades como el asma, trastorno de estrés postraumático, depresión, sinusitis o enfermedad por reflujo gastroesofágico. Más de una quinta parte de todos los que respondieron a los cuestionarios tenían múltiples problemas de salud física y/o mental.

Efectos sobre la salud

Los resultados muestran que nueve años después de 9/11:

- El 28% de los pacientes tienen asma, 42% sinusitis y el 39% ERGE.- Un 42% de los pacientes tenían síntomas de lesión pulmonar.- Un 7% de los agentes de policía han sido diagnosticados con depresión, un 9% de trastorno de estrés postraumático y 8% con trastornos de pánico.- El 28% de los trabajadores tenían síntomas de depresión, el 32% experimentó síntomas de trastorno de estrés postraumático y el 21% tenía síntomas compatibles con los trastornos de pánico.- Casi el 105 de los trabajadores que participaron en el rescate sufre asma, sinusitis y reflujo gastroesofágico al mismo tiempo.

Según Juan Wisnivesky, autor principal del estudio, «los resultados subrayan la importancia del seguimiento a largo plazo y el tratamiento de esta grupo de trabajadores».

Las personas que participaron en el rescate, especialmente los que llegaron primero, se expusieron a una compleja mezcla de toxinas y carcinógenos conocidos, como el benceno de combustible de aviación, el amianto, la dioxina, el plomo, hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), fibras de vidrio, ácido clorhídrico, los bifenilos policlorados y otros productos químicos cáusticos. Todos estos materiales fueron liberados en el aire de la parte baja de Manhattan con el derrumbe de las torres gemelas

Cáncer

En otro trabajo se muestra que la exposición a los tóxicos que se diseminaros tras el atentado también elevó el riesgo de cáncer entre las personas que trabajaron en las labores de rescate. Según este estudio, la incidencia de cáncer fue mayor a la de la población general: 263 frente a 238 casos.

En el análisis participaron 9.853 bomberos. Según los autores, «es biológicamente plausible una asociación entre la exposición a los tóxicos y el cáncer, ya que algunos contaminantes, como los hidrocarburos policíclicos, bifenilos policlorados y dioxinas, son carcinógenos conocidos. También podrían desencadenar inflamación crónica, a través de infecciones microbianas, enfermedades autoinmunes, o de otros trastornos inflamatorios, todos los cuales han sido reportados como factores en la oncogénesis, tanto experimental como epidemiológica».