Cine digital, ¿apuesta de futuro?

JOSÉ EDUARDO ARENAS
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MADRID. «La guerra de las galaxias» empezó con una mastodóntica nave intergaláctica que no sabíamos hacia dónde nos iba a llevar. 25 años después, tampoco lo sabemos, aunque lo suponemos. Ahora está en la cartelera la segunda parte de la segunda entrega de la historia, o para ser más exactos, la segunda parte de la precuela, la que nos desmenuza algunos entresijos de una de las «familias» cinematográficas preferidas del público, en la que el digital ha entrado a formar parte por la puerta grande. El caso es que rodar en formato digital parecía reservado sólo a países sin posibles para esto de la cinematografía. Lo peor es que, además de pobres, somos ingenuos, y creíamos que porque en Hollywood estornuden dólares iban a seguir utilizando el celuloide. Bueno, pues ahí están desde hace meses «Final fantasy» en la que, como detalle nimio, para confeccionar el pelo del personaje de Aki se hicieron 16.000 cabellos por ordenador; «Shrek», de profesión su taquillazo; «El señor de los Anillos»... Y en plan grandísima producción, «El ataque de los clones», considerada la primera de esa envergadura realizada totalmente en digital, con un presupuesto de 140 millones de dólares, o «Spider-man». Nosotros, en España, también hacemos lo que podemos, incluso, como en el caso de Julio Medem con «Lucía y el sexo», con un éxito que ya quisiéramos para el resto del cine español.

¿Guerra al celuloide? ¿Se trata de una muerte ineludible? Parte de la industria norteamericana defiende el cine digital como una puerta al futuro, mayor calidad en los «productos» y una considerable rebaja de costes. También hay quien cree que será el fin de la esencia del cine. Pero, ¿cuánta gente se quedará en la calle en los laboratorios y en las salas de exhibición? Para Lucas se trata de una mejora de la calidad, tanto a la hora de rodar, ya que las cámaras digitales permiten más versatilidad de ángulos, como de la imagen, que no se deteriorará con el paso del tiempo. ¡Y tiene razón! También están con él Jonn Lasseter, Martin Scorsese, James Cameron o Francis Ford Coppola. Dicen en plan escolanía que «se trata de una lucha por el control similar a la revolución que supuso Internet en el mundo de las comunicaciones». ¿De verdad?