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YouTubeLa «francotiradora» de 84 años que bate récords de puntería

Un vídeo de YouTube muestra la impresionante precisión de la octogenaria Chandro Tomar

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Nada como el ejercicio físico y el ocio activo para llegar a la vejez con buena salud. Las aficiones que nos mantienen en movimiento son beneficiosas tanto para la mente como para el cuerpo; y practicarlas contribuye a conservar facultades incluso en edades avanzadas. No existe mejor ejemplo que el de Chandro Tomar, una mujer india de 84 años. Su pasión es disparar con pistola y lo hace con una puntería que impresiona a miles de internautas en todo el mundo.

La historia de Chandro se conoce en los cinco continentes gracias a YouTube, donde pueden verse las imágenes que demuestran la precisión de la octogenaria con las balas. Un vídeo publicado en el canal Great Big Story, que acumula cerca de dos millones y medio de reproducciones, nos cuenta cómo llegó a empuñar un arma y desarrollar un talento prácticamente inigualable.

Habrá quien piense que Chandro Tomar retiene cualidades después de practicar el tiro durante toda su vida. No es así. Con ocho hijos y quince nietos, esta mujer no disfrutó de demasiado tiempo libre durante la mayor parte de su vida. Sin embargo, a los 65 años decidió probar su puntería en un campo de tiro. Nunca antes había disparado un arma. Tomó la pistola, aseguró el pulso, concentró su mirada y apretó el gatillo. La bala acabó en el centro de la diana, para sorpresa de los presentes. En ese momento, la anciana supo que tenía un don natural.

«Me sentí eufórica, aunque me daba miedo que mi familia no lo aprobase. En mi pueblo (Johri, en el estado indio de Uttar Pradesh, al norte del país) no gusta que las mujeres salgan de casa», confiesa. Ciertamente, su familia no le apoyó inicialmente, pero las dudas se disiparon «cuando empecé a volver a casa con medallas». Calcula que ha ganado más de un centenar. «Cuando derroto a los hombres, dicen que han sido humillados por una mujer», relata.

Nunca le importaron las burlas de quienes le veían llegar a los concursos de tiro. «Me preguntaban si iba allí a jugar, pero no les escuchaba. Estaba muy ocupada entrenando», presume Chandro. Cree que aprender a disparar es útil para las mujeres, como deporte y como recurso de defensa propia. Por eso recorrió su pueblo puerta por puerta, convenciendo a los padres para que permitiesen que enseñase a sus hijas. Ahora instruye a sus alumnas y continúa compitiendo. «Seguiré disparando hasta mi último aliento», sentencia.