Los tirones de oreja son una forma de desear una existencia larga
Los tirones de oreja son una forma de desear una existencia larga - ABC

El olvidado motivo por el que damos tirones de orejas en los cumpleaños

Quizá lleves haciéndolo toda la vida, ahora puedes saber de dónde procede esta tradición

BITÁCORAS
MadridActualizado:

Seguro que tienes grandes recuerdos de tus fiestas de cumpleaños. Regalos, caramelos,una tarde juegos con tus amigos... un año más de vida y diversión asegurada. Como en toda celebración, existen una serie de tradiciones que siempre repetimos. En esta sección ya te explicamos el curioso origen de una de las más conocidas, la de soplar las velas sobre la tarta en tu aniversario. Pero hay otra menos agradable para el anfitrión de la fiesta, sobre todo cuando tiene el típico familiar que no mide su fuerza a la hora de llevarla a cabo. En efecto, hablamos de los tirones de orejas.

Es probable que hayas pasado tu infancia y tu adolescencia haciéndolo y sufriéndolo, pero que al mismo tiempo desconozcas la razón por la que repetimos este curioso ritual. En el blog Alistgator nos señalan una de las teorías más extendidas. Quizá sepas que la oreja es una de las partes del cuerpo que crece durante toda la vida, por lo que es fácil relacionar unas orejas grandes con la longevidad. Los tirones en el cumpleaños son una forma de desear una existencia larga. De hecho, en Hungría suelen acompañarse con una canción cuya letra dice «que vivas tanto que tus orejas lleguen a tus tobillos».

En otros lugares se ofrecen explicaciones diferentes a esta tradición. Por ejemplo, hay quien opina que tiene que ver con ciertas culturas orientales, en las que un pabellón auditivo de gran tamaño se consideraba un rasgo de sabiduría. Las personas de edad avanzada eran respetadas por sus conocimientos y buen juicio; y a menudo tenían orejas enormes o trataban de agrandarlas con pendientes y adornos. De este modo, estirándolas en los cumpleaños no sólo deseamos longevidad, sino también cultura y erudición.

Otra teoría nos traslada a la Antigua Roma, donde tocar el lóbulo de la oreja se vinculaba a la memoria. Así, podía hacerse ese gesto para instar a otra persona a recordar algo o incluso para bucear en nuestra propia mente. El motivo de instalar esa costumbre en la celebración de un aniversario tendría que ver precisamente con animar al homenajeado a recordar siempre todo lo que ha experimentado y aprendido en el pasado. Ya sabes: un tirón cariñoso por cada año cumplido.