En primer plano, Lucía Gorricho, la profesora que ha dado a conocer la historia
En primer plano, Lucía Gorricho, la profesora que ha dado a conocer la historia - LA CAPITAL DE MAR DEL PLATA

La historia de superación de la «Ana Frank» de los campos de fresa de Argentina

Una profesora revela cómo una niña sin recursos consiguió aprobar un examen de Geografía para el que no había podido estudiar nada

Madrid Actualizado: Guardar
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Sin duda, el peor momento de la etapa escolar son los exámenes. Días en los que toca plasmar sobre el papel todos los conocimientos que —se supone— se han adquirido durante semanas en las aulas Pues bien, en una recóndita región de la provincia de Buenos Aires (Argentina), una niña boliviana tuvo que enfrentarse a un examen clave para su futuro, el que iba a determinar si pasaría de curso, y todo eso sin haber podido estudiar y no precisamente porque no hubiera querido, sino porque no pudo.

Debido a sus orígenes humildes, los padres de la niña, de tan sólo 13 años, no pudieron comprarle el libro de Geografía. De hecho, toda la familia trabaja en una explotación frutícola de fresas de la que apenas obtienen lo justo para poder sobrevivir: techo, comida y poco más. Consciente de esta situación, una profesora argentina, Lucía Gorricho, tuvo que evaluar a la niña, que únicamente debería superar dicha asignatura para pasar de curso pero con un agravante, que no había tenido acceso al libro.

Gorricho le adelantó a la niña que estaba dispuesta a aprobarla, pero que para eso tendría que escribir algo en el folio con el fin de justificar la nota. «No sé nada», repetía la niña, cuando la docente tuvo una idea, según recoge el diario argentino «La capital del Mar del Plata». Ya sabía qué preguntarle en el examen.

«¿Sabes algo de la fresa?», le preguntó Gorricho. Entonces a la niña se le iluminó la cara. Algo sabía del que, pese a su edad, era su trabajo además de estudiar. Ya tenía la primera pregunta. Acto seguido, la profesora formuló la segunda pregunta. «Mencionar los aspectos más importantes de un país latinoamericano», a lo que la estudiante rápidamente contestó: «¿Puedo hablar de mi país, Bolivia?». Respuesta afirmativa. En ese momento comenzó un examen que el sistema escolar y la alumna —al fin— afrontaban en igualdad de condiciones.

Dos horas y tres páginas después, la joven entregó a su profesora la prueba, que estaba escrita con una caligrafía primorosa y que rápidamente emocionó a Gorricho, quien incluso llegó a transcribir lo escrito por esta niña en su blog para que todo el mundo conociera su historia.

En dichas páginas, la niña completa con tino ambas preguntas y consigue así el aprobado que le ha permitido pasar al siguiente curso. «La aprobé. La abracé cuando se fue. Le pedí permiso para compartir su texto en internet y le dije que escribiera todo lo que pudiera porque escribir hace bien y porque siempre hay cosas importantes para contar», confesó la profesora en una entrevista posterior, donde también llegó a bautizar a esta niña, gracias a su historia de superación, como «la Ana Frank de los campos de fresa de Argentina».