El estafador de Tinder: lleva a sus citas a restaurantes de lujo y se esfuma sin pagar

Paul Gonzales lleva tres años concertando encuentros para dejar cuantiosas facturas a las mujeres

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Las apps para buscar ligue o pareja están de moda. Mucha gente recurre a ellas y concierta citas con personas desconocidas, en las que aspira a encontrar una media naranja o alguien con quien pasar un buen rato. Sin embargo, no tomar determinadas precauciones puede conducir a disgustos. Lo saben las víctimas de un estafador en serie que lleva tres años actuando en Estados Unidos, aprovechándose de la bondad de las mujeres con quien acuerda encuentros.

El blog Eater Los Angeles sigue la pista de este 'delincuente amoroso' desde hace algún tiempo. Hace cosa de un año ya alertó sobre sus fechorías y recientemente ha detectado que está actuando de nuevo. Su modus operandi básico es simple pero efectivo. Utiliza aplicaciones para contactar con sus víctimas y se gana su confianza con conversaciones agradables. Después propone un cara a cara, siempre en un restaurante de lujo. Esa noche todo es perfecto hasta que este 'Don Juan' se las arregla para desaparecer sin pagar.

Su rostro ya es conocido y su nombre real también. Se llama Paul Gonzales y cada vez son más las mujeres que aseguran haber caído en su trampa. Marjorie, por ejemplo, lo hizo en 2016. Avergonzada, cuenta que fue atento y cariñoso hasta que se excusó para atender una llamada. Nunca regresó. Sobre la mesa, una factura de 250 dólares. La mayor parte correspondía a la copiosa comida que el estafador se había metido entre pecho y espalda; y que la mujer tuvo que pagar de su bolsillo.

Gonzales maneja una variada lista de excusas para escaquearse de abonar al menos una parte de la cuenta. En otra ocasión contó a su cita que su tía estaba gravemente enferma. Al final de la cena señaló que su teléfono se estaba quedando sin batería y aseguró que iba al coche a buscarlo. Por supuesto, se esfumó. Esa vez tocaba pagar 130 dólares. Un tercer testimonio le retrata como un personaje menos creativo: simplemente dijo que necesitaba levantarse un momento y se fue. Eso sí, esa noche había pedido repetir los dos platos.

Vinos carísimos, ensaladas de marisco, suculentas carnes... a Paul Gonzales le encantan los placeres de la buena mesa. Pero una vez conocidas sus malas artes, los problemas empiezan a surgirle por doquier. Sus víctimas se están reuniendo para presentar una denuncia conjunta y llevarle ante los tribunales. No sólo ellas le tienen 'fichado': el pasado mes de abril, el dueño de un restaurante le reconoció cuando se disponía a pedir un segundo chuletón. Fue expulsado del local, que renunció a cobrar la cuenta a la mujer estafada.