Cristiano Ronaldo avisa al Bayern y el Madrid golea a Osasuna
Cristiano Ronaldo, celebrando su segundo tanto - reuters
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Cristiano Ronaldo avisa al Bayern y el Madrid golea a Osasuna

Triunfo blanco (4-0) con dos golazos de Ronaldo, uno de Sergio Ramos y otro de Carvajal. El luso recuperó su mejor versión. Los navarros, inexistentes

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El objetivo es innegociable. Sumar todos los puntos en lo que resta de competición. Con título de Copa y con (o sin) final de Champions League, la Liga se la tendrá que ganar el Atlético. Y si, de camino a ella, los colchoneros, como por ejemplo podría suceder este domingo ante el Valencia, tropiezan, ahí estarán los de Ancelotti echando el aliento a la nuca de los de Simeone. La historia muestra que al Madrid nunca se le debe dar por derrotado hasta que las matemáticas no digan lo contrario. (Narración y estadísticas)

Tras el elevado desgaste de energías ante el Bayern, Carlo oxigenó a su equipo con hasta seis cambios: Diego López, Nacho, Varane, Marcelo, Illarramendi y Morata fueron de la partida. En el banquillo, excepto Casemiro, el resto (Xabi, Pepe, Benzema, Carvajal, Coentrao y Casillas) veían desde su cómoda butaca el triunfo de los suyos y guardaban fuerzas ante la batalla de «árboles quemados» que les espera el martes en Múnich, Rummenigge dixit.

El Madrid espera ahora un pinchazo del Atlético en MestallaEl que no descansó, como ya había avisado Ancelotti, fue Cristiano Ronaldo. Sabia decisión del italiano, a pesar de la paliza de 75 minutos en Champions tras más de tres semanas lesionado. Esos 21 días fueron demasiado tiempo en la guarida para tremendo bicho. Ante el Bayern tomó algunas precauciones. Contra Osasuna, se acabaron las «tonterías». Sí. La voracidad del luso está de vuelta. Jugó apenas una hora de partido, pero fue tiempo más que suficiente para mandar un mensaje al Bayern: el que arde, y más que nunca, es él. Sus dos golazos ante los navarros son un gigantesco aviso para la fragilidad defensiva alemana.

El primero lo materializó nada más iniciarse el partido, en el minuto cinco. Su tempranero tanto ponía una alfombra roja al típico (incómodo) partido en casa ante un rival inferior, entre medias de una semifinal de Champions. Su trallazo era la muestra definitiva de que su lesión ya es historia. Ante el Bayern, el luso no le pegó ni una sola vez con su diestra, ni suave ni duro. Ante Osasuna, en la primera que tuvo, clavó un derechazo desde 25 metros en la escuadra de Andrés Fernández. Las buenas sensaciones de Ronaldo se corroboraron en los minutos siguientes viéndole presionar, esprintar y lanzar contragolpes como si nada hubiera pasado en su privilegiada musculatura durante el último mes. Gracias a su espléndido gol, el Madrid se marchó al descanso con ventaja.

Segundo golazo y al banquillo

En los inicios de la segunda mitad, el portugués coronaría su brillante actuación con otro tomahawk marca de la casa. Desde el flanco izquierdo, sorteando defensas rojillos en la frontal del área, llegó hasta la media luna para soltar otro cañonazo que quitó las telarañas de la escuadra izquierda de Andrés Fernández. Segundo de Cristiano y segundo del Madrid. Partido visto para sentencia y a la ducha. Ancelotti no lo dudó. Ronaldo no puso mala cara. Jamás el portuguñes volverá a estar más de acuerdo con un cambio.

Como tampoco Modric y Di María, sustituidos por Xabi y Carvajal, respectivamente, a falta de 25 minutos para el final. Bendito descanso para sus castigadas piernas. Eso sí, el argentino, antes de su salida, tuvo tiempo de dar una asistencia para que Sergio Ramos, de cabeza, hiciera el tercero. Justo el mismo modo en el que Carvajal cerraría la cuenta, tras un maravilloso pase en profundidad de Isco. El lateral, como si de un nueve de toda la vida se tratase, picó la bola por encima de Andrés tras la media salida del guardameta rojillo. Un tanto que cerraba una función descafeinada (Osasuna ni se presentó) en el Bernabéu a la espera de la madre de todas las batallas. El próximo martes, a las 20.45 horas, en el Allianz Arena, 70.000 alemanes han previsto fuego contra 11 madridistas. Lo que igual desconocen es que el mejor lanzallamas viste de blanco, con el siete a la espalda y se llama Cristiano Ronaldo.